La inmensa fatuidad de Sánchez

El César de la España contemporánea, «Pedro Sánchez», tiene unas ínfulas despóticas que sobrepasan lo normal y una fatuidad que supera todos los límites establecidos a día de hoy. Su desvergüenza y génesis felona y farisea, nos han dejado más de 50.000 muertos, una caída de nuestro PIB de más de 20 puntos, la creación de unas colas que no veíamos desde ese tiempo, que tanto le gusta recordar, «La guerra civil», es decir, «Colas del Hambre». Entre otras muchas cosas y lo único que se le ocurre, es dar una charla a los empresarios españoles, esos personajes extraordinarios, la élite oligárquica, que maneja la economía del país y que conocemos como «IBEX 35». En mi humilde opinión e inmensa ignorancia, una autoritaria forma de pasar lista, tomando nota de los heterodoxos, dejándoles claro quién manda.
En este acto o evento bochornoso, se retrata, poniendo de manifiesto su incapacidad para gobernar un país y exhibiendo esa retórica demagógica, postulada en el marketing político, para como de costumbre, hablar mucho y no decir nada, dejando patente que tanto él como su inepto equipo de gobierno viven del cuento, o lo que es lo mismo, del parasitaje a los españoles, una sociedad muy castigada y en la actualidad privada de decencia, honradez, trabajo, y sobre todo, de libertad.
Achacando sus muchos y reiterados errores a la cruel pandemia viral que padecemos, lanzando eslóganes de populismo demagógico, como única panacea o vacuna contra la misma. Como «De esta salimos más fuertes», buena pregunta, para esos 50.000 muertos o en su defecto para sus familiares. «España puede», un insulto ignominioso contra la sociedad española en su conjunto, pues en mi opinión es un vulgar homenaje al comunismo criminal y genocida, hoy socio vip de su gobierno, Unidas Podemos. Como digo un insulto ignominioso, algo así como una burla sangrante y descarnada, cuya irrigación se extiende y riega de forma cruel y aciaga, a toda esa gente que ha muerto o que no se iba a quedar atrás y ahora está sin familia, sin casa, sin negocio, sin trabajo, sin ERTE, sin paro y sin Ingreso Mínimo Vital.
Un felón fatuo y despótico, que ha estado a punto de cargarse la Monarquía, que no ha demostrado humanidad alguna pactando con Bildu y que es un auténtico virus político, al que lo único que preocupa es cumplir los cuarenta meses que le quedan de legislatura, aunque España no lo pueda soportar. Recordar las palabras de Sánchez en su discurso, dice que no hay virus de izquierdas o de derechas, que somos una «única humanidad» y que necesitamos instituciones fuertes. Una hora de cháchara, de verborrea vomitiva, pues toda ella, es un mar de sofismas y soflamas, de populismo demagógico, clientelista, sobretodo, de victimismo exculpatorio, mucha palabrería para no decir nada, no proponer una sola medida concreta, no reconocer un sólo error, no pedir una sola disculpa y no dar una sola razón, que justifique con una argumentación lógica y estudiada, su incapacidad y su demostrado fracaso como César.
Hay que erradicar el absolutismo sanchista, vulgar dictadura socialcomunista, cuyo alto índice de  despotismo eleva cada día más a sus líderes y en lógica consecuencia, esa inmensa fatuidad que les caracteriza, haciendo reales, hasta ahora, meras utopías en sus conciencias rojas, esas ínfulas de superioridad moral, sobre su disidencia ideológica, o verdadera heterodoxia, hacia esos dogmas y mantras de sus políticas correctas. del todo injusta e inmerecida.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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