Foro Baleares: «La ley Celaá es un proyecto de ingeniería social»

Foro Baleares cree que la “Ley Celaá” pretende asestar el golpe de gracia al español, en su calidad de lengua vehicular de la enseñanza, en concepto de “pago” por los “servicios prestados”– por los partidos políticos separatistas de ciertas comunidades “históricas” a las que, por otra parte, pagamos los españoles para que intoxiquena nuestros hijos. El surtido básico consiste en programas de adoctrinamiento, inmersión lingüística y menosprecio del español. El llamado “gobierno Frankestein” le niega así un status a nuestro idioma que le reconocen 600 millones de hispanoparlantes en todo el mundo.

Una vez más, la cuestión habrá de dirimirla el Tribunal Constitucional, al que el Ejecutivo en su odio a España, sobrecarga de trabajo, de forma gratuita. Gratuita, porque el redactor de un texto no constitucional sabe que su redacción tiene los días contados. Sin embargo, gana tiempo y, de paso, traslada una presión casi insoportable a unos jueces de los que espera, en su fuero interno, que acaben cediendo. Paralelamente, (A Dios rogando, y con el mazo…), el proceso de politización de la Justicia. Y para terminar, siempre puede el gobierno de la comunidad de turno -véase Cataluña o Baleares- demostrar el más absoluto y vergonzante desprecio a las sentencias resolutorias favorables a los intereses de España y del idioma español. El artículo 3 de nuestra Constitución establece que el español es la lengua oficial del Estado. Y nos habla igualmente del derecho del ciudadano a conocer su lengua, y el deber de usarla, ante lo que no cabe ambigüedad posible.

En lo que a la educación concertada respecta, el Foro Baleares considera la propuesta de Celaá como un proyecto de ingeniería social coherente con un programa que se traviste de ropajes pedagógicos. En cualquier caso, no constituye respuesta a una necesidad apremiante de la sociedad española, en claro contraste con la urgencia que se ha imprimido a su gestión, como si no hubiera un mañana. El Foro Baleares apuesta por cualquier intento genuino de mejora de la educación pública, para llevarla al nivel académico de la concertada. Nunca para lo contrario,para llevar los valores de la concertada a los de la pública. El ataque a la “excelencia”, a valores como el trabajo, la disciplina y el talento, es frontal y directo y, –nos parece–responde a la fobia que siente el pseudo progresismo por considerarlos prototípicos del individualismo conservador.Pero es que se trata de forjar a estudiantes en lo personal y lo académico, y ello presupone, como premisa innegociable, subir el listón, nunca bajarlo. Nunca agrisara los mejores, sino en todo caso, “dar color” a los que ocupan un nivel inferior. Que todos los alumnos sean iguales -incluso igual de mediocres- suena infinitamente más “progresista”, pero a cambio hipoteca su educación, desproveyéndoles de las armas con que competir en un mundo competitivo; privándoles de las herramientas para construir un futuro mejor para la Humanidad.

En lo concerniente al epígrafe de la educación especial, baste señalar que unas 37.000 familias con hijos discapacitados, (alrededor de un 90% del total), han manifestado pública oposición a la supresión de los Centros de Educación Especial. Suponemos que nadie mejor que los padres para conocer las necesidades reales de sus hijos y, por otra parte, concluimos que algún derecho habrán adquirido por el mero hecho de ser padres. A nuestra lógica de andar por casa parece sostenerla el artículo 26, apartado 3, de la Declaración de los Derechos del Hombre, pues establece: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger la educación de sus hijos”.

Por último, Foro Baleares cree necesario señalar públicamente el odio e inquina que ciertos poderesparecen profesar contra el Cristianismo en general, y la asignatura de “Religión”, en particular. Una sociedad, por muy laicas que sean sus aspiraciones, no debe renegar de una tradición judeocristiana de más de 2.000 años de historia, que -se quiera o no- impregna nuestra visión del mundo. La Iglesia, como estamento, es una cosa; y negar la dimensión espiritual y religiosa del hombre, otra. Una necedad, muestra del autoritarismo de algunos que, por otra parte, se comportan de forma aduladora y servil con otras minorías religiosas.

Por último, entendemos que la Ley Celaá es poco oportuna, pero en extremo oportunista, dada la peculiar coyuntura socio- político-económica que vivimos. No representa el sentir de la mayoría de ciudadanos, no busca el consenso con los demás partidos políticos de importancia. Por otra parte, ¿por qué habría de hacerlo? Algobierno de Sánchez le rodea el halo de impunidad del que se encuentra “más allá del Bien y del mal”.

Finalmente, El Foro Baleares exhorta a la sociedad española a adaptarse a los nuevos tiempos: El ciudadano debe aceptar el papel que le ha tocado en suertes, que no es otro que su responsabilidad como parte activa y militante. No quedan muchas opciones, si es que uno aspira a elegir su propio Destino.

Redacción

Digital de Información y Opinión de derecha

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