Los visigodos machistas

Estimada señora ministra de igualdad, me ha llegado un guasap de Arturo Pérez Reverte en el que se muestra una foto de un libro de texto de enseñanza en el cual se puede leer lo siguiente:

“¿Quiénes eran los visigodos y las visigodas?”

No sé si será una burla del editor, quiero pensar que sí lo es,  pero parece ser que la estupidez en España, está alcanzando cotas jamás imaginadas.

Dado que la detallada pregunta ha invadido el territorio de la Edad Media, del cual me siento uno de sus celosos custodios, voy a tratar de responder a la pregunta que plantea el libro:

Los visigodos fueron unos hombres que entraron en la península Ibérica en el año 427 al mando de Teodorico I, para someter a otros pueblos germánicos; por otro lado, las visigodas fueron unas mujeres que entraron en la península Ibérica en el año 427 al mando de Teodorico I, para someter a otros pueblos germánicos.

Los visigodos establecieron la capital de su reino en Toledo, y, al parecer, las visigodas también, puesto que no existe documentación que demuestre lo contrario.

Ustedes me perdonarán si no continúo con esta equitativa descripción de los visigodos y de las visigodas, pero ya se habrán dado cuenta de lo absurda que resulta esta moda, que tratan de imponer la ralea más torpe e inculta que nos ha gobernado desde Recesvinto (S. VII).

También he podido ver un vídeo de la señora Montero dando una clase magistral de lengua castellana. Por lo visto, se ha dado cuenta de que la solución al problema que ella pretende que tengamos los españoles (Irene Montero pasará a la historia por ser la ministra que crea problemas en vez de solventarlos) no está en nombrar los dos géneros como había propuesto hasta ahora, sino que quiere crear un nuevo término para designar el conjunto de ambos géneros, y está intentando difundir entre sus más inteligentes seguidores, la utilización de la terminación “-es”, por ejemplo: *esposes, *hijes, *sobrines, etc.

Me gustaría decirle, señora mía, por si no se ha dado cuenta, que usted no es más que una ministra, una  iterina, un cargo muy efímero. Su ámbito de influencia es muy limitado. Su soberbia no puede ir más allá de unas cuantas mujeres en España. Pero el ámbito de influencia de un ilustre académico de la Real Academia Española recae sobre 567 millones de hombres y mujeres de todo el mundo. Ya le gustaría a usted eso, ¿verdad?

El cargo, que ostenta usted, es mucho más ínfimo y prosaico que el que ostentaron personas como Camilo José Cela (Premio Nobel) o Dámaso Alonso, por no citar alguno actual. Tiene usted muchísimos menos honores que cualquiera de 485 académicos que han existido desde que se fundó la academia en 1713. Y eso se debe a la escasa exigencia moral, cultural y, por qué no decirlo, intelectual, que va ligada en los últimos años al puesto que usted está desprestigiando con su persona.

Estoy pensando en lo que se propone. por cierto, le recomiendo que lo haga de vez en cuando (pensar), es una actividad de lo más saludable, y mucho más agradable que escupir vulgarismos a través de un micrófono para aleccionar a sus votantes. Tenga cuidado de no abusar: podría lesionarse.

Antonio Machado dijo una vez: «En España, de cada diez cabezas, una piensa y nueve embisten.», pues bien, por lo visto no es usted, esa cabeza solitaria a la que alude el poeta. Todos sus razonamientos son equivocados o malintencionados, todas sus declaraciones son exacerbadas y llenas de exabruptos, sus palabras son siempre desagradables, malolientes y violentas; es usted indigna de ser ministra, pero puedo soportarlo. Pero lo que no soporto es verla optar por un sillón de la Real Academia Española. Si yo ocupase uno de esos sillones, y la viese a usted aparecer en la sala para ocupar otro, le aseguro que me levantaría; pero no sería por educación, ni por machismo, sino para irme a mi casa.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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Un comentario

  1. No es estupidez, es puro adoctrinamiento e ingeniería social. Cambia el lenguaje (neolengua) y cambiaras la percepción de las masas sobre la realidad.

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