Las fosas del Frente Popular fueron tan profundas como el mar

Voy a reproducir el texto que fue publicado en el periódico Adelanto Diario de Salamanca haciendo referencia a un artículo publicado por el periódico Portugués O’ Século el 18 de noviembre de 1936.

El texto expone las declaraciones de personas que vivieron en la zona controlada por los rojos en 1936. Es posible que su contenido pueda golpear duramente su sensibilidad. La violencia sobre la población de derechas desarmada e indefensa fue tal que no pudieron ocultar la gravedad de las torturas, los robos a las víctimas  y fusilamientos incontrolado pero consentido por los poderes políticos en los ayuntamientos. Todo esto explica por qué los países democráticos europeos se negaron a apoyar a los del Frente Popular escondidos tras una falsa máscara de democracia y Republicanismo. Tan solo un dictador, Stalin, sacó provecho económico del odio marxista contra los españoles.

«LO QUE CUENTAN VARIOS FUGITIVOS DESEMBARCADOS EN LISBOA

Lisboa.- Procedentes de diversos puntos de Levante han llegado a Lisboa a bordo del “Tritón” siete españoles: un diputado, un abogado y cinco estudiantes, y cuatro alemanes, entre ellos el cónsul de Alemania en Málaga. Con ellos han venido también cinco portugueses que en Madrid trabajaban como albañiles. Estos embarcaron para Levante en el último tren que se formó en Madrid media hora antes del bombardeo aéreo que destruyó la vía férrea a Valencia y en esta ciudad tomaron un barco alemán que los ha traído a Lisboa.

Un redactor de O’ Século ha hablado con los fugitivos, que le dieron la siguiente información sobre la situación económica y social de Levante.

En Valencia y en la mayoría de las localidades levantinas se nota la falta de los artículos de primera necesidad, debido principalmente a la exportación que de ellos se hace a los diversos frentes de batalla. En todas partes se ven “colas” a las puertas de las tiendas, almacenes y cooperativas. Los rojos continúan cometiendo toda clase de violencias contra los elementos de derecha.

Los españoles con quienes conversó el periodista que pudieron salvarse en condiciones que no quisieron divulgar, tuvieron que pasar muchos días escondidos dentro de los toneles, subterráneos, e incluso uno de ellos dentro de un ataúd, para poder escapar a la saña de los marxistas.

Como en Madrid y Barcelona el procedimiento usado por los rojos en el Levante para desembarazarse de los adversarios políticos consiste en prenderlos e invitarles a dar un “paseíto” hasta un lugar excusado donde los matan a tiros.

En Gandía, próxima a Valencia, ha habido noches de sesenta (60) fusilamientos. Los asesinatos no siempre son motivados por odios políticos. A la sombra de estos se cometen muchas venganzas personales. Entre otros casos se cita como ejemplo la muerte de un conocido entrenador internacional de fútbol en una ciudad de Levante practicada por los adversarios del club deportivo en que aquél prestaba sus servicios.

En algunos puntos han sido lanzados al agua, vivos y con piedras atadas a los pies, grupos de hombres ligados unos a otros. A tal punto la noticia de estos casos se extendió, que al recordar a las personas arrojadas, se produjo entre el vecindario una repugnancia invencible por el pescado, y la mayoría de la gente se negaba a comerlo.

Cada día es menor el respeto a las autoridades. Las verdaderas autoridades son la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Solo estas dictan leyes y son obedecidas. Las milicias a sus órdenes se apoderan del dinero, fábricas, propiedades, etc. de los burgueses.»

Los fusilamientos en Gandía solían hacerse en una especie de cantera que se encuentra a unos tres km de la ciudad dirección a Valencia, un lugar llamado curvas de San Juan. Algunas veces los subían a la parte alta de la cantera y los lanzaban. No hay fosas de víctimas de derechas porque normalmente abandonaban los cuerpos in situ. Luego eran recogidos por habitantes de pueblos cercanos o por familiares y los enterraban en cementerios.

Donde sí hay fosas con 2750 represaliados (según Vidal, más de 4000) es en Paracuellos de Jarama. Suelen decir los historiadores marxistas que fue obra de incontrolados, pero resulta que tenemos los testimonios de gente del pueblo de Paracuellos que, una semana antes de los asesinatos, fueron obligados a excavar profundas fosas en dicho lugar. Entre los represaliados había niños, ancianos, militares, civiles, falangistas y religiosos. Muchos de ellos detenidos en cárceles madrileñas, sin orden judicial, ANTES de empezar la Guerra Civil.

Carrillo negó siempre que él hubiese dado la orden, pero una vez, en una entrevista filmada, explotó y dijo casi gritando lo que le permitían sus maltrechos pulmones: Y qué teníamos que hacer, el gobierno se había ido a Valencia. Los Nacionales iban a conquistar Madrid, ¿los íbamos a dejar para que los liberaran?

Este crimen de Lesa Humanidad se produjo en noviembre de 1936 y fue detenido por el Anarquista Melchor Rodríguez quien arriesgó su propia vida para impedir que continuara la matanza, porque para algunos izquierdistas, la Humanidad está por encima de las ideologías.

Al entierro de Melchor Rodríguez (1972) asistieron varios ministros de Franco. Se cubrió su féretro con la bandera republicana y los anarquistas (clandestinos) cantaron sin miedo y con fuerza  “A las barricadas”. Todos volvieron tranquilamente a sus casas.

 

 

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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