Gran Hermano, ¿ficción o realidad?

Con la llegada de este gobierno, este frente popular que quiere imponer la III República y ayudado por la aciaga y cruel crisis viral que padecemos, España ofrece un aspecto asombroso: «burgueses saludando levantando el puño y gritando en todas las ocasiones el saludo comunista para no convertirse en sospechosos; hombres vestidos con ropaje laboral, copiando de esta guisa el uniforme adoptado por los milicianos; mujeres sin sombrero, mostrando sin vergüenza, su horripilante estética capilar, vestidos usados, raspados, las hacen carecer de cualquier rasgo de feminidad, toda una invasión de fealdad y de miseria moral, más que material, de gente que pide humildemente permiso para vivir. La gente que en otro tiempo, un tiempo normal, llenaba las calles y las terrazas de los cafés, yace hoy, bajo tierra o se disfraza».

Es el preámbulo de esa profecía anunciada años atrás por ese gran pensador y literato, periodista y escritor británico, George Orwell, en esa, en mi opinión, obra maestra de su antología bibliográfica, titulada 1984.

«Esa sed de sangre, propia de las guerras civiles revolucionarias, deriva en gran parte de la naturaleza apocalíptica de tales enfrentamientos y en concreto, del intento de cada uno de los bandos por crear una nueva sociedad (no sólo un nuevo orden político) de la que se hayan purgado los elementos antagonistas. No sólo el enemigo está equivocado, sino que es la representación metafísica del mal y por ello, debe ser erradicado antes de que imponga el terror en el propio bando. Una guerra civil revolucionaria, trasciende el conflicto político, para convertirse en una competición entre dos extremos acerca de la sociedad, la religión y la cultura que exige una solución inflexible».

Como consecuencia directa de lo arriba expuesto, llega la lógica represión, por ese gobierno del gran hermano, del doble pensar, del pensamiento único, con una sola visión o memoria del pretérito, intolerante, excluyente y déspota, con todo aquel que ose disentir del mismo.

Es hora de iniciar una cruzada contra todo aquello que sea una seria amenaza hacia nuestra cultura y contra, la raíz o génesis de esta cancerígena ideología, la corrección política, tiene nombre y apellidos, el nuevo frente popular del siglo XXI. Nuestro actual gobierno socialcomunista, sus afines y acólitos, los nacionalismos chovinistas y fragmentarios, anarquistas postulados en el nihilismo y lo ácrata de forma arbitraria. Es decir, lo más cul entre los demócratas.

Estos escritos, estas reflexiones nacidas del dolor, de esa frustración e impotencia contra el error y el embuste, toman vida, con el objetivo de convertirse en verdaderas anatemas contra la amenaza del maligno y servir, no como paradigma, pues es algo que no me he ganado, pero sí con un carácter y espíritu pragmático para conseguir legiones y huestes de nuevas generaciones moralmente respetuosas, trabajadoras, decentes y honradas.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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