La verdad de la Inquisición Española

Como españoles tenemos el deber de conocer nuestra historia. Esto implica depurar los mitos e invenciones que nuestros enemigos publicitan o han publicitado para atacarnos. El interés por reescribir la historia no lo han inventado hoy los grupos separatistas y radicales de izquierdas. Estaba ya inventado…aunque parece que seguimos sin enterarnos.

Cuando se habla de Inquisición, es usual que se identifique este termino con la Inquisición Española y su leyenda negra. Sin embargo, la Inquisición surgió mucho antes de que lo hiciera en España (1.184 Languedoc, Francia) , para investigar herejes y para evitar que el pueblo ajusticiara por falsas denuncias para solventar cuentas pendientes. En España apareció con posterioridad para detectar y reprimir a los judíos conversos (solamente puede ser hereje un cristiano, por lo que los seguidores de otros credos no podían ser considerados herejes a menos que fueran conversos).

Surgió para velar por la ortodoxia religiosa en los Reinos Cristianos, es decir, para preservar la interpretación que de los dogmas hacía la Iglesia. Así, desde su aparición, podemos distinguir entre Inquisición Episcopal, Inquisición Pontificia e Inquisición Española.

Inquisición Episcopal

Siglos antes de la aparición de los conversos en España,  ya existía este tipo de Inquisición. Se trataba de un cuerpo que velaba para evitar las desviaciones sobre la ortodoxa establecida. En 1184 el Papa Lucio III ordenó que se establecieran tribunales concretos (actuaban obispo y autoridad civil) para la detección y erradicación de la herejía.

Funcionaba a nivel de Diócesis y era responsabilidad de cada obispo. Una vez detectada la desviación, era estudiada y categorizada para ver si era constitutiva de delito. De serlo, los castigos podían ser desde penitencias como ayunos, peregrinaciones, hacer oración, dedicar más tiempo a la Iglesia… hasta la excomunión y la confiscación de bienes.

Coexistían estas prácticas con la autoridad del Papa sobre los príncipes cristianos y su facultad para empezar a conceder indulgencias, indulgencias que se utilizaban como moneda de cambio para combatir la herejía, pero también como forma de conseguir financiación para las distintas campañas de la Iglesia.

En 1231 el Papa Gregorio IX consideró que la Inquisición Episcopal había fracasado en la lucha contra la herejía y la sustituyó por la…

Inquisición Pontificia 

Dependía esta de la autoridad directa del Papa y, en 1231, crea un nuevo tipo de funcionarios con la potestad de crear un tribunal inquisitorial. Este cuerpo lo componen los Dominicos, monjes austeros y de ortodoxia extrema -al contrario de la opulencia del clero de la época- que no dependían del obispo local.

La Inquisición Pontificia podía actuar de oficio -sin esperar a que hubiere una acusación-  ya que la autoridad le venía directamente del Papa. Aunque uno de sus fines era terminar con los excesos cometidos -a nivel europeo-  debidos a falsas acusaciones, la Inquisición Episcopal no consiguió desligarse del todo de estas prácticas.

En general, las penas aplicadas por la Inquisición hasta entonces iban, desde las citadas en la Inquisición Episcopal, hasta la prisión en incluso la pena de muerte, dependiendo de la actitud del reo antes el delito.

Jamás se instauró esta Inquisición en el Reino de Castilla, pues se pensaba que la Inquisición Eclesiástica era suficiente para mantener a raya a los herejes. Pero en 1478 los Reyes Católicos establecieron en España la…

Inquisición Española

Existía en España un colectivo que demandó una Inquisición distinta a la del resto de Europa: Los conversos.

En los siglos XIV y XV, ante la imposibilidad de los judíos de acceder a según qué puestos y oficios dentro del arco de la vida económica, muchos de convierten ficticiamente para poder integrarse en la estructura social de la época. Estas conversiones de “cristianos nuevos” avivan la suspicacia de los “cristianos viejos” ante la competencia que representaban en la vida socioeconómica. Esto hace que se disparen las denuncias de falsas conversiones y surja la necesidad de un cuerpo especializado en abordar esta problemática.

Era este un cuerpo de funcionarios (al que en España se accedía por meritocracia y demostrando tener amplios conocimientos jurídicos) que siempre buscaba evidencias, pruebas que demostraran de forma inopinable la comisión del delito. Su nivel intelectual era muy superior al del pueblo. Mientras en la Europa protestante perseguían y ajusticiaban “brujas”, la Inquisición Española declaró que la brujería era un engaño, una ofensa imaginaria fruto de la incultura y los mitos que atenazaban al pueblo.

Levantaban actas de cada causa  y estaban sometidos a un libro de reglas que tenían que asumir obligatoriamente, lo que lo convertía en un cuerpo fuertemente burocratizado. Todas estas actas están en el Archivo de la Inquisición de Salamanca y la Iglesia ha permitido el acceso a ellos a investigadores e historiadores, lo que está desmontando los mitos creados en torno a este cuerpo.

Las mejores cárceles de España eran las de la Inquisición, hasta el punto que muchos presos blasfemaban para que los trasladaran a esas cárceles para cumplir su condena. Esto, evidentemente, echa por tierra todas las mentiras que la propaganda protestante se esmeró en difundir sobre la utilización de la tortura por parte de la Inquisición española.

De hecho, la tortura fue prohibida por la Inquisición más de cien años antes de que la prohibición se generalizara en otros países “desarrollados”. Mientras estuvo permitida solo se utilizaba en casos excepcionales, por tiempo limitado y sin poner en riesgo la vida del reo (por supuesto no estaba permitido aplicarla a niños ni mujeres embarazadas). Esto desautoriza las ilustraciones e invenciones fruto de sesgados recursos literarios, que muestran terroríficas máquinas para infringir terribles castigos a los prisioneros.

Si unimos a esto que cuatro de cada cinco habitantes vivía en el campo, y que allí no podía llegar la Inquisición (zonas muy extensas que no podían cubrir un pequeño número de funcionarios), vemos que la propaganda para demonizar al Imperio Español, unida a la indolencia de los españoles para defender su gloriosa historia, ha hecho que la figura inventada del oscuro y terrorífico inquisidor cale en generaciones sucesivas sin oposición.

Ahora que España se está viendo asediada de nuevo por la propaganda de sus enemigos (“España nos roba”, “Machete al machito”, ataques a la Monarquía, interpretación sesgada del control de fronteras…), conozcamos y transmitamos la verdad de los mitos inventados para minar aquel Imperio Católico. Imperio que quitaba el sueño a países protestantes, humanistas italianos o ilustrados franceses.

Os dejo este interesante documental de la BBC sobre la Inquisición Española.

Antón de la Puerta Domecq

Burke dijo que “el mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco”. Por eso mi afición a escribir me ha llevado a intentar aportar mi granito de arena en la lucha contra la progresía y el marxismo cultural. Me limito a simplificar temas complejos para intentar hacerlos accesibles al mayor número de personas posible, sin más pretensiones. Ojalá consiga hacer reflexionar a uno solo de mis lectores. España y los españoles merecen que le quiten la venda de los ojos…volvamos a los Valores!!

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