Lentes rosas de Navidad no dejan ver la sima

Próxima la Navidad, la tercera ola de la epidemia, el desastre económico que se oculta tras los ERTES, las fiestas y el poco dinero que circula, llegarán días de rechinar y crujir de dientes en los que se comenzará una vacunación masiva sin las garantías apropiadas, que al menos servirá de placebo, y el hundimiento efectivo de una economía sostenida con mentiras.

Tras el correspondiente canto del cisne, el mercado, la realidad, se mostrará en toda su crudeza y se pondrá de relieve que la frase de “saldremos todos juntos y no dejaremos a nadie atrás” será una evidencia, pues todos, sin excepción de ellos mismos, nos iremos por el sumidero, sin dejar atrás más que estas nuevas élites de la política.

El bulo, la mentira, la distracción falsaria de la población es el arma e instrumento que utiliza este gobierno de forma sistemática, pidiendo la unidad de las fuerzas políticas que le dieron hasta 3 estados de alarma con los que burlarse de ellos, afirmando que no pasaría nada, negando la necesidad de mascarillas, afirmando que nuestro sistema sanitario podría con todo, eliminando la crítica, facilitando millones a los medios de comunicación que se posicionaron como adalides de la verdad y contra el bulo dañino para salir de la pandemia, mientras eran ellos los que propagaban la verdadera mentira que les inoculaba el gobierno.

Durante todo el periodo de alarma no se desarrollaron ni uno sólo de los planes sanitarios, económicos, jurídicos y sociales que iban a ser precisos en la desescalada y se produjo esta con la devolución de las competencias a las Comunidades autónomas, que tampoco habían preparado, organizado o siquiera estudiado planes ad hoc; pero, nuestro líder carismático, y presidente del Gobierno, nuevamente afirmó “hemos ganado al virus” y se marchó de vacaciones a tomar el sol, no sin antes dejar sin vacaciones al resto de ciudadanos, y, con esa imagen y con el ejemplo de nuestros egregios líderes políticos, comenzó el verano.

No se tomaban medidas en los puertos, aeropuertos, y se permitía la movilidad sin control, sin la realización de test con los que observar el grado de infestación, habíamos vencido al virus y, cuando algunas comunidades o personas querían actuar, se les negaba la posibilidad o se criticaba su planteamiento.

Volvimos a caer en la segunda ola y volvieron a limitar la movilidad de los ciudadanos, pero seguimos sin desarrollar planes de acción social, económica, jurídica y sanitaria conjunta y/o por comunidad; pero, se desarrollan y pactan unos presupuestos generales en los que, sin esos planes, se produce una subida impositiva, un incremento de la carga política que, en lugar de ayudar, nos hundirá aún más en la miseria.

¿Hasta cuándo hemos de esperar una reducción de ministerios, con todo lo que ello lleva consigo, una aplicación de la austeridad precisa en el instrumento político que permita obtener fondos con los que afrontar planes de ayuda a los necesitados, a la reactivación económica?.

¿Hasta cuándo debemos esperar para que los millones de euros que se destinan a un ministerio como el de igualdad sean destinados directamente a la sanidad?.

¿Hasta cuándo debemos esperar que los millones que se destinan a diferentes ministerios independientes se unifiquen y puedan ser destinados a servicios al ciudadano?.

¿Hasta cuándo debemos esperar modelos de actuación y jurídicos que permitan la lucha contra la epidemia sin la limitación de los derechos civiles de una forma radical e indiscriminada?.

¿Hasta cuándo debemos esperar planes de actuación y de reindustrialización que, poniendo al individuo en el centro de la actuación, nos permita desarrollar una economía moderna y recuperar músculo industrial y comercial en sectores novedosos, sin olvidar acciones de ayuda a los sectores en crisis?.

Nos venden ayuda, apoyo, solidaridad, ecología, digilosofía, pero todo eso sólo sirve para mantener sus prebendas, sus posiciones y generar una nueva casta que ha democratizado la delincuencia. Antes teníamos ladrones de guante blanco y ahora son butroneros, asesinos, terroristas y asalta capillas de teta en ristre y que se llevan más que cualquiera de los encorbatados de antes… ¡joder con la mejora!.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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