Francisco Franco Bahamonde, el gran desconocido

Gran visionario y defensor de la unidad de España. Adjunto a continuación, un pequeño apunte histórico resumido, del legado de su obra. Una obra que, tuvo a bien legarnos, gracias a esa grandeza de su persona que le ha dado ese carácter y espíritu del todo altruista por el bienestar de España y en lógica consecuencia de los españoles.

Francisco, Paulino, Hermenegildo, Teódulo de nombre, y siguiendo por un orden, cuanto menos estético, los siguientes apellidos: Franco, Bahamonde, Salgado-Araújo, Pardo.

Francisco Franco nace un 4 de diciembre de 1892 en la calle María, (hoy, Frutos Saavedra, 136), de la ciudad gallega de Ferrol, siendo su posterior bautismo el día 17 del mismo mes y año, en la iglesia castrense de San Francisco. Vivió 82 largos años, muriendo el 20 de noviembre de 1975.

Francisco Franco llegó, en su carrera, a la cumbre militar, jefe de Estado mayor y Generalísimo de todos los ejércitos. Ejerció de una forma magistral, una faceta política que nunca pretendió, consiguiendo la cumbre del presente y el engarce del pasado y del futuro. Es decir, enlazó el pasado, presente y futuro como si de los eslabones de una cadena se tratara. Entre el recuerdo de un Rey y la restauración de otro Rey, que jamás hubiera subido al trono sin él.

En su época, consiguió equipararse, tanto en lo bueno como en lo malo, tanto en la admiración como en el odio, con las primeras figuras políticas e intelectuales de su tiempo, con los que tuvo comunicación personal y directa. Los cuales le provocaron panegíricos públicos y privados, todos ellos, y sin excepción.

Pretendió dejar a España fuera de la Segunda Guerra Mundial y lo consiguió. 

Fue el principal responsable de la victoria contra la dictadura del proletariado, la marxista, la bolchevique, la stalinista, (el comunismo). Un comunismo internacional y extremadamente revolucionario, principal enemigo histórico de las democracias y en este caso concreto de España. Al que ganó una guerra civil.

Resistió con éxito y contra todo pronóstico, el bloqueo, el veto internacional propiciado por la propaganda de la Komintern o internacional comunista. Esta última, con su personalidad más camaleónica, la falsa democrática, entre 1944 y 1948. Todo ello aplicando unas impecables políticas autárquicas. Vio como ese mismo mundo que le prejuzgó, ese mismo mundo que le vetó y bloqueó, terminó dándole la razón durante la guerra fría.

Recibió una España desecha y en trance o momento crítico para su extinción, y la devolvió o entregó a su sucesor, convertida en la décima potencia industrial del mundo. Una España  preparada, lista, para ese ensayo o proyecto de experiencia democrática con garantías. Dicho de otra forma, no estoy aseverando, que diese a España la democracia, pero sí la infraestructura económica, social y cultural necesaria para la misma.

Su credo, su doctrina, se resume en sólo una única palabra «UNIDAD», la UNIDAD de España.

La España de su tiempo, la de su época, era una España populista y regeneracionista. Pero una regeneración del todo revisionista y regresionista. En una España progresista, erradicando para ello, casi de raíz, las dos lacras históricas de esta, de España.: el hambre y el analfabetismo. Lacras que llevamos arrastrando desde nuestro siglo de oro, hasta ese vigente y ese lacerante o intenso sufrimiento actual, del que en gran parte nos redimió Franco.

El tiempo o época de Francisco Franco, hay que otearlo o analizarlo con objetividad, desechando las apariencias, los complejos ideológicos o morales y sobre todo, la propaganda. Es decir, hay que saber leer entre líneas o leer la letra pequeña. Su época se ha visto siempre de una forma negativa y con muy mala prensa, fruto de esa propaganda de sus enemigos. Cerrando los ojos o escondiendo las muchas y diversas cosas buenas o positivas, que sin duda, nos legó.

La primera de ellas, fue ese intento de cicatrización de las heridas entre una anterior y polarizada sociedad española. Propiciando un proceso de reflexión y maduración de esa sociedad, de ese pueblo español que, unido al desarrollo económico producido durante los últimos quince años de su tiempo o época, la definida o denominada como franquista, nos dio una plena forma y real vision, de la superación de las desavenencias y discordias civiles que hemos padecido durante el último siglo y medio.

Un pueblo español que aceptó de una forma incontestable al sucesor que propuso él. Murió invicto y con el saber del deber cumplido, del trabajo bien hecho. Mientras vivió, nadie pudo dudar de su permanencia. Cosa esta que sigue obsesionando a la extrema izquierda que nos gobierna actualmente. Y que por mucha ley de memoria histórica que inventen y legitimen, no podrán cambiar nunca, ni la verdadera historia, ni ganar una guerra que propiciaron y perdieron.

Una España, la actual, a la que han vuelto sentimientos, por un tiempo olvidados, como son la venganza, el odio, rencor y miedo. Como digo, sentimientos a día de hoy, anteriormente cicatrices del pasado, intentando deslegitimar y demonizar por medio de la descalificación, el embuste y la propaganda, la grandeza de la figura del que un día fue nuestro guía, nuestro caudillo, una gran persona, Francisco Franco Bahamonde.

Sin duda, Franco fue un gran estadista militar, un gran político y un gran visionario. Con unas políticas del todo igualitarias y justas, postuladas en esa fe, de su credo, su doctrina, la unidad de España.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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