La mujer de hoy, ¿evoluciona o involuciona?

Que las mujeres somos iguales en inteligencia, que no en fuerza a los hombres, lo sé desde que tengo uso de razón. Desde pequeña he vivido con mujeres luchadoras, trabajadoras a tiempo completo, valientes y adelantadas a su tiempo, unas por circunstancias de la vida, y otras por pura vocación.

Mi madre fue maestra y ejerció desde que terminó la carrera, su hermana Fina montó una academia de corte y confección con bastante éxito siendo una mujer soltera, su otra hermana Ana quedó viuda muy joven y también tuvo que ponerse a trabajar, mi abuela paterna María, regentaba una tienda de pueblo, donde había todo tipo de cosas, y se desenvolvía perfectamente ella sola, ya que mi abuelo quedó ciego.

En aquellos años, el hombre trabajaba y la mujer se hacía cargo de la casa y de los hijos, aunque en mi caso no fuera lo típico, era lo que hacían entonces las mujeres, estaban ocupadas todo el día, no tenían apenas electrodomésticos, y todos los trabajos de la casa se hacían a mano, se solía hacer la compra a diario, y la comida se elaboraba con mucho tiempo y esmero.

La mayoría de estas mujeres eran mujeres felices, disfrutaban haciendo bien su trabajo, que era tan importante o más que el de sus maridos. No era tarea fácil educar a los hijos, saber cocinar, hacer de enfermeras, administrar el dinero, y en definitiva llevar bien una casa. Por cierto nunca he comido mejor, he ido mejor planchada y mejor peinada, que cuando mi abuela Ana vivía con nosotros, y se ocupaba de las tareas de la casa con un orden y una diligencia fuera de lo común, ya que mi madre estaba en la escuela.

De aquella época me quedan los recuerdos, nada que ver con la mujer actual, su vida ha cambiado de forma radical, el noventa por ciento trabaja fuera de casa, no cría a sus hijos porque hay guarderías donde dejarles desde que nacen, o abuelos jubilados que se hacen cargo de ellos, la comida se puede comprar en sitios donde cocinan por ti, y existen electrodomésticos inteligentes que facilitan mucho las tareas del hogar, aparte de ser compartidas con la pareja, cosa impensable en tiempos pasados.

La nueva mujer aparte de trabajar, hace yoga, pilates, running, spinning, tiene entrenador personal, se inyecta ácido hialurónico y bótox para parecer más joven, algunas se estiran tanto la piel que su cara se asemeja más al joker de batman, que a su rostro original. También han aparecido el satisfyer, las bolas chinas, y todo tipo de juguetes erótico sexuales, sustitutivos del hombre.

Que la mujer ha llegado muy lejos es público y notorio, algunas creen haber evolucionado tanto que ahora sólo reivindican el poder absoluto de la mujer sobre el hombre, y el hombre ha pasado a ser el culpable de todos sus males, por haberla reprimido desde tiempos inmemoriales. Craso error.

Se ha puesto de moda la paridad, que no es otra cosa que igualar en puestos relevantes a hombres y a mujeres, sean válidos o no, algo que está muy bien, pero nunca llevado a los extremos a los que se está llevando, porque esta postura tan radical, ya se convierte en demagogia política.

No me vale predicar la igualdad, y tener un puesto de gran relevancia, gracias al señor con el que me acuesto, eso es trampa.

Mi conclusión es la siguiente, no creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni tampoco que fuera peor, por suerte he vivido la época intermedia, y tengo buenos y malos recuerdos de todo lo vivido, pero de eso trata la vida.

La mujer conseguirá cualquier cosa que se proponga y será feliz siempre y cuando haga lo que realmente quiere hacer, en los tiempos de mis abuelas, en los míos, y en los actuales, solo hay que luchar y prepararse bien  para conseguir la meta deseada.

Culpar a todos los hombres de las frustraciones personales es tan patético como ridículo; el movimiento se demuestra andando, y está claro que las mujeres han andado mucho.

Lo único realmente importante es sacar de nuestras vidas a la gente nociva, sea del sexo que sea, porque de lo contrario caemos en la posibilidad de involucionar, en vez de evolucionar.

Mª José Gómez Busó

Jubilada, apasionada del patchwork, lenguaraz y rematadamente sincera.

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