Historia del abuso contra una mexicana en Texas (Parte 2 de 2)

Levanto el auricular y de repente escucho como primeras palabras: «Padrino, nos están grabando; cuidado con lo que vaya a decir. Me robaron el pasaporte y mi visa; también me quieren sembrar una bolsita de droga. Padrino, ¡yo no hice nada, soy inocente! Estos gringos, como siempre, quieren culparnos a los mexicanos de todo. Por favor, le pido que me saque de aquí, yo sólo quiero regresar a mi casa. ¡Soy inocente!».

Quise investigar un poco más, pero en los Estados Unidos si no eres un abogado, no puedes, ni tienes acceso a ninguna documentación sobre el acusado. En realidad no puedes hacer nada. Todo tiene que hacerse mediante un abogado y además, registrado en el Estado de Texas y —como si fuera poco— también registrado ante los Centros de Detención.

Imposible pagar un despacho penal privado en los Estados Unidos; sin embargo, existen los abogados de oficio, que el acusado puede solicitar al estar frente al juez.

Me entrevisto con la abogada de oficio y le pido que investigue el caso. Tres días después me explica que mi ahijada está acusada de entrar a los Estados Unidos ilegalmente y que, además, encontraron en el carro que la detuvieron 925 gramos de fentanilo. (El fentanilo es un opioide sintético 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más, que la heroína: se le atribuyen 48,000 muertes anuales por sobredosis en los Estados Unidos). Es la famosa droga que el presidente Trump dice que «los mexicanos introducen para matar a todos los americanos» y por la cual pide a los jueces «que cuando se detenga a un traficante con fentanilo se le impongan la máxima pena».

La abogada de oficio solicitó que la DEA probara que mi ahijada tenía en su poder la bolsa de fentanilo cuando la detuvieron —mediante cámaras o huellas dactilares—; también, que explicara por qué no detuvieron a los dos muchachos americanos que venían con ella.

Me comentan que los narcotraficantes transportan normalmente de 20 a 30 kilos de droga y que los agentes de la DEA lo desarman en el lugar de la captura para que las cámaras oficiales den fe de lo que encuentran. Sin embargo, en el caso de mi ahijada, el vehículo se lo llevaron a otro lugar para revisarlo. ¿Será que trasegaron la droga los mismos agentes de la DEA?

Por si fuera poco, a ella también la retuvieron en la oficina de la DEA ubicada en el centro de Laredo durante 48 horas (cuando normalmente presentan inmediatamente al detenido ante el juez); su pasaporte y visa americana desaparecieron de su bolsa y por ser extranjera y no hablar ingles no se enteró de lo que estaba pasando. ¿Dónde está el Canciller?

El Centro de Detención, aunque está manejado por civiles, por lo que uno pensaría que no hay abusos contra connacionales. ¡Estamos muy equivocados! Primeramente la patearon las reclusas para darle “la bienvenida” y después, los custodios, durante 17 días, la hicieron tragar cápsulas y pastillas dos veces al día. Le dijeron que era antibióticos.

Por la noche, las detenidas duermen en barracas con capacidad para 50 reclusas y las esposan a sus camas para evitar que se levanten. A mi ahijada le cortaron el pelo y la hicieron lavárselo con un shampoo que lastimó durante varios días sus ojos. En ese infierno presenció múltiples peleas con armas blancas y le tocó ver reclusas heridas. Esta situación fue a todas luces es ilegal. ¿Dónde está el Canciller?

Finalmente, después de tres meses, logramos que fuera descartada la acusación contra mi ahijada. Durante los días que la esperé en el puente internacional (porque la iban a deportar sin previo aviso) tuve la oportunidad de ver cómo llegaban los grupos de deportados: el camión los deja del lado americano y les dicen que caminen hacia México por el puente; al llegar al final del mismo, existe una oficina de la Secretaria de Salud con supuestos médicos que deberían revisarlos. Sin embargo, sólo los hacen firmar un papel que asegura que les hicieron una revisión medica. ¿Dónde esta el Secretario de Salud, Dr. Alcocer?

Al salir, los están esperando unas personas diciéndoles que como no tienen identificación no podrán cambiar sus dólares una vez que lleguen a México, que ellos los ayudan con esto, pagándoselos a $13.00 por dólar, cuando el tipo de cambio están a $20.00. Lo anterior, con la complicidad de la Guardia Nacional, de los médicos de la Secretaria de Salud y de los agentes de Aduanas —que los ven y no hacen nada para detenerlos o retirarlos de la zona—. ¿Dónde esta el Canciller?

El grupo continúa su trayecto hacia las oficinas de migración donde les dan una bolsa con agua, una fruta y un sándwich. También les ofrecen una identificación temporal, así como los servicios de un banco (cajero) para recibir el dinero que les envíen sus familiares para poder pagar el regreso a sus casas.

Para aquellos que no tienen la posibilidad de conseguir dinero, la casa del migrante, patrocinada por el Estado de Tamaulipas, envía una camioneta a recogerlos; ahí pueden comer y dormir unos días.

Esta es apenas una historia que, seguramente, se repite todos los días. Hablo de nuestros connacionales —que están legal o ilegalmente en los Estados Unidos— y que sea cual fuere su caso, yo le recuerdo al Gobierno de México que gracias a ellos tenemos remesas que sostienen nuestra moneda. Las remesas sostienen la economía. Las remesas benditas que reciben miles y miles de mexicanos a lo largo y ancho de nuestro país les sirven para comer.

Lo menos que podemos hacer es apoyar a nuestros emigrantes de una forma honesta, real, auténtica cuando tienen problemas con los americanos. ¿Dónde está el Canciller Marcelo Ebrard?

Ustedes: ¿qué opinan?

Historia del abuso contra una mexicana en Texas (Parte 1 de 2)

Fernando Ugalde Uribe

Maestro en Administración de Negocios (MBA) y Maestría en Educación y Docencia.

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