La jornada laboral de Errejón

«España estudia reducir la jornada laboral a 4 días», este titular es sin duda un tropiezo que se te atraganta no sólo en el aparato digestivo, sino de una forma generalizada en prácticamente todo el cuerpo, cabeza, tronco y extremidades.

Esta medida no es solución para absolutamente nada, lo que necesita España son soluciones reales a problemas reales. Y esto en mi inmensa ignorancia y personal opinión no es más que un problema añadido más. Valga la redundancia.

Este titular es una chorrada inmensa, un absurdo surrealista y un sinsentido. Su mediocre y oportunista, a la vez que incapaz creador, lo podría justificar argumentando un agotamiento por fatiga pandémica y la cosa no iría a más. Lo triste es que el falso progreso vulgar y banal regresionismo no ha enseñado nada a estos ideólogos de la ruina.

No es más que otra muesca en el revólver ideológico y la alergia al trabajo de los comunistas. Una muestra más de ese complejo de Hubris, principal característica de la progresía de izquierdas, ese quiero y no puedo que coloquialmente conocemos como aparentar, fruto de la envidia insana que engendra y alimenta, ser amigo de lo ajeno.

Otro libelo diatríbico cargado de soflamas y sofismas que asevera con un rigor y una firmeza inusual, haciendo casi creíbles falsedades como que implantando la jornada laboral de 4 días mejorará la conciliación de las mujeres en un mercado laboral que a día de hoy penaliza a las mujeres por el simple hecho de ser madres.

Bajemos a la tierra, por favor, reconozco que en esta vida hay que ser ambiciosos, pero como todo en su justa medida, pues todo lo ingerido en exceso es nocivo para la salud. El equilibrio entre la vida familiar-personal con la laboral es beneficioso para una sociedad que aspira a un futuro más sostenible.

Hay que partir de la base de que ningún gobierno tiene dinero propio, el dinero que manejan los gobiernos es fruto del esfuerzo del trabajo de la sociedad en forma de impuestos, concretamente cimentado en la empresa privada. Llevando inherente ese eterno dilema de que fue antes, el huevo o la gallina. Con este dinero se crea entre otras cosas el empleo público, por lo que nos tenemos que plantear como trabajando menos tiempo, así como muchas menos personas, podemos mantener ese anhelado Estado de Bienestar ampliando y mejorando los servicios y en lógica consecuencia la creación de empleo público.

Mi elucubración personal me dice que la semántica de la sintaxis expuesta por esta turba oligárquica y caciquil de simples oportunistas e incapaces no se escribe con esa exquisita herramienta de la lengua que representa el oxímoron, sino que es una contradicción o paradoja, per se, creada ad hoc con rastreras formas clientelistas, sine qua non no se consumarían los perseguidos y diáfanos objetivos electoralistas.

Por otro lado, ese cuento de una real o verdadera conciliación con las mujeres respecto a su seguro proceso biológico y natural que es la maternidad me da la razón en esa paradoja o antagonía antitética que representa la exigencia de este supuesto derecho con la aplicación de sus políticas del todo asociales. Por un lado no hay ayudas a las familias para esa relación personal-familiar con la laboral, pues se aplican única y exclusivamente al invasor que nos imponen como futuro financiador de nuestra merecida y justa vejez y a la aprobación de leyes contra la vida como el aborto o eutanasia.

En mi opinión es un absurdo y un despilfarro una ley que fomenta la incapacidad y el parasitaje como forma de vida, y que castiga penalizando la decencia, honradez, esfuerzo y trabajo.

Sí a la igualdad de oportunidades, pero rotundamente NO a la injusta igualdad de resultados.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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