Geoingeniería, el despertar: proyecto HAARP relacionado con el conflicto de EEUU e Irán

La geoingeniería ha dejado de calificarse de manera peyorativa como argumento propio de conspiranoicos, para manifestarse con sarcasmo entre una cuantía muy significativa de personas, aludiendo siempre a un enfoque político. Siendo lo más mencionado en Twitter, la palabra “HAARP” alcanzó la primera posición en el listado de tendencias –trending topic- de esta plataforma, relacionando esta práctica con el conflicto entre EEUU e Irán.

El HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program o Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) es financiada, según datos, por la Fuerza Aérea y la Marina de Estados Unidos, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA, en inglés) y la Universidad de Alaska. 

Con una serie de usos poco éticos según expertos como Patricio Carrasco, quien manifestó en este reportaje el uso principal que políticos de EEUU iban a darle desde el último período electoral, la existencia del HAARP es, curiosamente, negada por algunas personas pero, a su vez, reconocida como una posibilidad contra el cambio climático; particularmente por las altas esferas. Cambio climático que también ha sido puesto en duda en numerosos medios, sobre todo en estos días en los que Greta Thunberg, activista sueca relacionada con los intereses de grandes corporaciones y bancos de élite, ha criticado a Roger Federer por “no proteger el medio ambiente”. Es más, la geoingeniería como solución al cambio climático ha sido también duramente desechada por algunos científicos, considerando que “las técnicas de geoingeniería no hacen nada para afrontar las causas de fondo del cambio climático y la evidencia disponible apunta con una alta probabilidad, a que en vez de mejorar el clima, las técnicas de geoingeniería empeorarán las cosas”.

El HAARP como tecnología militar: protagonista de grandes catástrofes

Tampoco sería muy acertado infravalorar la idea de que el HAARP es un medio de destrucción para atacar fronteras, dañando gravemente la sociedad o la dirección política: no hay que hacer una búsqueda demasiado exhaustiva en Internet para leer que sucesos como el 11-M fue “un crimen de Estado”, mediante el supuesto uso de esta macabra tecnología: “Hoy mismo [marzo 2011] se generaron fuertes terremotos en Nicaragua y China y volcanes hicieron erupción en Rusia e Indonesia. Hace 7 años exactamente se dio el atentado ‘terrorista’ de Madrid el 11-M” dicen medios como PijamaSurf. Posteriormente, añade sobre el plan de geoingeniería: “Su construcción costó más de 250 millones, algo caro para un proyecto que solamente estudia el clima. Las antenas de HAARP pueden emitir ondas electromagnéticas a la ionósfera haciendo que ésta suba hacia el espacio y rebote; este rebote (…) puede crear terremotos”. 

Por otro lado, conforme avanzamos en el post, encontramos más información, matizada con el nombre y apellido de un periodista de EEUU: “El terremoto y subsecuente tsunami en Japón fue predicho analizando datos de HAARP; el sismo se da justo 7 años después del 11-M… ¿Qué sucede en el planeta? El periodista estadounidense (…) Benjamin Fulford (…) habla sobre la amenaza que había recibido desde hace ya un par de años Japón de ser atacado por un terremoto si no se sometía a las presiones financieras de la mafia banquera de Wall Street (…), Fulford dice que los terremotos ‘casualmente’ parecen estar sincronizados políticamente”. Según Fulford: “Se había pedido al gobierno de Indonesia abrir el estrecho de Malaka y combatir el terrorismo y qué pasó: hubo un tsunami. En Myanmar llegó justo antes de la elección”.

No es la primera vez que una tecnología de tal calibre guarda un parentesco con el uso militar. El 5G, también un arma militar, fue aprobado pese a las contraindicaciones de varios científicos, denunciando entonces muchos expertos que primaban los intereses económicos por encima de la supuesta intención de evolución y mejora en la calidad de vida humana, como puede verse en este programa que se basa en documentación internacional, curiosamente ignorada en España: “El HAARP puede utilizarse para muchos fines” se lee en el informe del parlamento europeo. “Mediante la manipulación de las características eléctricas de la ionosfera se puede controlar una gran cantidad de energía. Si se utiliza como arma militar, esta energía puede tener un impacto devastador sobre el enemigo”. 

Asimismo, el ex jefe del proyecto OVNI del Ministerio de Defensa declaró que la manipulación atmosférica es posible.

El despertar del pueblo: toma de conciencia y ejemplos históricos 

Páginas como Despertares publicaron en su artículoQué hay detrás de los incendios en Australia” que ciertos grupos poderosos llevaban quemando malintencionadamente el país para “sus oscuros objetivos”. Más adelante, escribe: “nos venden el engaño de que la culpa de todo la tiene el cambio climático provocado por los seres humanos, empleando sin escrúpulos incluso a niños como Greta”. Que investigadores desde una posición independiente y con años de experiencia, como es el caso del administrador de esa página, denuncien abiertamente estrategias político-económicas no es novedad; lo extraordinario es que periódicos digitales de carácter oficial lleguen a visibilizar los comentarios que miles de internautas volcaron en la Red.

La Razón redacta con pulso firme: “Muchos usuarios culpaban a este proyecto como el responsable del sismo de 4’9 grados que sacudió a Irán la madrugada del ocho de enero y de la caída de un avión con 176 pasajeros en Teherán. Todo ello como respuesta a los ataques con misiles que sufrieron las bases norteamericanas en Iraq, lanzados por el gobierno iraní en represalia por la muerte de Soleimani”.

Las amenazas entre el país árabe y americano trajeron, progresivamente, catástrofes tales como los incendios en Australia anteriormente mencionados, un terremoto en Puerto Rico, la erupción de un volcán en Alaska e inundaciones en Indonesia, entre otros fenómenos. Todos ellos, señalados por las operaciones de la geoingeniería, las cuales han podido documentarse a lo largo de los años, como es el caso de la Operación Popeye, en la que el ejército estadounidense buscó empantanar las rutas de suministro del Viet Cong: “Controlar los fenómenos naturales ha sido una constante a lo largo de la historia, y pese a todos los ejemplos que tenemos día a día de que es harto difícil y, sobre todo, peligroso, seguimos intentándolo. En ocasiones, buscando solucionar problemas como la sequía o ayudar a extinguir incendios, y en otras, como en esta historia, para provocar daños al enemigo en medio de una guerra” escribe eleconomista.es. 

Alba Lobera

Luchando contra un #MundoViperino, con la ambición e ilusión del primer día. Periodismo, Filología Hispánica, docencia en ELE, Community Manager, locución y doblaje. Comunicación transparente y rigurosa. Investigación.

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