La leyenda negra nos sigue persiguiendo, de una forma falsaria y cruel

Sin querer hacer pleonasmos ni caer en perogrullo, reconozco, como deberíamos hacer todos los españoles, que nuestra leyenda negra empezó a tomar o coger forma a partir de 1898, es decir, en la época de la España decimonónica, cuando comienza su debacle, perdiendo sucesivamente esas colonias, más bien provincias, de ultramar y deja de ser imperialista y colonial.

Momento este en que los nacionalismos periféricos o secesionistas, haciendo gala de una descarada y confesa rebeldía, adquieren un carácter ácrata y aprovechan para sus propios intereses, retratando y dejando claro que la leyenda negra no es ningún mito y de que real, verdadera y  efectivamente existe, exigiendo unos ficticios y supuestos derechos injustos, inmerecidos y que por supuesto no les corresponden, creando analogías sobre ambas situaciones.

Ha habido dos formas de colonialismo, el imperialismo o colonialismo español, el cual era una expansión del país o nación, otorgando una riqueza cultural y racial incalculable. El colonialismo español no era colonial literalmente hablando, era una forma de integración, pues lo que hacían los conquistadores españoles en los países a los que llegaban, era convertirlos en provincias de ultramar.

Lo primero que hacían los conquistadores españoles en estos países, que supuestamente arrasaban, era construir Iglesias, colegios y universidades, convirtiéndolos así en otras provincias de España, como podían ser Galicia, País Vasco, Cataluña, Extremadura, Andalucía, etc., con mismos derechos y obligaciones, entre sus distintos y diferentes moradores. Se puede decir que era una invasión por la fuerza, con un objetivo claro de integración y de imponer una forma de vida, más rica y digna.

Lógicamente, la violencia era necesaria para los intereses de unos y otros; los conquistadores, que sin ánimo de hacer esclavos sino personas libres, pues la libertad es algo que se consigue extinguiendo el hambre, la miseria, el analfabetismo, etc., no solamente liberando del encierro o sometiendo a las personas, se veían obligados a imponer su forma de vida a los nativos que se resistían a perder su génesis, su esencia, sus costumbres y tradiciones.
Me gustaría que estos vulgares propagandistas, los cuales siguen en su afán de divulgar este mito o leyenda negra, a mi parecer inexistente, me contestaran con nobleza, honradez, decencia y sobre todo con la objetividad que te otorga la verdad, a una sola pregunta: ¿Por qué  los españoles, los nativos u originarios de España, no podemos defendernos, como por ejemplo hicieron los nativos mexicanos, contra la invasión musulmana, implantando sus tradiciones, sus catedrales, sus costumbres y robando nuestra merecida vejez y el futuro de nuestros hijos a manos llenas, pues nos tildan de xenófobos, racistas, cuanto menos, delincuentes y criminales?
Que quede claro que si los primeros no usan la violencia para imponerse, es porque no encuentran en esta supuesta sociedad genocida de españoles, una resistencia antagónica y una beligerancia violenta y confesa, que parece ser es inherente a nosotros, como sin duda se la encontraron nuestros ancestros.
Hacer una pequeña aclaración o matiz, mis palabras defienden lo que considero la verdadera historia, no defiendo para nada el colonialismo, sea enriquecedor e integrador, como fue el español, ni ese otro colonialismo anglosajón, déspota y cruel, más digno de cargar a las espaldas de su oscura historia, con esa u otras tantas, leyendas negras.
El colonialismo anglosajón, el británico o francés, no tiene parangón con el colonialismo español,  ese colonialismo al que hace referencia la leyenda negra, atribuida al colonialismo en general. Lo que hacían los británicos, franceses, etc., cuando llegaban a estos países, era convertirlos en colonias de los primeros. Lo primero y único era construir bancos y lonjas de esclavos, como digo, nada que ver, con el colonialismo español.

Lo lógico y normal cuando se tiene patria, es tener ese sentido patrio, porque un español de verdad ni puede, ni debe, renegar de España.

No se entiende querer gobernar España sin sentirse español, caso del actual gobierno y afines, acólitos o socios de gobierno. Como dije al principio, los nacionalismos periféricos son los que demuestran la existencia de esa leyenda negra hacia España, vulgar y verdadera propaganda, nada que ver con la verdadera historia.

En esa época decimonónica donde comienza la descolonización de esa España cruel y colonial, aprovechando las guerras civiles de la última, pues no olvidemos que estas, no eran sino, provincias de ultramar de la primera, es cuando hay un auge de independencia en las provincias periféricas, hoy comunidades autónomas y una actitud en hacer crecer, su ensoñación sentimental de nación.

Que los verdaderos patriotas, los verdaderos españoles, no puedan conmemorar momentos únicos y especiales para la historia de cualquier país, sean descalificados y demonizados por los fragmentarios, vulgares apátridas, sin poder orgullecerse, ni exhibir con absoluta y plena libertad su simbología, es algo que no se entiende.

Lo lógico y normal en cualquier país del mundo, es que grites y exhibas en voz alta y con toda normalidad, tu orgullo por el mismo. Si eres noruego y exhibes su bandera, a la vez que gritas viva Noruega, eres un patriota, si eres de una de esas comunidades, de esos países ficticios, como podrían ser, País Vasco o Cataluña y gritas vivas hacia cualquiera de ellos, exhibiendo sus respectivas banderas, eres un patriota, si por el contrario, eres español, y haces lo propio referido a España, eres un delincuente, cuanto menos un facha.

Que estas realidades se manipulen, se maniqueen, y sean acuñadas por esta turba de oligarcas fragmentarios xenófobos y racistas, a forma de descalificativo, revirtiéndolas contra el verdadero sentimiento de pluralidad, racial y democrática, humillando a toda una raza, y a una riqueza cultural sin precedentes hasta la fecha, es un genocidio histórico y cultural.

La conmemoración del V centenario de la conquista de México por Hernán Cortés, debería de servir para hermanar, todavía más si cabe, a los dos países en cuestión y no para reavivar un sentimiento de revisión regresionista que sólo busca crispar, fomentando la discordia y el enfrentamiento. Pido un perdón anticipado por el argot que voy a utilizar, refiriéndome a estos vulgares metemierdas, ya presentes en nuestra época más aciaga, cruel y dolorosa, como fue nuestra guerra civil y presentes a día de hoy, haciendo apología del enfrentamiento entre los países citados, cuyos postulados son falacias y falsedades.

Lo único que hace Vox, queriendo conmemorar ese V centenario de la conquista de México por Hernán Cortés, no es más que expresar un sentimiento patrio y de orgullo. Lo más normal en una formación o partido político que aspira a gobernar, un país que respeta y quiere, de una forma confesa, orgullosa y sobre todo con muchísimo respeto, al cual defiende sin vergüenza, sin tapujos y con muchísimo coraje.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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