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LARGO CABALLERO, de la triste figura

Comentario sobre un discurso a las Juventudes Socialistas en 1934. (Parte I)

Algunos historiadores quieren presentarnos la Revolución de Octubre como un acto desorganizado y de súbita expresión de los más profundos sentimientos de justicia, reclamados por los obreros oprimidos de España, que brotaron espontáneamente de sus corazones, sin organización previa alguna (así se lo están explicando a sus hijos en los colegios y los institutos, me refiero a los de Usted, claro). Dicho así, parece un Movimiento Romántico con fondo musical de Chopin.

Pero, creo que, por honestidad, los historiadores deberíamos exponer al público los documentos que demuestran que esto no fue así. Presento en esta primera parte, un discurso de Largo de Abril de 1934, en el que se advierte la solapada intención de encolerizar a los jóvenes socialistas, para promover un acto violento, en un futuro próximo. El Golpe de Estado de octubre (disfrazado de Revolución posteriormente) fue preparado por los políticos de izquierdas con casi un año de anterioridad.

Sobre Francisco Largo Caballero

Es muy posible que en la actualidad, una comisión de psicólogos, justificase la obcecada inclinación a la violencia de Largo Caballero, por el insano ambiente familiar en el que se crió. Un juez, a los dos años de casados, concedió el divorcio a su madre porque su marido la golpeaba.

Nació y vivió, por lo tanto, en una familia gravemente desestructurada, con antecedentes genéticos de violencia. (No tenemos la certeza de que existiera una tendencia al alcoholismo entre sus progenitores).
Largo Caballero, únicamente fue a la escuela desde los cuatro a los siete años, no obstante, tenía mucha labia. Llegó a ser presidente del PSOE y Secretario General de UGT. (Ahí lo dejo).
(Hay partidos políticos en España en los que el principal criterio de selección para elegir a sus dirigentes es “tener mucha labia”).

VAMOS A POR EL DISCURSO

Comentarios al discurso de Largo Caballero del 21 Abril de 1934, en el Acto de clausura del V Congreso Ordinario de las Juventudes Socialistas. Publicado en El Socialista, número 7867 página 1.

“Pero os declaro que ya voy fatigándome de discursos; de pronunciarlos y de oírlos. Y voy entendiendo que cada vez más es preciso alternar esta labor de agitación con otra de organización de una acción seria, eficaz y definitiva a la que se deben dedicar las mejores atenciones.”

Reconoce que sus discursos son “una labor de agitación”. La agitación, la exaltación, la inducción al odio que propone, nos permite afirmar que el partido socialista no buscaba la paz, ni social ni política del país. También demuestra que la República ni fue ni se deseaba que fuese, una etapa pacífica.

“…Vosotros recordaréis que hace tres años unos hombres políticos, entre los cuales me hallaba yo, tomamos el ministerio de la Gobernación y proclamamos la República. Figuraos con qué dolor, más aún, con qué indignación, veo lo que es la República a los tres años de aquel acto realizado por el pueblo español.”

Reconoce que el acceso al poder por parte de los republicanos el 14 de abril de 1931 fue antidemocrático y forzado. De hecho, frente a 5775 concejales republicanos, los monárquicos obtuvieron 22150. Por lo tanto, la única forma de imponer la república era despreciando la legalidad democrática. Reconoce que la II República no le satisface.

“Yo, que mantengo el criterio de que hay que apoderarse del Poder político revolucionariamente, y que es tonto hacerse la ilusión de que vamos a poder adueñarnos de él de otra forma, tengo que manifestar que la revolución no se hace con gritos de viva el Socialismo, viva el comunismo y viva el anarquismo. Se hace violentamente, luchando en la calle con el enemigo. Y éste no sale dando gritos, sino que cuando lucha lo hace preparado para ello. Cuando llegue este momento habrá que afrontar la lucha decisivamente.”

Declara que la única forma de conseguir el poder político es mediante una revolución. La revolución no se nace gritando en la calle, sino usando la violencia y la lucha. También se deduce que está esperando el momento en el que esto suceda.

Y conviene que esto lo sepa el pueblo español y que se sepa más allá de las fronteras. En España van a ocurrir hechos de tal naturaleza, que es preciso que la clase trabajadora haga unas manifestaciones que justifiquen su actuación en el porvenir, […]. Es indudable que en un momento determinado el proletariado se pondrá, como se dice vulgarmente, en pie, y procederá violentamente contra sus enemigos.

Amenaza al Estado español con promover hechos violentos de tal naturaleza que será de interés incluso a nivel internacional.

“Si no ha progresado [el fascismo] es porque la clase obrera española no es susceptible de ser conquistada por el Fazio. Todos los cronistas extranjeros que han estado aquí preguntaban si la clase obrera se inclinaba hacia el fascismo. Y cuando se les explicaba eso que se llama espíritu anárquico de las masas españolas, se quedaban admirados. He ahí el motivo principal de que el fascismo no prospere: hay en España una clase obrera vidente, con un espíritu de independencia individual que no hay en otros países, sin la disciplina que en Alemania entregó sin lucha al fascismo toda la organización obrera. Esa indisciplina anárquica de las masas obreras españolas impide el avance del fascismo, …”

Reconoce que en España no existía el fascismo (Téngase en cuenta que fue creado en Italia a principios de los años veinte y estaba en los treinta muy extendido por países europeos como Francia o Gran Bretaña).
Reconoce que el fascismo fue creado para apoyar a la clase obrera de la cual se nutre democráticamente, por lo tanto, el fascismo, en realidad, le restaba al socialismo los votos de la clase obrera.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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