Gobierno golpista

No lo puedo evitar, mi fuerte carácter y personalidad me prohíben callar lo que siento y pienso, siempre, claro está, en forma de hipótesis personal, amparada en ese derecho que se supone, tenemos todas las personas y es la libertad de expresión. Mis opiniones, veraces y objetivas, objetividad que sale de esa subjetividad que tenemos inherente, cada cual, en nuestro ADN. Que como digo siempre, puede gustar más, o gustar menos, pero creo, tan lícita y válida, como las de cualquiera.

Creyendo tener el mismo derecho que el actual gobierno, he decidido en este escrito hacer uso de esa patente de corso que nos otorga el derecho antes mencionado. Es decir, diré lo que en mi opinión es el golpismo y quienes son golpistas.

El representante más fiel, a lo que significa golpismo o pronunciamiento, es el vicepresidente segundo del gobierno, Pablo Iglesias Turrión, para el que el autoritarismo en su forma más despótica es la forma de entender el poder y la democracia.

Sánchez, el Largo Caballero de este siglo, de este frente popular, ha relegado sus poderes al estalinista de turno, al comunismo rancio, nihilista y ácrata que defiende Iglesias y su Unidas Podemos. Como antaño, Largo Caballero relegó en el PCE estalinista su propia vida política, asegurando así y posteriormente consumando, su suicidio político.

Iglesias quiere y anhela una España invertebrada, que no una balcanización de la misma, pues con esta última su poder mermaría de forma exponencial. Iglesias hereda el fascismo totalitario del comunismo, pero es jacobino al extremo, su idea de izquierda, parte de un todo, no de una sola parte. Realmente no es fragmentario. Es un esteta convicto, le importa -y mucho-, el qué dirán.

Iglesias apoya la fragmentación en la teoría por pura conveniencia y de forma arbitraria o de facto, pero nunca lo hará en la praxis. Su idea es de colonialismo, de un colonialismo silencioso, de un intervencionismo autoritario del todo, no de una parte. Como cualquier fascismo, su ideología se postula en una sola idea, en un sólo proyecto, por lo que no hay cabida para más ideologías, ni sus respectivas siglas. De ahí su obsesión por un colonialismo expansionista y no secesionista o de segregación.

El comunismo de Unidas Podemos carece de una ideología emocional y definida, se define en lo material y transversal, es nihilista, pues no cree en nada, pero reniega de lo ácrata, solamente lo utiliza para sus intereses, no reconoce autoridad, cuando es oposición o está enfrente, cuando por el contrario, está en el poder es socialdemócrata. Definición o concepto que no entiendo muy bien a qué hace referencia, pues engloba cualquier ideología.

Sus genes y hormonas, además de su ideología, le hacen ser amigo de la ilegalidad, de la delincuencia, del fascismo comunista, durante años camuflado, como democracia. Es decir, la biología, la naturaleza, esa ciencia que se llama antropología, definen a personajes como Iglesias, de una inmensa nocividad para un contubernio sano en sociedad. Su empatía se postula en el enfrentamiento, por esas taras o defectos que traen inherentes consigo, de fábrica, como son la envidia, el egoísmo y la intolerancia, hacia los que creen y consideran superiores a ellos, por tener más, o simplemente por ser superiores en los distintos y diversos ámbitos o campos de la vida.

Unidas Podemos destroza el país, mientras denuncia la existencia de unas cloacas de Estado, unas cloacas que han restaurado y renacido ellos mismos, desde que son Estado. Es incomprensible el descaro y confesionalidad con que hacen pública su ideología y la aplicación de la misma, quedando impunes, siendo totalmente inmunes a la ley, por esa aquiescencia que les otorga una sociedad sumida en una inmersión al silencio de ese lenguaje inclusivo y a lo políticamente correcto.

Es triste, pero también una realidad, la certeza de que nos gobierna una turba oligarca y golpista, una turba que persigue en sus razias la fragmentación y destrucción de todo aquello que tristemente cae en sus manos para su posterior venta a trozos, al mejor postor.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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