Los políticos civiles de cualquier país deben respetar a los militares

"Las fuerzas armadas no pertenecen a ningún partido político. Por lo tanto, no deben meterlas en sus luchas partidistas."

En esta ocasión quiero tratar un tema que titulé, en principio, “VISITÉ EN DOS OCASIONES AL QUINTO EJÉRCITO DE ESTADOS UNIDOS”, porque deseo explicar, solo desde mi punto de vista ─sin representar a nadie más en mis aseveraciones─ algo de lo que vi y viví en mis relaciones y pláticas con militares estadounidenses.

Los traté cuando fui el agregado militar titular de México en Argentina, Uruguay y Paraguay, como Mayor de Infantería Diplomado de Estado Mayor, entre los años 1974, 1975 y 1976; también, como jefe de la Sección Segunda del Estado Mayor de la Defensa Nacional en los años 1980, 1981 y 1982, y en mis dos visitas al QUINTO EJÉRCITO DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.

Mi primera visita fue en 1974, como Mayor de Infantería Diplomado de Estado Mayor comisionado en la Sección Primera del Estado Mayor de la Defensa Nacional.  Fuimos tres coroneles y tres mayores. La segunda en el año 2000, ya como General de División Diplomado de Estado Mayor, con el cargo de Director de Cartografía de la Secretaría de la Defensa Nacional. En esta ocasión, fui el Jefe de la Delegación Mexicana que visitó al QUINTO EJÉRCITO. La comitiva estuvo integrada por dos generales de División más y tres coroneles, todos de Estado Mayor, todos con sus esposas.

Esta visita anual al QUINTO EJÉRCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS es una de las aspiraciones legítimas de todo oficial de Estado Mayor egresado de la Escuela Superior de Guerra, que ─como se sabe─ constituye el cerebro esencial de comando de las Fuerzas Armadas de México en todos los escalones del mando. Ello, sin menoscabo de nuestra férrea esencia mexicanista, que el devenir histórico de México nos ha impuesto en nuestra frente para toda la vida. Como militares sabemos que somos los reales defensores de la mexicanidad en cualquier circunstancia en que se encuentre la patria. Por lo menos, ese es y será mi sentir.

Los militares estadounidenses son excelentes diplomáticos, además de militares (recuérdese al General Douglas MacArthur, en las Filipinas y en Japón; y al General Dwight David Eisenhower en Europa).

No tienen restricciones para atender a sus invitados. Estas visitas son de intercambio con otros países del mundo; son visitas de aprendizaje, que, por otro lado, nos hacen salir unos días de la rutina militar. Los militares de América Latina las hacen a las fuerzas estadounidenses en diferentes temporadas del año. En muchas ocasiones coinciden con maniobras militares de las fuerzas militares de ese país. Normalmente se observan nuevas tácticas, nuevas técnicas y estrategias actualizadas, así como un sinfín de nuevos materiales militares.

El Ejército estadounidense es muy respetado en primerísimo lugar por todos los políticos de los partidos de ese país. También los medios de comunicación de forma general lo respetan. Sin duda, eso repercute en la población positivamente hacia las fuerzas armadas. Y esto se refleja en todo el ámbito nacional. Sin duda hay francotiradores que lanzan dardos hacia los militares, lo cual no puede impedirse en una sociedad que goza de libertades. Muchos de sus políticos fueron militares. Algunos, incluso, héroes nacionales como John F. Kennedy, Dwight David Eisenhower y John McCain.  O como el General Richard Edward Cavazos, mexicano de Kingsville, Texas, General de cuatro estrellas, cuyo nombre le fue asignado al más grande de los fuertes militares de Estados Unidos, el Fort Hood en Texas, que ahora se denomina General Richard E. Cavazos. Personalmente he pensado que la grandeza de Estados Unidos, independientemente de su filiación política e histórica, se debe a cinco grandes sucesos que ha tenido en su historia.

(HAGO UN PARÉNTESIS PARA RECONOCER, QUE ESTA DISTINCIÓN ENORME AL GENERAL RICHARD E. CAVAZOS, SE DEBE A CENTENARES DE MILES DE MEXICANOS Y/O A SUS DESCENDIENTES QUE HAN LUCHADO EN EL MUNDO COMO PARTICIPANTES DE LAS FUERZAS ARMADAS DE ESTADOS UNIDOS. MUCHOS DE ELLOS, RECONOCIDOS CON LAS MÁS ALTAS CONDECORACIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS Y DEL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS. AQUÍ RECUERDO, UNA FRASE DEL PRESIDENTE RONALD REAGAN CUANDO ENTREGÓ UNA MEDALLA DE HONOR EN EL PENTÁGONO AL SOLDADO RAÚL ROY BENAVIDES, MEXICANO: “SI LA HISTORIA DE SU HEROÍSMO FUERA GUIÓN DE UNA PELÍCULA, NO LO CREERÍAN”).

 

ESOS GRANDES SUCESOS SON:

PRIMERO

EL DESPOJO DE 1847, de casi tres millones de kilómetros cuadrados a MÉXICO. En este territorio se encuentran los dos estados más ricos y poblados de Estados Unidos: CALIFORNIA Y TEXAS; y en este acto, la permanencia de más de un millón de mexicanos, que nunca cruzaron la frontera y que como dicen los Tigres del Norte, la frontera los cruzó en 1847. Estos mexicanos son el origen de millones de mexicanos que viven en ese país, mezclados o no, con diversas etnias de otras partes del mundo. A estos mexicanos se les agregó el más de un millón de mexicanos que huyó de la mortífera Revolución Mexicana de 1910 y que ─entre otras tareas─ fue a levantar las cosechas del vecino país. Ellos también han dejado una gran descendencia, más los que voluntariamente han llegado desde México por los fracasos de las políticas mexicanas, en los últimos 50 años. Todos forman una gran comunidad mexicana que actualmente suma aproximadamente 41 millones de mexicanos, cuyo trabajo ha sido medido por diversas universidades estadounidenses. Gracias a esos estudios se sabe que la comunidad mexicana que vive en los Estados Unidos aportó dos billones de dólares al Producto Interno Bruto de ese país en el 2022. Esta cantidad fue ligeramente superior a la producción total de México ese mismo año.

De esos mexicanos, se estima que unos nueve millones son indocumentados y treinta y dos millones son descendientes de mexicanos.

(ESTOS MEXICANOS ENVIARON EN 2023 A TODAS PARTES DE LA REPÚBLICA MEXICANA EL EQUIVALENTE A SESENTA Y TRES MIL MILLONES DE DÓLARES EN REMESAS DERIVADAS DE SU TRABAJO EN EE.UU. Y QUE SIN DUDA COADYUVAN A LA ESTABILIDAD ECONÓMICA DE MÉXICO).

Todos ellos tienen esenciales características que los distinguen en ese gran país.

SU VIDA FAMILIAR, UNIDA Y CERCANA PARA TODA SU EXISTENCIA; SU RELIGIÓN CATÓLICA Y SU DEVOCIÓN GUADALUPANA; SUS COSTUMBRES Y FIESTAS FAMILIARES QUE LOS UNEN PERIÓDICAMENTE EN REUNIONES; LA MÚSICA MEXICANA EN TODAS SUS DERIVACIONES (HAY ARTISTAS MEXICANOS Y DE ORIGEN MEXICANO QUE TRIUNFAN EN TODO EL TERRITORIO ESTADOUNIDENSE); SU COMIDA DE ORIGEN MEXICANO, QUE SEGURAMENTE HAN COMBINADO CON OTRO TIPO DE COMIDAS. (SE CONSIDERA SEGÚN INFORMACIÓN RECIENTEMENTE PUBLICADA QUE EN EL 85% DE LOS CONDADOS DE ESTADOS UNIDOS SE CONSUME COMIDA MEXICANA). HAY UNOS OCHENTA MIL RESTAURANTES DE COMIDA MEXICANA EN TODO EL PAÍS. Y SU AVANCE SIGUE DÍA A DÍA. SE PUEDE DECIR QUE EL TACO MEXICANO HA DERROTADO A LA PIZZA ITALIANA Y A LA HAMBURGUESA ALEMANA EN ESTADOS UNIDOS.

 SEGUNDO

 El arribo de millones de germanos, que llegaron a enriquecer a EE.UU., con su trabajo, disciplina e industria. Es la etnia europea de mayor presencia en Estados Unidos hasta nuestros días.

TERCERO

 El arribo de millones de italianos, que han enriquecido en todos los órdenes a EE.UU., distinguiéndose en el deporte, la cultura y en todos los órdenes de la vida estadounidense. Es la segunda etnia europea con más presencia en Estados Unidos.

CUARTO

 El arribo de millones de irlandeses que se han sumado durante siglos al esfuerzo de trabajo de Estados Unidos.

QUINTO

 El arribo de otros europeos encabezados por Inglaterra que forman parte de la sociedad estadounidense. En los últimos cuarenta años han llegado en menor cuantía personas procedentes de todo el mundo a integrarse a la sociedad de Estados Unidos.

Por todo lo anterior, se dice que Estados Unidos es un país de emigrantes, que encuentran “un quehacer y donde vivir” en ese país; y no solo para ellos, sino para sus descendientes.

Esto no deja de ser una sorpresa, porque por el idioma y por sus relaciones cercanas con Inglaterra, se cree que su esencia es inglesa.

Se puede considerar que los europeos que llegaron a Estados Unidos lo hicieron huyendo de revoluciones, luchas religiosas, guerras internas y externas, y pobreza generalizada derivada principalmente de esos problemas.

Se pueden considerar polémicos estos cinco puntos, pero son mi convicción.

Hay que decir que hay cientos de políticos estadounidense que sirvieron a las fuerzas armadas, no sólo en su país, sino fuera de él. Todo lo anterior coadyuva al respeto que se tiene a las fuerzas armadas en forma general. Esto es muy importante reconocerlo, porque este prestigio reconocido y el respeto hacia las fuerzas armadas se proyecta hacia todo el mundo.  Toda la nación reconoce a sus fuerzas armadas.

Esto no lo ha logrado una multitud de países en todo el mundo porque involucran a sus fuerzas armadas en sus políticas partidistas. Los militares en todo el mundo defienden a su país. Se entregan a su servicio. No a partidos políticos. Esto es fácil de comprender, pero al mismo tiempo, difícil de aceptar. Por ello, las luchas políticas en muchos países incluyen a los militares.

Las fuerzas militares no pertenecen a ningún partido político. Es prioritario que los políticos reconozcan sin ambages que los militares están para servir a sus respectivos países. No deben meterlos en sus luchas partidistas. No deben insultar a las fuerzas armadas, cuyos miembros en cualquier país del mundo, están en primera fila para servir y morir por su país. En nuestra patria mexicana, cientos de militares ─en los últimos 40 años─ han muerto entristeciendo a sus familiares; sin embargo, no ha habido una política de reconocimiento a su sacrificio. Ojalá y esto pueda cambiar en el futuro.

EL QUE ESTO ESCRIBE FUE AGREDIDO BRUTALMENTE POR UN SECRETARIO DE MARINA DEL PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN (HOY FALLECIDO, QUE EN PAZ DESCANSE) Y TAMBIÉN POR EL SECRETARIO DE SEGURIDAD PÚBLICA DEL MISMO PRESIDENTE (HOY CON MUCHOS DE SUS FAMILIARES, PROCESADOS EN ESTADOS UNIDOS). LAS AGRESIONES A MI PERSONA NUNCA FUERON INVESTIGADAS.

No obstante, lo anterior, reconozco que el Presidente Calderón ─al decidir emplear al Ejército en el estado de Michoacán en el 2006─  evitó un deterioro extremo en ese estado, que, por cercanía, contaminaba también al estado de Oaxaca y al Occidente del país. Michoacán estaba al borde del colapso con tres sexenios consecutivos de gobiernos comunistas; recuérdese que un diputado comunista de ese estado entró en la cajuela de un vehículo a la Cámara de Diputados para evitar su captura por narcotraficante.

POR TODO LO ANTERIOR, PARTICIPAR, AUNQUE SEA UNOS DÍAS EN LAS ACTIVIDADES DEL QUINTO EJÉRCITO, SIEMPRE SERÁ UNA ASPIRACIÓN LEJANA PERO PRESENTE EN LOS OFICIALES DE ESTADO MAYOR DE LAS FUERZAS ARMADAS MEXICANAS.

En esas visitas se incluyen durante todo el día, actividades netamente militares y al terminar la tarde, se programa normalmente una cena o una reunión que incluye intercambio de regalos. En esta ocasión, invité a todos integrantes de nuestra delegación a que obsequiaran artículos alusivos a la historia de México y a sus grandes culturas ancestrales. Así, llevamos libros verdaderamente espectaculares sobre las culturas olmecas, maya, azteca, etc. Todos los regalos fueron sobre el aspecto cultural de nuestra patria. Todos los regalos fueron comprados por los participantes.

El QUINTO EJÉRCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS, en aquel tiempo cubría desde la frontera de Texas con México hasta la frontera con Canadá. Tiene en su espacio las más grandes instalaciones militares del mundo. Lo componen centenares de miles de militares y civiles que trabajan en sus instalaciones. Adiestra a los militares de todo Estados Unidos.

Contaré tres acciones que me sucedieron:

Como Mayor de Infantería, en la primera visita, participamos todos los invitados como observadores en unas maniobras de militares en Texas. En esas maniobras teníamos como uno de los edecanes a un Mayor del Ejército de Estados Unidos llamado Mónico Cisneros, un robusto mexicano de más de 1.85 metros de estatura, con el que tuvimos un buen trato mutuo. Las maniobras fueron observadas desde helicópteros, que carecían de puertas para mejorar la visibilidad; solo llevábamos el cinturón de seguridad. Los vaivenes provocados por el helicóptero ─deliberados o porque así fuera la necesidad del recorrido─ sin duda provocaban sensación de peligro, pues eran definitivamente muy audaces. Al finalizar el recorrido, después de unos 40 minutos, nos recibió el Mayor Cisneros y nos dijo: “¿Todo bien, verdad?”. Y le contesté: “Sí, todo bien”.  El Mayor Cisneros nos dijo entonces: “Es que hace unas semanas, uno de los militares de algún país de Centroamérica, se mareó y se ensució los pantalones”. Le contesté: “Aquí no pasó nada”.

Este mismo mayor, al finalizar la visita, me dijo: “Mi esposa y toda mi familia somos guadalupanos; queremos ir al cerro del Tepeyac y visitar a la Virgen de Guadalupe”.

A los pocos días estuvo en México; pasó una semana en el país. Visitó el Tepeyac y varias partes de la Ciudad de México. Tuve la oportunidad de convivir con los visitantes, acompañado de mi familia, en tres ocasiones; las reuniones fueron en restaurantes cercanos a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Otro hecho que me sucedió fue trágico y triste. En el Cuartel General del QUINTO EJÉRCITO participamos en una comida. Estuvimos en una mesa redonda. Me sentaron cerca de la esposa del Jefe de Estado Mayor del QUINTO EJÉRCITO. Estaba también una hija de ellos en la misma mesa. Se habló de todo. De la historia de los países, de sus culturas… En aquel tiempo estaba muy de moda la cultura olmeca. Por ser del estado de Veracruz, desde mi niñez me interesé en las culturas del estado, que son la huasteca en el norte; la totonaca, en el centro del territorio veracruzano, y la olmeca, en el sur. Así que estaba enterado y participaba de las pláticas.  Pero indudablemente lo que estaba de moda en Estados Unidos era la Guerra de Vietnam. Muy dolorosa para millares de familias estadounidenses. Aunque considero que fue más dolorosa para las familias vietnamitas.

Al llegar a comentar esa guerra me di cuenta de que los militares estadounidenses que se encontraban en la mesa, pero principalmente el Coronel Jefe de Estado Mayor del QUINTO EJÉRCITO, lo hacían con mucha convicción de lo que había pasado, tanto en Vietnam como en su país, pero principalmente en las calles y universidades estadounidenses.

Volteé a ver a la esposa del Jefe de Estado Mayor y la vi llorando. Entonces, el Jefe de Estado Mayor nos dijo, palabras más palabras menos: “A nosotros nos ha afectado mucho porque nuestro hijo llegó una tarde a la casa después de unos meses de servir en Vietnam, y aventó su mochila hacia el jardín. Eso ya tiene varias semanas y no sabemos dónde está”.

Miles y miles de soldados estadounidenses fueron afectados por el consumo de drogas, necesarias para soportar las tensiones indescriptibles de una guerra.

Ese fue el drama, seguramente, de millones de familias estadounidenses, que por primera vez presenciaron la guerra en directo, a través de los noticieros de televisión, así como también de los reporteros de medios de comunicación que se movían en Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, enviando reportajes casi en directo de lo que veían. Sin duda, el drama fue mayor para el pueblo vietnamita que pagó con la muerte de centenares de miles de personas la defensa de su país.

Recuerdo que el Jefe de la delegación mexicana le deseó que pronto regresara o encontraran a su hijo.

El drama de la guerra, que es la máxima expresión lamentable del ser humano, lo conocen muy bien los militares. Pero no hay duda de que los familiares también lo sufren. El drama de la guerra es producido por decisiones políticas y sufrido por militares y familiares.

Entonces, como conclusión: podemos pedir que los políticos civiles, de cualquier país del mundo, respeten a sus militares, que solo cumplen órdenes de la política nacional del país.

(Increíble pensar que hoy Vietnam, es uno de los más grandes socios comerciales de Estados Unidos).

Los dos hechos anteriores que aquí relato, fueron en la visita como Mayor de Infantería.

Finalmente, un suceso que me sucedió ya como General de División; fue en la última cena y acto de la visita. Entregaba un gran libro de la cultura olmeca y entonces llevaba escritas tres páginas sobre la grandeza que representaba esa cultura en Mesoamérica.

Nos acompañaba como parte de la delegación de Estados Unidos un Mayor de Infantería que desempeñaba sus servicios en la agregaduría militar de Estados Unidos en México. Él nos había servido de intérprete en todas las ocasiones necesarias.

Empecé a leer lo que llevaba escrito. Diez o doce renglones y el trasladaba al inglés lo dicho. Así fue durante una página y media. De pronto empecé a leer, aunque de manera pausada, el resto de mi escrito, ya sin detenerme. Noté entonces que la concurrencia platicaba discretamente. Al finalizar el último párrafo se me ocurrió decir: “Tenemos un intérprete de primera y muy inteligente, que ha aprendido mucho en su comisión de la cultura olmeca; por eso ya no me detuve”.

La respuesta al terminar la traducción del mayor a mis palabras fue increíble.

En efecto, interpretó todo lo que dije y todos los participantes en la cena nos dieron un gran aplauso. Así terminó mi segunda visita al QUINTO EJÉRCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS en el año 2000.

 

Roberto Badillo Martínez

Gral. de División Diplomado de Estado Mayor retirado (del Ejército mexicano)

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