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La clase política actual

El pueblo español, tan sabio, tan noble, tan ilustrado, no hace nada más que votar a ladrones permanentemente, desde los mismos años 80, cuando Alfonso Guerra decreto el acta de defunción de Montesquieu

Nuestra sociedad actual no tiene una especial cultura política; la gran mayoría cree que la libertad se consigue en las urnas cada 4 años. Y en el caso de los nacionalismos periféricos, o separatismo, más concretamente en el caso de Cataluña, cuando le sale de ese gorro catalán, al que llaman barretina, al separatista de turno.

Este pueblo español, tan sabio, tan noble, tan ilustrado, no hace nada más que votar a ladrones permanentemente, desde los mismos años 80, cuando Alfonso Guerra decreto el acta de defunción de Montesquieu, que para quienes no lo conozcan fue un filósofo y jurista francés, cuya obra se refleja en el contexto del movimiento intelectual y cultural, conocido como la Ilustración, de la que haré una pequeña exposición definitoria. Fue un movimiento o ideología elaborada por la burguesía francesa, en la lucha contra el absolutismo y la nobleza, en busca del razonamiento renacentista.

Esas democracias con las que se comparan nuestros políticos, o intentan compararse, no tienen comparación posible, pues sin duda, en estas democracias, todos nuestros políticos hasta día de hoy estarían en la cárcel, sin excepción, y lógicamente, no hubieran podido presentarse a futuras elecciones por estar inmersos en un robo a mano satisfecha, al pueblo español.

En cualquier empresa o agrupación privada de España que estuviera inmersa en casos de corrupción como la GÜRTEL del PP, o los ERES del PSOE en Andalucía, se hubiera procedido de facto, o inmediatamente, al precinto de sus sedes sociales y a el embargo de sus cuentas.

Y todavía ha habido políticos que se atrevieron a decir, y cito literal; «Aquí no hay impunidad», y esto lo dijo la que fue vicepresidenta de Rajoy, la Sra. Soraya Sáez de Santamaría, con esa cara que la caracterizaba, esa cara como salida de un funeral de tercera, es decir, o dicho de otra manera, «Los delitos de los políticos, NO carecen de impunidad, o no quedan sin castigo».

Y yo me pregunto: ¿están precintadas las sedes sociales de Génova, o de Ferraz?, ¿están embargadas sus cuentas?. De estos meros agentes delictivos, meros defensores de ladrones y delincuentes. Después de muchísimos años llega el juicio, y con un poco de suerte hay una sentencia condenatoria de multa administrativa o de cárcel, por un periodo inferior a 2 años, con el propósito de evadir la entrada en prisión.

Esta es la justicia que hay en España, una justicia del todo connivente o tolerante  con el poder legislativo y el poder Ejecutivo. Cosa está, de la que no se da cuenta el pueblo soberano español.

Y aquí estamos, viendo como hacen urbanismos mentales o cábalas sobre quién va a pactar con quién, sobre los escaños que tiene cada cual, si suman, restan, reservan o guardan para negociar en los pasillos. Cómplices de esta trama son sin género de duda los medios, esos que se hacen llamar periodistas, pues con sus políticas cómplice comunicativas no hacen más que seguirles el juego.

La sociedad, la gente, nosotros, el pueblo español, deberíamos utilizar más la lógica y el sentido común, y darnos cuenta que son ellos los que nos necesitan a nosotros y no al contrario, para así poder seguir robando a la nación que, es lo único que les interesa.

Los políticos consiguen su patente de corso, y nunca mejor dicho, porque lo que hacen es practicar el corso, aplicar esa guía de identidad de ciudadanía. Esa cédula o seña de identidad que les permite seguir robando en nombre del pueblo con total impunidad. Y de eso se trata, lo que sin duda negocian es eso, para no incurrir en nuevas elecciones, pues sin duda muchos de ellos perderían esa ya suya, en propiedad, patente de corso.

A día de hoy, hay alguien que es y representa todo lo contrario en la política actual, pues es la transparencia, la honestidad, la igualdad, sustentada en la justicia, la verdadera libertad. Características estas, que le conceden automáticamente una CREDIBILIDAD INCONTESTABLE.

Esto queridos amigos, queridos lectores, a día de hoy es VOX.

Hagamos de España, la realidad, de una convivencia sana, próspera, justa e igualitaria y sobre todo libre, donde todo tipo de ideología tenga cabida, pero NO la tenga la corrupción política.

Votemos VOX, por ESPAÑA, por los ESPAÑOLES.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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