Marxismo, su veneno al descubierto  

Recuerdo que, en 1968, tras el famoso mayo revolucionario de Francia, con el izquierdismo radical exultante, vinieron los tanques soviéticos, a Checoslovaquia, en agosto de ese año, a aplastar la llamada Primavera de Praga, que había sido un intento de reformar el comunismo desde dentro. Hubiese sido de plena lógica que la actuación de los tanques soviéticos hubiese dejado al descubierto el mensaje criminal que emana del marxismo. Sin embargo, no fue así y esa ideología siguió siendo muy bien acogida por las llamadas élites intelectuales y mediáticas del mundo libre. Por otra parte, recuerdo que estando en Francia, a principios de los setenta, haciendo un post-grado en Planificación Económica y Desarrollo Rural, yo preguntaba qué era el marxismo, pero no conseguía que se me diera una explicación sencilla, sino tan solo un conjunto de palabrería “relaciones de producción” “fuerzas productivas”, etc. que no daban respuesta clara a mi pregunta.

Resulta por ello chocante que hoy, casi 60 años después, esta ideología siga tan pujante en el mundo hispano. Aquí en España la vicepresidenta del Gobierno ha hecho un prólogo elogioso al Manifiesto Comunista, Cuba mantiene una dictadura comunista desde hace 63 años y Venezuela, Perú, Chile y Colombia tienen gobiernos que no ocultan o incluso alardean de ser marxistas. ¿Cómo es esto posible? ¿Acaso no hay evidencias de adonde lleva el marxismo?  

Tal vez la respuesta se encuentra en una famosa anécdota, atribuida al presidente estadounidense Ronald Reagan, quien, en Arlington, Virginia, el veinticinco de septiembre de 1987, habría dicho: «¿Cómo distingues a un comunista? Bueno, es alguien que lee a Marx y a Lenin ¿Y cómo distingues a un anticomunista? Es alguien que entiende a Marx y a Lenin». 

La frase de Reagan es excelente, porque quien de verdad entiende la ideología de Marx y Engels, es consciente de su innegable fracaso de su aplicación en los países comunistas. 

Hay no obstante un problema terminológico muy utilizado por la izquierda y es que con astucia separan el Marxismo del Comunismo por lo que aquel sigue colocado en el pedestal de las utopías aún no realizadas Peor aún es que la derecha, como ocurre muchas veces, acepte esa diferencia y eluda criticar al Marxismo, con lo que deja la puerta abierta a que siga predicándose esa doctrina, en particular en las Facultades de Políticas, en lugar condenarla profundamente como se hace con el Nazismo.

Por eso he aprovechado la amabilidad de este medio, para publicar en este mes de agosto mis artículos “Las dos Bestias del siglo XX”, “Comparación entre el Nazismo y el Marxismo” y “Hagamos la prueba, ¿sabemos qué es el Marxismo?” Hoy ofrezco al lector mis respuestas a catorce preguntas que considero esenciales para entender qué es el Marxismo. Espero resulten claras a pesar de que he procurado ser lo más breve posible.  

Pregunta1.    ¿Considera usted que el Marxismo ha pretendido dar una respuesta completa a los grandes interrogantes del ser humano tales como de dónde vengo, cuál es el futuro de la historia, cuál es el método de evolución social y cuál es la raíz y el origen del bien y del mal? 

Sí, sin ninguna duda. Es el pensamiento más completo de toda la era cristiana y presume de racionalidad y de carácter científico. Ofrece respuesta a esos interrogantes. No obstante, creo que son respuestas equivocadas que han engañado y siguen engañando a mucha gente.  

 

Pregunta 2. ¿Comparte usted la idea de que el ser humano es mera materia y que desaparece cuando acaba su vida

No, no soy materialista. Creo que el ser humano tiene un cuerpo material con sus sentidos, miembros y órganos y una mente física o cerebro que el como el ordenador que rige nuestro cuerpo y analiza y procesa las informaciones que recibe. Pero, además, tiene un espíritu, compuesto de una mente espiritual o yo que actúa también en el mundo físico visible dando órdenes que se ejecutan a través del cerebro y el cuerpo físico. Tiene además un cuerpo espiritual que está conectado directamente con la mente espiritual. Este cuerpo espiritual se va desarrollando mediante el ejercicio de las facultades principales de la mente espiritual (sentimiento, inteligencia y voluntad) y en especial mediante su compresión y utilización del Amor Verdadero en sus actividades. Es ese desarrollo el que hace que el cuerpo espiritual se haga bello o feo lo que condicionará la vida después de la muerte, aunque también en la otra dimensión cabe corregir los errores, aunque sea más difícil que durante la vida física.  

Pregunta 3.    ¿Cuál es la diferencia esencial entre el materialismo de Marx y el de Feuerbach? 

Marx cree que el ser humano está impulsado por fuerzas estrictamente materiales que derivan del contexto económico en que vive. Por el contrario, Feuerbach, que era ateo y no creía en la vida después de la muerte, consideraba que no es la economía lo que mueve al hombre sino el Amor que era la fuerza principal impulsora del cambio social. Así lo expresa en su libro “La esencia del cristianismo” (1841) en el que utiliza la palabra AMOR 493 veces. A ello se opone frontalmente Marx que, en 1845, en su «Tesis sobre Feuerbach» donde decía que «(Feuerbach) no comprende la importancia de la actuación revolucionaria» y que «la modificación de las circunstancias y de la actividad humana solo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria». En suma, no era el amor el motor del auténtico cambio social sino la acción revolucionaria para eliminar la propiedad privada de los medios de producción, la cual según Marx era el origen del bien y del mal en la sociedad humana. Como dirán Marx y Engels en «La ideología alemana» (1846) «Lo que los individuos son depende… de las condiciones materiales de producción… condiciones… independientes de su voluntad». «No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia». Por tanto, diría Marx, dejémonos de bobadas sobre el amor como motor del cambio y modifiquemos las condiciones materiales de producción.

Pregunta 4.    ¿Cree usted que el rechazo de Marx a la religión se refiere tan solo a la religión principal en cada país o a todo fenómeno religioso? 

Las ideas claves de Marx sobre la religión quedaron expresadas, en 1844, en el primer número de los Anales Francoalemanes, donde Marx había publicado «Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel» que, fundamentalmente, se centraba en una crítica feroz a la religión, a la cual había que eliminar. Decía: “La miseria religiosa es al mismo tiempo la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin corazón, así como es el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo”. “Ser radical significa atacar las cuestiones en la raíz. (Hay que tomar) como punto de partida la eliminación de la religión”. Marx no criticaba tan solo a la institución religiosa dominante en cada país sino a todo el fenómeno religioso en general que según él no eran otra cosa que un instrumento para justificar la existencia de ricos y pobres y de la propiedad privada.

Pregunta 5.    ¿Cuál cree usted que es la diferencia entre el método dialéctico que proponía a Hegel y la dialéctica materialista que propuso Marx? 

El enfoque hegeliano veía una confrontación entre la tesis y la antítesis de la cual tras un diálogo constructivo surgiría una síntesis que permitiría el progreso. Para Marx por el contrario no cabría un acuerdo entre los propietarios (tesis) y los no propietarios (antítesis), ya que la propiedad privada de los medios de producción es, per se, mala y debe abolirse, lo que legitima el uso de la violencia para acabar con ella. Es ese enfoque el que justifica todas las propuestas de acción revolucionaria que se enumeran en El Manifiesto Comunista, tales como abolir la cultura burguesa, la patria, la familia, la educación tradicional, etc. En la dialéctica marxista siempre se considera que la tesis y la antítesis siempre se enfrentan con violencia, para que de la destrucción de ambas surja la síntesis. (No hay acuerdo real posible)

Pregunta 6.    ¿Cree usted que la dialéctica marxista aceptaba el uso de la violencia? 

Sin duda. El marxismo justifica el uso de la violencia. El concepto marxista tiene una verdad absoluta: la propiedad privada genera explotación, independientemente de la buena voluntad del propietario. Por otra parte, la historia humana muestra que a través de revoluciones violentas se trata de la abolición de esa propiedad (imperial, feudal, burguesa). Por tanto, si eso es lo que hay que lograr no esperemos más, no perdamos más tiempo, acortemos el tiempo de sacrificio adelantando la inevitable revolución obrera al momento presente.

Pregunta 7.    ¿Cree usted que la frase de El Manifiesto Comunista “derogar por la violencia el orden social existente” tiene algo que ver con el método dialéctico marxista? 

Por supuesto. La violencia es el camino más rápido y efectivo, y además inevitable, para, como también indica el Manifiesto, “ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado». «Esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción». No caben medias tintas, no vale la pena perder el tiempo. Eliminemos la propiedad privada dice el Marxismo

Pregunta 8.    ¿Cree usted que el pensamiento marxista indica que la historia humana tiene como meta construir la sociedad comunista?

Sí. Construir la sociedad comunista es la meta de la historia humana para que el individuo alcance la plena libertad y se libere de los cuatro tipos de alienación en que los propietarios lo colocan: Alineación del fruto de su trabajo, de su fuerza de trabajo, de su condición humana (que proviene del trabajo) y de su relación con la sociedad humana (como señalaba en los “Manuscritos económicos y filosóficos” de 1844)

Pregunta 9.    ¿Cree usted que el Marxismo consideraba que la lucha de clases es el instrumento fundamental para el desarrollo de la historia de la sociedad humana? 

Sí, así es. La lucha de clases surgía de la opresión en que se encontraban las “fuerzas productivas” (esencialmente los trabajadores) en el marco de las “relaciones de producción” (esencialmente la propiedad privada de los medios de producción). Esto provocaba tensiones entre quienes no tenían propiedad, sino que tan solo tenían su fuerza de trabajo (los trabajadores) y los propietarios que aprovechaban su posición de poder para explotar a aquellos. Son esas tensiones las que han impulsado los cambios sociales a lo largo de la historia. En 1845-46, Marx y Engels habían escrito, el libro «Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana», finalmente, publicado por Engels en 1888.  En el señalaban que la esencia de la historia «son luchas de clases y que todas las luchas de emancipación de clases… giran en último término en torno a la emancipación económica», tesis que sería un elemento central del Manifiesto que ambos escribieron en 1848 “Toda la historia humana es una historia de luchas de clases” “la burguesía ha simplificado estos antagonismos de clase a dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado”

Pregunta 10.    ¿Cree usted que Marx consideraba que la dictadura del proletariado era un instrumento esencial para la transición de la etapa socialista a la etapa comunista? 

Sin duda alguna. Si bien, para evitar ser perseguido, ocultaba su pensamiento. No obstante, en una carta privada, en 1852, a su amigo Weydemeyer le decía “la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado». Asimismo, en 1875 en “Crítica al programa de Gotha” Marx escribió que “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado”. Esta idea también se mantuvo oculta pues no fue publicada hasta 1891, ocho años después de la muerte de Marx. Lenin reiterará esa tesis hasta el punto de señalar que la dictadura del proletariado era en el pensamiento de Marx, más importante que la idea de la lucha de clases.

Pregunta 11.    ¿Cree usted que la teoría del valor trabajo y la teoría de la plusvalía de Marx están equivocadas? 

Totalmente equivocadas. Las mercancías no tienen un valor en función del tiempo de trabajo utilizado para producirlas sino en función del encuentro en el mercado del valor que están dispuestos a pagar los consumidores y del valor que exigen los productores. Por tanto, las mercancías no tienen un valor objetivo sino variable, en función de los intereses de consumidores y productores que se manifiestan en el mercado. Si el precio de la mercancía es variable ¿Cómo se puede pretender que el beneficio que obtienen las empresas se debe a no pagar a los trabajadores todo el valor de su trabajo? Si las mercancías no tienen un valor fijo en función de las horas de trabajo empleadas para producirlas ¿cómo se puede decir que el beneficio empresarial deriva de la explotación del trabajador?

Pregunta 12.    ¿Cree usted que China comunista sigue aplicando las ideas de El Capital de Marx? 

La introducción paulatina, por Deng Xiao Pin a partir de 1978, del mercado libre, de la iniciativa y de la propiedad privada, es una clara demostración de que las ideas de Marx en El Capital, relativas a que el mercado era un mecanismo de explotación era falsa. Igualmente, la iniciativa privada resulta necesaria para promover la creatividad y la eficiencia económica, por lo cual China aceptó la pequeña, mediana y gran propiedad privada de sus ciudadanos, así como la presencia de la “gran propiedad extranjera”, “del despiadado capitalismo internacional” al cual China abrió sus puertas. China comunista, aunque sigue siendo una dictadura tiránica, ha derribado las tres grandes bestias a las que Marx culpaba: el mercado, la iniciativa y la propiedad privada.

Pregunta 13.    A la luz de sus respuestas anteriores indique si considera que el Marxismo ha sido beneficioso o dañino en su conjunto para la humanidad. 

El marxismo ha sido y es terriblemente dañino y desde luego no tiene nada que ver con la socialdemocracia. Repudió a Bernstein, “padre de la socialdemocracia europea”. Ha justificado la violencia y el terror para erradicar la propiedad privada de los medios de producción a la cual considera causa de la maldad humana. Su concepto dialéctico justifica el enfrentamiento a muerte con el sistema burgués de mercado. Ha provocado y provoca una gran destrucción económica. 

Crea dictaduras policiales tiránicas. Dado que el hombre es mera materia cabe eliminar a todos aquellos que se oponen a que se cree la progresista sociedad comunista. Su concepto determinista de la historia y su dogma de que la meta de una sociedad fraternal y justa se creará mediante el comunismo, ha engañado y sigue engañando a la gente. El marxismo es enemigo de la democracia y sin embargo se considera moralmente superior al capitalismo y a la economía de mercado por el engaño que producen el pensamiento marxista.

Pregunta 14.    Finalmente. ¿Denunciaría o aplaudiría usted la aplicación en la actualidad de las teorías de Marx y Engels para promover el cambio social? 

Es imprescindible denunciarlas para poner su mentira al descubierto. Son un fracaso económico, son enemigas de la democracia y de la separación de poderes, presuponen que lo público, sean empresas, hospitales o colegios o universidades, son siempre mejores que las privadas por el hecho de ser públicas. Con ello contribuyen a hacer medrar a teóricos cuya vida es la contradicción permanente entre lo que dicen y lo que hacen. El marxismo silencia la capacidad crítica y lleva a sus seguidores a no ser capaces ni siquiera de oponerse ante el terror, las checas, los campos de concentración y el asesinato justificándolo como etapas necesarias del progreso, porque están actuando contra el fascismo o el empresariado explotador, “enemigo del progreso”. No favorece en absoluto el diálogo y la búsqueda de acuerdos y lleva inevitablemente a la confrontación o la sumisión ante el ojo que todo lo ve del Partido único. Mientras que no se explique y se difunda claramente que el marxismo es una ideología criminal y totalitaria será imposible crear un auténtico clima de convivencia democrática, solidaridad, creatividad y eficiencia.

Marx decía, con acierto, en su Tesis sobre Feuerbach queLos filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Todos, tengamos la edad que tengamos, debemos contribuir a ello de forma constructiva, pero para que ello sea posible hay que dejar de lado la ignorancia ante temas sociales claves, como el Marxismo. Espero haber contribuido a ello. Si quieres dialogar conmigo puedes escribirme a: 

esm@pensadoressinfronteras.org 

Enrique Miguel Sánchez Motos

Administrador Civil del Estado. Autor del libro “Historia del Comunismo. De Marx a Gorbachov, el camino rojo del Marxismo”

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