¿Inmigración o invasión?

La actual inmigración no es más que la justificación para legitimar la delincuencia por parte de las mafias de personas por un lado, y de los chiringuitos con los que se hacen ricos todos estos progres de postureo o figurantes.

Esta reflexión, opinión o hipótesis personal tiene por objeto el desterrar los mitos, invenciones, supuestas justificaciones positivas acuñadas por el progresismo o esa nociva izquierda sobre lo que definen como inmigración, en mi modesta y objetiva opinión vulgar y simple invasión.

Este es un escrito dirigido a la inmigración ilegal, a esa falsa inmigración, que invade países como meros o simples nómadas errantes, plagas que arrasan con los nativos u originarios del lugar que asolan. No vienen pidiendo ayuda, vienen a aprovecharse del esfuerzo y trabajo de los nativos decentes, honrados, trabajadores del país de acogida.

Unos parásitos mantenidos, que se alían con los fragmentarios y destructores de ese país que les acoge por los beneficios que esto les reporta. Cuando su objetivo está cumplido o no hay más sangre o sudor que extraer, lo abandonan a su suerte, como si de simple mercancía o de algo material se tratase.

Para comenzar expondré mi perfil de persona: me defino como una persona de derechas, más concretamente de su rama neoconservadora, soy cristiano católico creyente, no practicante, con un fuerte carácter y personalidad. Defensor de la verdadera igualdad, que para mí es la que se sustenta en la justicia, y sobre todo amante de la libertad. Es decir, el que venga a mi país o casa a aportar, trabajar y pagar impuestos como yo, bienvenido sea; el que venga a lo contrario, ese es un simple ladrón y si viene a robar, que no venga, muy a mi pesar, ese que se quede en su casa.

Soy de la firme convicción de que el socialismo, marxismo, la izquierda o el progresismo en general no es, sino, otra forma de esclavitud.

La izquierda, el progresismo, nos quiere vender que la inmigración es necesaria, pues el índice de natalidad de Europa, más concretamente el español, es muy bajo. Todo esto está muy bien, si la inmigración fuera realmente inmigración y no unos simples parásitos mantenidos.

Me explico; el inmigrante es el que abandona su país y se va a otro, en busca de un futuro para él y los suyos. Claro está, contribuyendo a la prosperidad del país de acogida, que le proporciona los derechos o servicios mínimos a cambio de su cooperación, que es la de trabajar y contribuir con el esfuerzo de su trabajo a la sostenibilidad económica de ese país que le esta dando de comer. Es decir, con el deber de adaptarse a la cultura y tradiciones de ese país, así como trabajando y pagando impuestos como un nativo más, para una sostenibilidad económica justa y necesaria.

La cuestión es realmente muy diferente, viven de nuestro esfuerzo y trabajo que se traduce en ayudas, y del elevado número de hijos que tienen. Es decir, que les financiamos una reproducción, para un objetivo concreto y los resultados son los contrarios, pues sólo recogen y entienden de derechos y no de las obligaciones.

La izquierda, el progresismo, fomenta la injusticia, llamándola falsamente igualdad, es decir, privilegia y castiga el esfuerzo y el trabajo. ¿Qué hay de igualdad en que yo pague o mantenga a mis hijos y a los de estos meros parásitos y sus hijos coman a la carta, mientras los míos coman el menú en los comedores escolares?

¿Qué igualdad hay en que yo y la gente como yo, trabajemos 12 horas todos los días, para mantener las necesidades básicas de nuestras familias, las de los parásitos mantenidos además de sus vicios?

Creo que la solución es dar ese tipo de ayudas a los nativos, pues si se premian los nacimientos, habría muchas familias españolas que tendrían muchos más hijos, con lo que caería por tierra la absurda justificación de la baja natalidad. Es muy bonito y agradable crear o fabricar hijos que sabes que otros te mantendrán y criarán. A este tipo de inmigración hay que ayudarles en origen. Ese dinero que reparten en forma de ayudas en España, se podría destinar a hacerles fábricas o infraestructuras de forma de ganarse la vida en sus países de origen. Dependiendo de su riqueza y recursos naturales.

Pues con estas políticas globalitarias se están creando sociedades, comunidades enteras de parásitos, vagos, delincuentes, en fin, de vulgares incapaces o dependientes del resto de países.

La inmigración tiene que ser cualitativa y cuantitativa, además de legal respecto al país de acogida en cuestión. Tiene que ser una inmigración real. Y sobre todo, necesaria. La actual inmigración no es más que la justificación para legitimar la delincuencia por parte de las mafias de personas por un lado, y de los chiringuitos con los que se hacen ricos todos estos progres de postureo o figurantes.

No nos damos cuenta de que estamos financiando una invasión sin armas. Con las ayudas de todo tipo con que obsequiamos a estos parásitos, dentro de 25 años a lo sumo, España volverá a ser otro Al Ándalus. Pues esos ahora niños, serán nuestros futuros dirigentes. instruidos con nuestra cultura y financiado con el dinero que sale del gravamen de nuestro esfuerzo y trabajo. Aplicando e imponiendo su primaria y autocrática cultura e ideología.

Sé que habrá gente que me tilde de xenófobo, homófobo, racista, etc…, nada más lejos de la realidad, pues creo que no le pido a nadie que haga algo que yo mismo no haría.

Personalmente, creo que si necesitamos una inmigración, sin duda, no es la actual, la que se aprovecha de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, sino la que venga a aportar además de a recoger.

Todo lo demás en mi humilde y modesta opinión es robar, y el que roba es un ladrón, me vais a perdonar, pero el que venga a mi país, mi casa a robar, ese que se quede en la suya. Pues de estos últimos en España estamos sobrados.

Si Vox es anti democrático y anti inconstitucional, es decir es fascista y es extremo, es decir, es diferente a todos hasta ahora existentes.  Con mucho orgullo y agrado me declaro potencial votante y afiliado del mismo. Pues si en esta mi reflexión o hipótesis personal,  tacho a los demás de ladrones, no tengo claro ser algo de eso que me acusan por mi forma de pensar. Pero lo que sí tengo claro es que no soy un ladrón ni un corrupto en todos los campos o ámbitos que la definición de esta palabra abarca.

Llamarme o tildarme de lo que queráis, pero mis ideas son claras y firmes. Con el carácter y personalidad que definen a la gente libre, autónoma de pensamiento. No es que yo represente a Vox, sino que Vox es realmente el que me representa a mí.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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