Inmoralidades políticamente correctas

Es hora de empezar a exigir responsabilidades al gobierno

A los políticos de izquierdas no les preocupa lo que piensen de sus actos, la política ni los políticos ni los ciudadanos, ni siquiera lo que piensen propios votantes cuando ya han alcanzado el poder; a todos ellos los puede camelar, enredar, confundir e incluso engañar con gran facilidad; para ello tienen la palabra y el poder.

Pero le temen en gran medida a dos poderes: el llamado cuarto poder: los medios de comunicación, y la Justicia: el poder Judicial.

A los primeros le resulta muy difícil engañarlos porque no creen lo que les dicen a no ser intencionadamente, no obstante puede amortiguar su dureza a base de subvenciones (dinero) o diluir las mentiras en un viscoso mundo legal, aun sabiendo que van a perder. Naturalmente, el dinero no sale de su bolsillo.

A los jueces les tienen verdadero pánico porque no son manipulables ni con dinero. Por esa razón consideran imprescindible que en «su dedocracia», el poder judicial  y el legislativo (el que hace las leyes) debe moverse únicamente bajo su control y en la dirección que ellos determinen, es decir de izquierda a derecha.

Ya consiguieron en los cuarenta años de democracia que las palabras MORAL/INMORAL, parezcan hoy en día obsoletas, carcas, antiguas, fachas y católicas, para que de ese modo sean apartadas de la buena gente.

La correcta conducta moral ha sido sustituida por una Moral creada ad hoc para su ideología: la moral de «Lo políticamente correcto». Según esta moral, lo que no se puede demostrar legalmente, se puede hacer. Actualmente en España, si un político roba dinero, con el tiempo el delito prescribe. Si un trabajador de empresa no paga a Hacienda o un autónomo no paga la cuota a la SS, dichas deudas jamás prescriben (por cierto, el político se queda con el dinero).

Creo que es necesario, digo más, creo que es imprescindible, que la Moral, no la católica, aunque es más exigente, sino la del Hombre y del Ciudadano, es decir, la de la HUMANIDAD y de la CIVILIZACIÓN, vuelva a formar parte de nuestra sociedad.

Para finalizar, quiero denunciar unos cuantos actos inmorales que he encontrado sin mucho esfuerzo en la prensa, y que son no punibles en una democracia marxista.

  1. Decir en un discurso electoral que no pactará con Bildu o con Iglesias y, una vez obtenidos los votos de los que le aplauden, pactar con Bildu y con Iglesias, es legal, en el modelo democrático español, pero es INMORAL, señor Sánchez, señora Calvo. Especialmente si no dimite.
  2. Subirse el sueldo cuando los españoles que generan riqueza y pagan impuestos (agricultores, pescadores, industriales, fontaneros, electricistas, etc. Es decir, todo el que no cobra del gobierno) están sufriendo una crisis, es legal y democrático según el modelo español, pero es INMORAL, señor Sánchez. Especialmente si no dimite.
  3. Conseguir unos votos diciendo a la gente que no va a cobrar más que el triple del sueldo mínimo y luego tener tantas riquezas y posesiones que le es materialmente imposible ocultarlo, es legal y democrático en España, pero es INMORAL, señor Iglesias. Especialmente si no dimite.
  4. No pagar impuestos de unos ingresos adicionales al sueldo político (2000 € para gastos varios), es legal en España, pero es INMORAL para el Hombre y el Ciudadano.
  5. Montar una empresa pública para ocuparse de un asunto social, con dinero público, poner más de cuatrocientos trabajadores a dedo y por afinidades políticas y gastarse el 95% del presupuesto en sueldos y mantenimiento de la empresa, destinando sólo el 5% al problema social, en el tipo de democracia española es legal, pero en un mundo civilizado es INMORAL, señores socialistas andaluces. Especialmente si nadie va a la cárcel o devuelve el dinero.
  6. Ingresar en una clínica privada cuando es usted la afectada, pero recomendar a los españoles que vayan a la sanidad pública, o imponer a los españoles la enseñanza pública cuando sus hijas se han educado en colegios de pago, es legal en la voluble democracia de tipo español, señora Calvo, señora Celaá, pero es repugnantemente inmoral. Especialmente si no dimiten.
  7. Que El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales dictamine que el ministerio de Igualdad hizo contratos violando el artículo 14 de la Constitución por DISCRIMINACIÓN DE GÉNERO, al pretender que 31 de 33 plazas fueran cubiertas exclusivamente por mujeres. En la «dedocracia» española es posible, pero, señora Irene Montero, este hecho es tan INMORAL que hasta me avergüenzo de compartir nacionalidad con usted. Especialmente si no dimite o la echan.
  8. Aparentar ser víctima y obtener miles de votos por ello, pero luego demostrarse judicialmente que era mentira, y no devolver los votos, es señor Iglesias, INMORAL. Especialmente si no dimite.
  9. Mentir a una Comisión de investigación negando cobros venezolanos, y posteriormente demostrarse sobradamente con documentos, testimonios y vídeos, que sí se produjeron, es, además de ser poco inteligente, INMORAL, señor Iglesias. Especialmente si no se va usted a su casa.
  10. Ocultar a los españoles los muertos de la pandemia (cosa absurda y ridícula, denunciada por Europa y la propia OMS), es legal en la deteriorada democracia que nos están ofreciendo los de izquierdas, pero para el mundo entero, para los intelectuales, los científicos, la gente sensata, es INMORAL.

Saben ustedes, señores lectores, que hay muchísimos más ejemplos. No perdamos más el tiempo y empecemos a exigir responsabilidades a nuestros dirigentes.

La palabra DIMISIÓN está en las democracias, no en las dictaduras.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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