Libertarios y pin parental

La situación actual requiere que todos salgamos de nuestra zona de confort y nos opongamos a la estandarización social que el gobierno socialcomunista pretende, en torno a los postulados del nuevo orden.

Adoctrinar es “inculcar a alguien determinadas ideas o creencias” según contempla la RAE.

Adoctrinar no es malo en si mismo. Es normal que en una familia los hijos asimilen el “modus vivendi” que ven en sus mayores, en su entorno, en su ambiente.

Recuerdo cuando iba con mi hermana, todos los sábados por la tarde, a las Hermanas de la Cruz en Jerez de la Frontera para que nos adoctrinaran como preparación para recibir nuestra Primera Comunión. Lo debieron hacer muy bien porque fue la primera de muchas que vendrían después (ya no se habla de Primera Comunión sino de “La” Comunión…). Al existir concordancia entre la formación trascendente que nuestros padres decidieron para nosotros y lo que allí nos inculcaban, ese “adoctrinamiento” se convirtió para nosotros en una forma de transitar por la vida para buscar un fin superior.

Efectivamente, fueron nuestros padres los que decidieron que los principios y valores que allí nos trasmitían eran los que debíamos contemplar para afrontar la vida según la tradición heredada. Más adelante, cada cual sería libre de seguir esos principios y valores o no.

Batalla cultural

Hoy, un estado totalitario pretende arrogarse el derecho de los padres a educar a los hijos para así convertirlos en “soldados” del nuevo orden mundial, violando el epígrafe 3 del artículo 27 de la Constitución española:

“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”

Lo más triste de la cuestión es que los partidos de ideología libertaria (ultraliberales en temas sociales) no están dispuestos a dar la batalla cultural para garantizar a los conservadores el derecho constitucional que los asiste. ¿Hace falta que les diga cuales son esos partidos?

Pin parental: ¿cortina de humo?

El pin parental es la autorización expresa de los padres para que se les transmitan a sus hijos determinados temas que afectan directamente a su formación humana y trascendente. Es decir, no se trata de autorizar la asistencia a clases de matemáticas, lengua española, inglés o historia, sino de que lo hagan a sesiones en los que se traten temas que nada tienen que ver con la formación reglada.

Debe servir tanto para autorizar o no la asistencia de nuestros hijos a una charla de un activista LGTBI sobre como colocar un preservativo, como para permitir o no que asistan a una de Natalia Barcáiztegui (www.querermejor.com) sobre educación afectivo sexual de adolescentes desde el punto de vista católico. Es responsabilidad de los padres y solo desde la responsabilidad se puede desarrollar la libertad.

Es curioso que la progresía (incluyo aquí a los libertarios) ponga el grito en el cielo exigiendo alternativas a las clases de religión  y se posicionen con el totalitarismo ante la posibilidad de que existan alternativas a otras materias impulsadas por el nuevo orden mundial. Pues bien, la posibilidad de eximir a los hijos de las clases de religión supone un pin parental.

Cortina de humo

Ciertamente irresponsable (aunque no creo que sea casual) la afirmación de muchos respecto a que la cuestión del pin parental solo es una cortina de humo para tapar otros temas, como la «transmutación» de la Ministra de Justicia a Fiscal General del Estado.

Los que nos identificamos con lo que el catedrático Rafael Sánchez Saus denomina “derecha social”, nos tenemos que dar cuenta de que la batalla cultural no se libra a corto plazo. Por ello, tenemos que ponderar el efecto que cada acción tendrá en el futuro de nuestra sociedad y calibrar así la importancia real de cada tema. El pin parental afecta a la formación de los que serán responsables de la evolución social en lo que queda de siglo, y esto es más importante que lo que pueda acontecer coyunturalmente en España los próximos cuatro años.

No podemos analizar con criterios cortoplacistas cuestiones que determinarán nuestra estructura social en el largo plazo. Nada verdaderamente importante se ha conseguido sin esfuerzo, sin sufrimiento, sin superar piedras en el camino.

Y en eso estamos. Nos esperan unos años de lucha en los que se requiere un activismo decidido y una resistencia numantina. Debemos ser capaces de comprender que la verdadera esencia de nuestra lucha nos hace incompatibles con las formaciones que los libertarios quieren integrar para vencer al socialcomunismo burgués, de decidir que podemos librar juntos la batalla contra el enemigo común (nunca revueltos), de identificar claramente las líneas rojas que nos separan de las formaciones del centro derecha progresista.

Díaz Ayuso y el pin parental

Para muestra un botón. Si como dice la presidente de la Comunidad de Madrid, en su región no existe adoctrinamiento del nuevo orden mundial, ¿qué problema tiene en instaurar esas autorizaciones explícitas para que los padres tengan el control absoluto de la formación de sus hijos?

¿No será que este pin parental supone un freno a la expansión de los postulados de la ideología de género y el frente LGTBI, expansión de la que tanto se ocupó cuando pertenecía a la pandilla de Cristina Cifuentes?

¿Podría ser que esté mediatizada por ese socio de gobierno ultralibertario, Ciudadanos, que es partidario de la eutanasia? ¿Se puede poner una vela a dios y otra al diablo?

Volvemos a las cuestiones que hicieron que muchos nos sintiéramos expulsados del Partido Popular. Aunque aplaudimos la intención de desterrar los móviles de los colegios a partir del año que viene en Madrid, nos volveremos a enfrentar al dilema que supone elegir entre los valores o treinta monedas de plata, a decidir si cuidamos la formación integral de nuestros hijos o soltamos a Barrabás.

No olvide que la decisión, como la responsabilidad de formar a los hijos, es suya, y si la delega estará incurriendo en dejación de funciones.

Antón de la Puerta Domecq

Burke dijo que “el mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco”. Por eso mi afición a escribir me ha llevado a intentar aportar mi granito de arena en la lucha contra la progresía y el marxismo cultural. Me limito a simplificar temas complejos para intentar hacerlos accesibles al mayor número de personas posible, sin más pretensiones. Ojalá consiga hacer reflexionar a uno solo de mis lectores. España y los españoles merecen que le quiten la venda de los ojos…volvamos a los Valores!!

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