La caída de un imperio

Ya saben ustedes que, cuando un proyecto se difumina, también lo hace la idea. Eso es lo que le está pasando al gobierno de la España contemporánea, nacida de un pseudoadanismo o génesis creada para la ocasión.

Un proyecto cainita y efímero desde que nació, pues sigue arrastrando ese pecado original inherente a él, regresando el último, de forma inesperada, en forma de un merecido y justo anatema. Un pretérito que para esta dictadura muda que padecemos y sufrimos como régimen de gobierno es un gran forúnculo infeccioso en sus extremidades, forúnculo que se expande debido a ese folículo matriz, que es su nociva ideología y el clientelismo totalitario con el que se aplica de facto y de una forma arbitraria.

He leído en algún lado que, «en política los errores se perdonan, pero no la estupidez», esto lo ha dicho el ex presidente socialista González, entendiendo que es un tirón de orejas a Sánchez y sus socios de gobierno. Por lo que, en esta partida de ajedrez que sin duda es para estos vulgares estúpidos el bienestar de la sociedad española, han decidido replegarse, como haría el avestruz. Es decir, escondiendo su verdadera ideología bajo tierra, su retórica además de demagógica y populista, toma un cariz ambiguo, no cerrando la puerta a esos socios que les han llevado a esta situación, y solicitando la ayuda altruista, de esos, a los que humillaron antes, con su inmensa mendacidad.

Parece ser que Sánchez recurre al voto inútil, a la derechita cobarde, la que habla mucho para al final no decir nada, a esa derechita que si pacta con Sánchez se hundirá como lo hizo ese centro izquierda que prometía ser la única, genuina y auténtica alternativa, pero que, por su retórica de una demagógica transversalidad, confesa y descarada, quedó relegada al aciago aunque justo ostracismo de un simple borrador que acaba en la papelera de turno.

Por otro lado, sus acólitos y afines, sus en la actualidad socios de gobierno, están aprovechando esta crisis viral, para amenazar a Sánchez con una ruptura unilateral y absoluta, si ese hecho llega a consumarse o producirse. Es decir, priman sus utopías platónicas, sobre la aciaga y cruel realidad, que nos asola.

Los constitucionalistas son la antípoda o polo opuesto de los secesionistas y fragmentarios revolucionarios. En este cóctel, no hay cabida para un oxímoron, sino para la más clara dicotomía y antitética antagonía.

He aquí el dilema, ¿paradigma o pragmatismo?, ¿especulación o praxis?, ¿utopía o realidad?, ¿democracia o dictadura silenciosa?.

El dilema está servido, personalmente creo que cuando esta serie de catastróficas desdichas para la sociedad española, sea un recuerdo, el gobierno actual, y su proyecto o régimen del mismo estén al mismo nivel. Es decir, como dije en el primer párrafo a forma de prólogo o epitafio, así mismo epilogo o resumo, el presente escrito, del cual suscribo hasta la última coma.

Espero y deseo que así como se difumina el proyecto de esta turba de socialcomunistas, se difumine y sea efímero también el de los últimos, erradicando y borrando hasta el último vestigio, de ese totalitario régimen que aplican, revirtiéndolo sobre los mismos, como un anatema brujeril y profético, privándoles de eso mismo de lo que nos privan en la actualidad, de lo más valioso que poseemos, es decir, de nuestra libertad.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.

Botón volver arriba