¿Futuro estable o incierto?

Vivimos unos tiempos turbios en cuanto a política se refiere. A la espera de una nueva formación de gobierno, se pone de claro manifiesto los intereses reales de las diferentes formaciones que conforman nuestro contemporáneo panorama político.

Estos días son de pensar, de reflexionar y sobre todo de hacer cábalas, empezando por las lógicas, sensatas y más viables, terminando por las absurdas, surrealistas, totalitarias e imperativas.

A estas alturas creo sabemos todos lo radical y el extremo de polarización de la sociedad española, una sociedad que empezó a avanzar en un ficticio progreso, orquestado por un monarca cobarde, unos falsos republicanos exigentes, egoístas y regresionistas y unos sumisos, aquiescentes oligarcas caciquiles dispuestos a pagar cualquier precio por entrar en el juego creado por los primeros.

La transición del 78 no fue más que un blanqueamiento de golpistas y terroristas, un exterminio y borrado de todos los vestigios del régimen anterior. Con un único fin, perpetuar una monarquía ineficaz en España, por su cobardía y miedo a ese sector de la sociedad que ya en 1931 la derrocó rompiendo la legalidad democrática en unas simples elecciones municipales.

Esa generosidad para con el marxismo, para con ese falso progreso, para con la delincuencia y el asesinato, para ese estado metamorfósico, cuyo único objetivo o fin es el de que se de una nueva situación, profetizada antaño y divulgada a lo largo de los años por esos meros y vulgares mesías en sus logias y sectas y que a día de hoy están en su mayor expresión, en el Himalaya de sus utópicas aspiraciones, debido en gran medida a ese sector de la sociedad que no ha asimilado ni asumido la verdadera historia. Un sector que definiré como el de los presos ideológicos.

Sin entrar ni caer en Perogrullo, pues creo que, en lo próximo que voy a exponer estarán de acuerdo conmigo incluso mis más potenciales y fervientes críticos o disidentes, hay que interpretar y conocer bien o verdaderamente nuestro pasado, pretérito o historia, para poder hacer frente a los problemas que este nos refleja en el presente y poder encarar y prevenir los futuros.

Es decir, los problemas se solucionan si se conocen los verdaderos motivos, causas o naturaleza de los mismos. Si esto no es así, no hay soluciones reales a problemas reales, sino meros y simples remiendos o parches para salir de la situación de turno o problema en cuestión, lo cual no es una verdadera solución, es un cáncer que se va enquistando al extremo, lo que finalmente y en la mayoría de los casos termina por tener una única opción, alternativa o solución, que es su rápida y necesaria amputación.

Este cáncer está creado como una nueva forma de vida, lo definen como corrección política o buenismo, y sólo mejora la situación de sus creadores o inventores, aumentando de manera exponencial sus cuentas corrientes y elevando de la misma forma, su ya de por sí alto nivel de vida.

Sus discursos son básicamente sociales como los problemas que dicen y prometen arreglar, fomentando una lucha de clases que en la práctica o aplicación de sus nocivas políticas sólo aumentan aún más esa verdadera desigualdad entre las mismas, creando una nueva casta oligárquica a costa de la triste pero real creación de más pobres, valga la redundancia.

Por un lado este nuevo frente popular del siglo XXI, renacido de unas cenizas todavía en ascuas regresionistas y revanchistas haciendo apología y fomentando esa forma de esclavitud que es el marxismo, apelando a la revolución y la lucha de clases, a un régimen dictatorial, denominado del proletariado no mejoran las condiciones económicas, sociales, culturales, de los humildes.

Como tampoco lo hacen esos caciquiles y cobardes oligarcas, que se definen como centro derecha, cuyo objetivo es entrar en el juego creado para la ocasión, pagando cualquier precio para ello, para lo que fomentan una lucha de siglas o partidos con la única meta de ocupar despachos y los respectivos sillones que hay en los mismos, lo cual, no desquicia una economía pero tampoco mejora la suerte del humilde.

En este nuevo y macabro juego no tiene cabida la incorrección política, el no aceptar unos dogmas construidos por la ideología marxista que hace mantras cada una de las palabras de sus demagogos, populistas y pseudosociales discursos, por lo que su única manera de justificar la gran estafa o fraude de sus políticas es argumentar descalificando y demonizando a su antagónica y beligerante disidencia.

El fin del mundo, de la civilizacion, de su progreso y libertades son frases hechas, son la crónica de una muerte anunciada de las libertades tal como se conocen y entienden. Postulándome en la esencia, en el origen, en la pura metafísica, llego a la conclusión de que estas nocivas políticas, pura y básicamente ideológicas, son una forma de vida muy rentable para sus creadores, verdadera esclavitud para el resto, y que las frases hechas, que indirecta o colateralmente se extraen de ese término de la vida, así como los cordones sanitarios que se intentan imponer y legitimar, no son más que ese odio fruto o engendro del miedo contra el posible medicamento que surge para conseguir una longeva y sana vida en armoniosa convivencia.

Se demoniza y descalifica a VOX, por ser disidente y poner encima de la mesa soluciones a nuestros problemas, postulados en la razón y el sentido común; unas soluciones que a priori o de forma literal sí mejorarían la situación de los humildes. Se nos tilda falsamente de extremistas, homófobos, xenófobos, racistas etc… descalificativos inmerecidos y sin razón de ser, pues la existencia de VOX, su gran auge, espero hegemónico en un futuro próximo o cercano, no es más que el fruto de lo vivido hasta día de hoy y aplicado en las nocivas políticas por sus responsables, sus creadores y defensores con las que creo, y creo no equivocarme, no estamos de acuerdo ni los afines a VOX, ni los afines al otro polo o extremo.

VOX es la única opción para España y los españoles, pues representa todo lo contrario; es decir, estamos en las antípodas de esta ruina que es la España contemporánea, debido a la prostitución a la que está sometida su sociedad por esos vulgares y déspotas proxenetas que tenemos como actual gobierno en funciones, incluyendo a sus socios, y a esa disidencia de boca pequeña que está representada por C’s y PP, meros y sumisos cómplices y colaboradores de los primeros.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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