La Unión Europea, crónica de una muerte anunciada

La Unión Europea se ha transformado en una organización que no está al servicio de los ciudadanos europeos, sino al de sus propios burócratas. Este alejamiento ya constituye uno de los elementos diferenciadores de los partidos políticos de las naciones, entre los que están de acuerdo con esta deriva y los que no. A los que no les gusta esta deriva les llaman euroescépticos, en la clásica actitud antidemocrática de no aceptar la diferencia de opiniones. Y es que la Unión Europea, es muy poco democrática. Un ejemplo reciente fueron las declaraciones, gravísimas, de la presidente de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen, cuando previo a la celebración de las elecciones a la presidencia Italiana, amenazó con medidas si no salían los resultados que ella deseaba y que sabía, no estaban en la línea del partido que previsiblemente iba a ganar y que de hecho finalmente ganó. Ante semejante actitud, ni dimitió ni la cesaron, en un claro ejemplo de lo antidemocrático de esta organización. A esto podemos unir las amenazas a Hungría por no seguir sus dictados en cuestiones ideológicas sumamente discutibles y propias del globalismo progre que nos invade.

Pues así, la Unión Europea no tiene ningún futuro. Ya ha tenido un fracaso estruendoso con la salida de Gran Bretaña, el Brexit, y en su típica actitud arrogante y antidemocrática, no ha hecho autocrítica alguna, sino que ha puesto el foco únicamente en la nación que se ha salido. De nuevo, arrogancia, estilo avasallador y muy poco democrático.

La victoria de Meloni en Italia, cuyo uno de sus puntos es, menos Europa y más Italia, o las críticas a las políticas europeas sobre inmigración, son un claro ejemplo de que a los ciudadanos, los que han votado, no les gusta la deriva de esta Europa.

Otro ejemplo es la entrada en el conflicto bélico de Rusia y Ucrania, sin consultar a los ciudadanos. Esa decisión no puede ser únicamente de los burócratas y los representantes de los países, esa medida debería haberse tomado por referéndum entre todos los europeos. No es un conflicto propio de la Unión Europea y por tanto no se puede alegar defensa. Son países ajenos y por tanto habría que haber consultado. Adicionalmente, aquí se observa ausencia de criterio ya que esta decisión ha sido pésima para Europa y sus habitantes en términos de crisis económica y problemas energéticos. Es decir, autócratas y descriteriados, carecen de buen juicio o sentido común.

La maquinaria legislativa de la Unión Europea es enorme y con ella invaden la soberanía de los países. El problema es que Europa es una macedonia de naciones que no son culturalmente uniformes, no tienen idioma común, sus costumbres y religión son diferentes y sus necesidades también lo son.

Ante ello, lo lógico sería adaptarse a la realidad y no querer cambiar forzadamente esa realidad, ya que como respuesta, lo que va sucediendo en Hungría, Polonia, Italia, Suecia, puede extenderse como una mancha de aceite.

No obstante, viendo los antecedentes y ejemplos comentados anteriormente, no se prevé que esta deriva cambie y solo cambiará abruptamente, ya que los burócratas no tienen ninguna intención de modificar su línea de actuación. Es la crónica de una muerte anunciada.

Muchos entendemos la Unión Europea como una organización menos burócrata, con menos poder legislativo y enfocada a la unión económica y monetaria y de defensa común. Sin embargo, algo que si debiera tener y no tiene, es su propia organización de defensa al margen de USA, lo que no impide que siga existiendo la OTAN, pero Europa y USA no tienen exactamente los mismos intereses.

En el mundo hay una geoestrategia de bloques y Europa es la más débil. China es sólida y sin fisuras, igual que USA y Rusia, pero Europa es lenta, fragmentada y es percibida como débil por el resto y eso ya sabemos lo que significa. De ahí la invasión China que venimos sufriendo desde hace años, empobreciendo a los habitantes europeos.

Europa en definitiva vive de las joyas de la abuela, y va camino de convertirse en una especie de Disneyland para el resto del mundo.

Una receta para revertir esto, es la siguiente:

  1. Democratizar la institución Europea
  2. Reducir su ámbito a lo económico y la defensa
  3. Proteger la economía europea de países donde no cumplen las exigencias de calidad o ambientales que nos autoimponemos, ya sea en lo agrario o industrial
  4. Reindustrializar Europa, países sin industria no tienen futuro
  5. Olvidar la ideología y ser pragmática. La religión climática nos empobrece y de ello se aprovechan el resto de las potencias como China, USA, Rusia, India, que no la cumplen.
  6. Defender nuestra cultura cambiando las leyes migratorias y obligando a que quien venga del exterior se integre y no nosotros a ellos. No a la inmigración ilegal
  7. Reducir el número de burócratas en consonancia con lo anterior y el coste que tiene para los europeos, quienes lo pagan con sus impuestos

Si los burócratas de la Unión Europea siguen sordos y ciegos ante la ciudadanía, y siguen tomando decisiones tan desatinadas como con el conflicto de Rusia y Ucrania e imponiendo la religión globalista progre, este experimento europeo saltará por los aires. Será la crónica de una muerte anunciada.

 

Jesus Ignacio de Lucas Gallego

Amplia experiencia profesional de 39 años en sector de energía y distribución en empresa de primer nivel internacional. Diversos ámbitos funcionales: planificación y control, económico financiero, desarrollo de negocios, estrategia, servicios globales y seguridad y medio ambiente, energy transition, electric car, mobility, energías renovables. Experiencia internacional por 8 años en tres países en Latinoamérica (Perú Argentina y Chile).

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