La movilización es necesaria e imperativa

La contemporaneidad española sufre de un gobierno infame, compuesto por una amplia amalgama de atomizados políticos, en un pacto o alianza aberrante con terroristas y separatistas como comodines o jokers, en ese Everest de su poder. Una alianza, un contubernio logístico y creador de esa estructura que marca el proceso de destrucción de nuestra Constitución.

Esa gran masa de ignaros, población confundida, perdida, aquiescente y acomodaticia, hace que persista, que perviva este déspota, mendaz y fatuo gobierno, pese a la creciente reacción ciudadana del sector situado en las antípodas de una dicotomía formada por los dos polos, cada día más antagónicos y beligerantes entre sí.

Personalmente, soy de la opinión de que, en gran parte, se debe a ese fenómeno del social fascismo o izquierda radical, en un pretérito no muy lejano y en lenguaje más coloquial, «Frente Popular», cuya táctica en esa nociva corrección política, se conoce con el acrónimo de «AGITPROP». Es decir,a la propaganda o pseudoperiodismo de un gran sector de los medios, al adoctrinamiento en familias, escuelas, colegios y universidades…, que a día de hoy están muy comprometidos con este totalitario gobierno y su proceso golpista. Además de carecer de una oposición medianamente sería. Axioma aciago y hecho este, que refleja la cruel realidad por lo evidente de su elocuencia.

Es preciso movilizarse, la actual situación política española, nos da patente de corso para hacer una cruzada de esa nuestra tarea, consistente en informar, organizar y movilizar a la masa sometida, por su espíritu y carácter ignaro, a la influencia de los medios progolpistas. Tarea difícil pero no imposible. Cada ciudadano, cada español consciente, ante todo decente y  honrado, debe aportar su esfuerzo y su creatividad e iniciativa. Como otras veces en nuestra historia, así ocurrirá. Dicho de otro modo: la tendencia, el pecadillo de los partidos a convertirse en mafias, en organizaciones criminales, es general, aunque en unos más acentuada que en otros.

El poder tiende a emborrachar, a subyugar, a quienes lo poseen, y el manejo o tenencia de enormes fondos públicos crea tentaciones no fáciles de resistir y pone a prueba nuestra fuerza de voluntad y sincera honestidad, dando un carácter ambiguo y arcano en un prejuicio que es empírico y cíclico hacia los demás. Como decía una de las ministras de cuota o simple sierva de su ideología y de su amo, ese dinero «no es de nadie». Es un sentimiento encontrado y no deseado, el tener gobernantes como la ministra, en si misma descalificada y anónima, de «vergüenza ajena».

Recordar a esta enferma cognitiva y arbitraria, propietaria de un alzheimer ideológico y represivo, que ningún gobierno, mucho menos, al que pertenece la susodicha, tiene más dinero, que el que quita, sustrae o roba, al esfuerzo del trabajo de esa sociedad decente, honrada y sobre todo trabajadora, a la que más que gobernar, oprime y explota, de una forma despótica y prevaricadora.

Es hora de movilizarse, de decirle a este gobierno que España y los españoles somos lo y los primeros, eso es democracia, el pueblo prima y no el hacer realizable, los deseos, los anhelos, los caprichos ideológicos, de una oligarquía déspota, vulgar turba de dictadores totalitarios, «sanguijüelas» cuyas razias consisten en parasitar o chupar, del sudor y la sangre, de los que dicen defender y representar.

Democracia significa «El poder pertenece al pueblo o a la oligarquía política que este último haya elegido legalmente para que lo represente». En ningún caso, democracia es primar los anhelos o utopías personales de la última. Es decir, democracia es ajustar y adaptar tus ideas a las leyes y no al contrario, que es lo que hace nuestro gobierno actual, con la sumisa aquiescencia de complicidad y colaboracionismo por esa oposición light o pseudooposición hacia el mismo.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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