La causa de la prostitución

La concejala de Justicia Social, Feminismo y LGTBI del ayuntamiento de Palma de Mallorca, Sonia Vivas (catalana de nacimiento), según su biografía en el ayuntamiento: “EXPERTA” en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. (Alguien debería hacerse cargo de controlar la veracidad y realidad de las titulaciones de nuestros políticos). A lo mejor lo de “experta” es porque ha tenido alguna experiencia en ese campo; pero sigo, el Papa ha pedido que durante la cuaresma no insultemos.

Esta señorita, perteneciente a Podemos y con relaciones económicas, políticas y culturales con colombianos y venezolanos desde hace años, dicho sea de paso, afirmó hace unas semanas que a las mujeres “desde pequeñas” les enseñan que tienen un “negocio entre las piernas”, y que esa es la causa de la existencia de la prostitución.

Ahora resulta que desde la existencia de la prostitución (unos 200.000 años), por fin conocemos sus causas: económicas y educacionales, gracias a la indiscutible afirmación de esta individua.

Desconocemos los años de estudio y trabajos de campo que habrá realizado la Sònia para llegar a hacer esta afirmación tan categórica, yo diría que, por su contundencia, pretende que sea axiomática.

Voy a dar por válida la afirmación, y por esa razón he buscado el ambiente educacional en el cual se ha formado esta señorita ya que en su declaración se incluye a sí misma en la experiencia educativa sobre el negocio entre piernas. Nació en 1978, por lo tanto, debió recibir esa educación, docente o familiar, durante el eterno mandato de Felipe González.

La cosa se explica por sí misma, es una cuestión cronológica, yaque sabemos que en el sistema educativo anterior no existía esa formación académica, debemos suponer que lo que aprendió “desde pequeña” se lo debe académicamente al felipismo liberador, y si su formación fue familiar, se lo debe a su propia familia de ideas avanzadas y liberales.

Por lo tanto, ya tenemos la causa de la prostitución, lacra de la humanidad, el socialismo.

No entiendo por qué no es obligatorio realizar un estudio psicológico de aquellas personas que nos van a gobernar, los políticos.  Tenemos derecho a conocer sus capacidades intelectuales. Se supone que lo que ese trabajador (me refiero al político, no se rían)  nos puede ofrecer es su inteligencia, su sentido común, su capacidad de dialogar y obtener paz y mejoras para los ciudadanos (no solo los votantes). Tenemos derecho a exigir que pasen por una prueba psicológica para que no tengamos más hítlers, ni  estálins, ni duches, ni maos.

Hasta un bedel tiene que hacer una prueba psicotécnica para acreditar que está capacitado para tratar a las personas y tiene sentido común. ¿Por qué no un político?

A un profesor, a un médico, a un informático, a un albañil,  se les examina de su materia, y si demuestran ser incompetentes (aunque tengan titulación), se les aparta del trabajo.

¿Qué pruebas podríamos realizar a esos “supuestos trabajadores” para que acrediten su capacidad para realizar correctamente su trabajo?

¿Qué penalización podríamos poner a aquellos “supuestos trabajadores” en caso de que realizaran mal su trabajo y perjudicaran con ello a miles de personas?

De momento, la única penalización que se aplican a sí mismos es la de cobrar pagas, vitalicias o no, y las inmunidades judiciales.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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