¿Es este gobierno un nuevo Frente Popular?

Retrocediendo en la historia, no por causa de ninguna enfermedad cognitiva y en lógica consecuencia selectiva como defiende esa ley de memoria histórica del 2007, impuesta por el zapaterismo y que hoy sufrimos de su fiel heredero, el sanchismo,  personalmente creo que estamos en una situación muy símil a la que padecimos en nuestra época más violenta, sangrienta, triste y cruel, nuestra guerra civil.

Por un desconocimiento, sesgo y mutación de la historia de esa parte o sector de la sociedad española que se denomina como los vencidos y únicas víctimas de la barbarie, personalmente soy de la opinión de que la historia, tristemente se repite.

Ha nacido un nuevo frente popular con mismas siglas, distintos rostros, cuyo objetivo es el de una hegemonía vitalicia o crónica, creando un bloque ideológico político sólido, aunando en una coctelera un maremágnum ideológico polifórmico contra un único y común enemigo, su disidencia al que llaman casta, y que me voy a permitir epitetar con «vieja», pues el Frente Popular es sin género de duda, la nueva casta.

Es la forma más rastrera de populismo, por ser un populismo instrumental y demagógico, un populismo totalitario y sesgado, postulado en una única visión o en ese ya popular pensamiento único que quieren imponer sin importar las formas, pues estas ultimas están justificadas en esos dogmas de facto, cuanto menos arbitrarios, los cuales les otorgan esa supuesta, injusta e inmerecida superioridad moral en la consecución de sus delictivos y totalitarios objetivos.

Sé que ofrecer o dar una explicación de mis anteriores palabras será una forma de caer en perogrullo, pues casi todos mis escritos o reflexiones son una serie de corolarios expresados a forma de libelos que, para el sector de la sociedad que se ciña a la legalidad y el sentido común, se defienden solos. Pero muy a mi pesar y con cierta tristeza tengo que recordar en este, a ese otro sector de nuestra sociedad, manipulable ese sector con muy poca o ninguna cultura social, cultural, política, histórica… En fin, a ese sector que definiremos como vulgares presos ideológicos.

Por lo que me veo en la obligación de justificar mis palabras con una argumentación estudiada, lógica, objetiva…  sobretodo, con carácter, personalidad y una autonomía de pensamiento valiente y veraz, expresada con respeto, pues al contrario de otros escritos o reflexiones, este está basado en un eufemismo y una inocuidad exagerada, con una prosa, en mi opinión, medianamente aceptable.

Sin más preámbulos pasaré a exponer mis argumentos a modo de hipótesis personal.

Si consideramos la praxis como la contradicción, como la antítesis de la teórica, y el de bloque político e histórico como la base o pilar de la hegemonía, se puede deducir que la ideología es el medio principal para conseguir la hegemonía, lo cual nos lleva a analizar concienzudamente ese revisionismo regresivo, más que un retroceso gradual o pausado, de una forma galopante, impuesto por este nuevo frente popular del siglo XXI, cuyo objetivo es la hegemonía y la forma de conseguirla es mediante la ideología y el totalitarismo.

Su filosofía o política es la de imponer su visión o concepción del mundo, su razón de existencia, su totalitarismo,  nos marca los dogmas o condiciones de su credo o religión. La única antagonía eficaz de beligerancia es arrebatarle la educación y los medios de comunicación mediante la sociedad civil, que es la que da veracidad y credibilidad a los regímenes democráticos. Mientras la sociedad civil siga impasiva a este nocivo fenómeno y tanto la enseñanza como los medios de comunicación sean de su propiedad, creo que vamos directos al abismo, vamos a volver a la miseria, el hambre y el analfabetismo.

 

Tres causas importantísimas que en mi humilde y modesta opinión, dieron lugar a esa radical polarización de la sociedad y su posterior, nefasta y lógica consecuencia, la guerra civil. Pues el ser humano, como parte de la especie animal, en estas cuestiones deja de lado el raciocinio para imponer el sentido natural de supervivencia, de lo que se deduce que media España no se resignará a morir, y estemos condenados a que se repita la historia.

Buena y veraz prueba de lo que digo son las últimas palabras y hechos, de los que a día de hoy, no me cabe ya ninguna duda, del nacimiento y existencia de un nuevo frente popular. Recordaré para amnésicos selectivos, las últimas palabras de uno de los representantes más fieles de los caracteres que componen este escrito, el cual firmo, suscribo y soy único responsable.

«Yo vine para quedarme y no me echa nadie”. Ábalos, actual ministro de Fomento de este frente popular del siglo XXI. Lo único que se le pide desde la oposición es que dimita de su cargo de ministro de este totalitario y nocivo gobierno, nadie dice o exige al PSOE que lo aparte de la política, no dándole pábulo o arropándolo, dentro de sus turbias siglas. Por lo que esta reflexión es una certeza incontestable, dada su evidencia y su descarada y confesa elocuencia.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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