La telenovela venezolana

Parece ser que la decisión de nuestro rey emérito, Juan Carlos I, de tomarse unas vacaciones, de una forma no muy ortodoxa, pueda confundir a novelistas, cuyas novelas, sean del género que sean, acaban con un final impuesto o reescrito por los mismos.

La referencia de este escrito, es hacia Antonio Maestre y su última publicación en La Sexta, titulado «Todo está en Bordieu», presentándose en sociedad, con este, en mi opinión, vulgar libelo diatríbico, en forma de paradigmático sociólogo rojo, donde haciendo gala de una inmensa imaginación, acusa a nuestro rey emérito de haberse fugado de nuestro país, debido al supuesto miedo de este último, incubado en los últimos años y debido a un comportamiento racional por su carácter banal, a la vez que supuestamente «delictivo».

Generaliza de forma injusta y sin las pruebas o argumentos, cuyos postulado, salgan de una praxis real, por otra parte, necesarios, para afirmar sus absurdas, totalitarias y opacas utopías, culpando a la institución de unos meros y simples errores personales. Habla de una ficticia fuga borbónica representada en forma de vodevil, género teatral en desuso, como si de una broma irónica, con matices satíricos se tratase, tildando a la monarquía de prófugos y a una gran parte de la sociedad española de aquiescentes, cómplices y colaboradores de la misma «cortesanos borreguiles». Es decir, todo el que no piense como él, además de fascista, franquista, etc., es también un vulgar delincuente.

En mi opinión, una ignominia digna de la más absoluta repudia y condena al ostracismo social, por parte de la última hacia este personaje, simulacro de filósofo, este intento de paradigma de la izquierda más nihilista, ácrata, digno componente de esa vulgar turba de enarcas y mesías, más propias de las monarquías absolutistas de antaño, obsoletas a día de hoy, por su anacronismo con la contemporaneidad y más propias de la ideología totalitaria que defienden estos otros novelistas, de la generación del «20», como Fallarás, Nebot, Jorge Javier Vázquez, Carlota Corredera…

Habla de la Monarquía, como de una empresa de lucro,  olvidando que sus admirados lideres comunistas, llegaron a este escenario, con una mano delante y otra detrás. Véase: quiénes eran Pablo Iglesias e Irene Montero, antes de entrar en la élite oligárquica caciquil que domina nuestro panorama político. Sin ir más lejos, su libro o artículos, no son más que libelos diatríbicos, postulados en falacias y soflamas, escritos por una pluma banal y mendaz, y una prosa ignominiosa digna del repudio y desprecio de cualquier ser inteligente o simplemente autónomo de pensamiento, no un servilista lacayo de los dogmas totalitarios de esta nueva oligarquía ideológica, que convierte a sus cortesanos en vulgares genuflexos y presos ideológicos.

Habla de una anacronía, que define como monarquía, o institución fuera del tiempo actual, debido a ese ya obsesivo y cansino, anhelo utópico de reescribir la historia y restaurar esa II República, que llegó de unas elecciones municipales, no de la pregunta a un pueblo, por un cambio de régimen de gobierno. Que dicho sea de paso, perdieron los supuestos «republicanos», «certeros», rojos e izquierdas radicales. De una genuflexión o adoración a un rey que sólo ven las conciencias rojas, como la suya. La imaginación de su mediocre y turbia mente o conciencia roja. Ya que la supuesta adoración por parte de ese sector de la sociedad española, que es heterodoxa o disidente hacia los dogmas de la doctrina de su credo, no es hacia la persona que representa la institución, sino a lo que la institución representa en sí.

No hay que olvidar, que la monarquía es el símbolo más representativo de la unidad de España y que todo buen español, por serlo, no puede ni tiene que renegar de su patria, no puede, ni tiene que ser equidistante, ni profesar sumisa aquiescencia contra una ignominia de este calibre.

No se trata de monárquicos o republicanos, se trata de la supervivencia de España como nación.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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