Gobierno infame de incapaces

Mientras la sociedad española lucha contra esta pandemia viral que nos asola y aniquila, confinada en casa, el oportunismo más rastrero y sucio del fascismo totalitario, como es el marxismo en todas y cada una de sus diversas y diferentes manifestaciones, socialismo, comunismo, nacionalismos secesionistas y populistas, anarquismo…, aprovechan para hacer campaña de su ideología.

Una ideología que provocaría repugnancia y repulsa a cualquier ser humano decente y honrado. Un aquelarre rojo, fragmentario y destructivo, que seguramente acabará impune, pues todos sabemos que desde que las facciones del frente popular de antaño nos han gobernado, la separación de poderes es simplemente una utopía platónica.

En lugar de utilizar los balcones para expresar un sentimiento de agradecimiento, solidaridad, ánimo y optimismo hacia los que, en estos momentos, están dando lo mejor de ellos, incluyendo en algún caso, su propia vida por el resto de la sociedad, los utilizan para descalificarlos y demonizarlos, simplemente por egoísmo personal, por esa ideología totalitaria y particularista que les tiene obsesionados.

Un gobierno de incapaces, de vulgares criminales y genocidas, que aprovechan las desgracias ajenas para hacer propaganda ideológica mediante el clientelismo más déspota sucio.

Si se sabía que el 20 de Enero del año en curso se dio el primer caso de coronavirus en nuestro país y desde diciembre del año anterior conocíamos las devastadoras y nocivas consecuencias del mismo, ¿por qué no se tomaron las medidas de seguridad exigidas para su solución?.

¿Por qué en lugar de eso se hizo lo contrario, es decir, exponer a un gran sector de la sociedad española al virus, simple y llanamente por intereses partidistas e ideológicos?.

Justifican su incapacidad de la única forma que saben, demonizando y descalificando a la oposición o disidencia ideológica.

En mi humilde e inmensa ignorancia, no sé, seguramente estaré equivocado, pues alguien como yo, que escribe y se expresa de forma autodidacta, carente de estudios superiores, no puede exponer sus tesis o hipótesis personales por encima de gente con dos o más carreras universitarias y unas tesis doctorales que son cualquier cosa, menos plagios.

Más de uno de los que lea el presente escrito será sabedor o conocedor de un concierto que se celebra en ese paraje desértico y precioso, que tenemos en la comunidad de Aragón y conocemos como los Monegros. No sé, se me había ocurrido que, un paraje tan idóneo para el aislamiento, capaz de albergar en sus conciertos a más de 45.000 personas y contando con que nuestras fuerzas Armadas tienen en esta cuestión una calificación de nivel «Role 3» -que significa que tiene un hospital de campaña con capacidad para albergar las necesidades y dar las coberturas sanitarias a más de 25.000 personas-, no se haya tenido en cuenta el desviar a este solitario lugar, desde enero del año en curso los casos afectados por la pandemia viral y así haber evitado su propagación y graves y nocivas consecuencias, tanto sanitarias, como laborales y económicas, además de derechos fundamentales, como son las libertades.

A nuestra ministra de igualdad, la señora Irene Montero, le rebosa una inmensa egolatría, megalomanía y fatuidad, a la vez que una incapacidad debida a su analfabetismo integral. Justifica su error en mayúsculas, que fue ese aquelarre ideológico de políticas de género, conocido como el 8M, revolcándose en el estiércol ajeno, desviando y camuflando su propio y fétido hedor, justificado con el evento de Vox en Vista Alegre del día siguiente.

Señora Montero, el evento de Vox del día 9M en Vista Alegre, fue un gravísimo error, por el que sus máximos responsables, han pedido un tardío pero sincero perdón. Su actitud, muy al contrario, de pedir perdón, por las cualidades inherentes a su persona, citadas anteriormente, además de ese orgullo y prepotencia innecesaria, han dejado a la vista su carencia moral y verdadera incapacidad.

Que su espectáculo, casi lesbicopornográfico del 8M, fue un gravísimo error y que además fue con los agravantes de nocturnidad y alevosía, por dejar de lado la responsabilidad moral que se le presume, como parte de este gobierno infame, genocida e incapaz, le hacen merecedora de una pena de cárcel, cuanto menos, una condena al ostracismo en labores públicas de por vida.

Me explico, para que esas mediocres mentes y esas conciencias rojas me puedan entender, además de tener que haber suspendido su evento, tenía que haber suspendido también el de Vox o cualquier institución que, significase un grave y real riesgo para la convivencia y vida normal de la sociedad española.

Lo que hizo usted fue escuchar una denuncia sobre un acto delictivo y en lugar de suspenderlo, optó por unirse a la fiesta.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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