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Este es el PARAÍSO que te preparan

Artículo publicado en Revista de Gandía, el sábado, 2 de mayo de 1936. Núm. 1867. Tras este número, la revista dejó de publicarse.

EL TRABAJO EN RUSIA

El obrero mundial y entre ellos el español muy especialmente, está pendiente de lo que ocurra en Rusia.

Pero lo que ocurre en Rusia es hoy totalmente ignorado por el especial empeño que los dirigentes rusos ponen en que se ignore.

Algunos se han decidido hacer un viaje a Rusia; pero han vuelto sin ver nada, o engañados con lo que han visto.

En la revista francesa “Je Suis Partout” del 26 de diciembre de 1931, página 8, dice uno de estos visitantes: “Cuando la Gepeú (la Policía de Seguridad) está segura de las ideas del visitante, no le vigila ni le revisa los equipajes. Además, pregunten a todo visitante de Rusia si sabe ruso o se vio forzado a tomar el intérprete que el Soviet le señaló. ¿Qué hacer? Pues tomar las noticias de los documentos oficiales rusos.”  Así, repetimos lo que ellos mismos dicen; y si no lo cuentan todo, tanto mejor para nuestro caso, porque con sólo lo que nos cuentan tendremos bastante.

E M P E C E M O S

La Constitución de la U.R.S.S. (“Correspondant”, 25 de septiembre de 1931, página 805) autoriza a forzar a poblaciones enteras a un trabajo obligatorio, no remunerado.

La misma cita anterior, en la página 806, dice: “Durante el trabajo anterior (el obligatorio no remunerado) se castigará la deserción en el trabajo como si fuese deserción militar.”

El trabajo está militarizado. Lo dice el mismo Trotsky en su obra Terrorismo y Comunismo, página 225, con estas palabras: “Ninguna organización del pasado, excepto el Ejército, ha ejercido sobre el obrero una sujeción de trabajo tan vigorosa”. Están militarizados hasta los maestros, los juristas, los médicos, los tipógrafos…

El Plan quinquenal es una verdadera esclavitud. El decreto de 9 de octubre de 1930 dice en su artículo tercero: “Todo obrero que rehusare el trabajo que se le ofrece, aunque no sea de su especialidad, será borrado de la bolsa de trabajo”.

La circular del 24 de septiembre de 1930 dice: “Serán considerados como desertores los obreros que abandonaren una Empresa, ya lo hagan voluntariamente, ya por despido”.

Las leyes del Soviet de 20 de enero de 1931 y la del 12 de febrero del mismo año dicen: “El que abandone el trabajo será castigado con la privación del salario durante seis meses. El que es declarado desorganizador del trabajo pasa a ser juzgado militarmente”.

Jornada de trabajo: Se trabaja por equipos durante cuatro días y se descansa al quinto; pero para ahorrar combustible, el trabajo no se interrumpe.

En todo el año no hay sino cinco fiestas, aniversarios de fiestas revolucionarias: el 22 de enero, el 1 y el 2 de mayo y el 7 y 8 de noviembre.

Las brigadas de choque, grupos de fanáticos, obligan al trabajo activo y sin descanso.

Salario: Un jornalero recibe en Moscú de 13 a 15 francos diarios; es decir, de 6,50 a 8 pesetas.

Costo de vida: Datos tomados de “Pravda” (revista oficial del Soviet del 30 de enero de 1933: El obrero que gana 70 rublos al mes (unos 500 francos) tiene que pagar estos precios: una libra de carne, 10 rublos; un pedazo de jabón, ocho; un cuarto de litro de leche, cuatro, y una libra de mantequilla, veinte.

De este mísero jornal, el Estado socialista puede deducir, a título de impuesto, por carreteras, aviación, Cruz Roja, del 20 al 30 por 100.

Un testimonio nada sospechoso: El socialista belga Vandervelde, de vuelta de su viaje a Rusia, decía en “Le Populaire” de 27 de diciembre de 1930: “Las condiciones de vida en que se debate la población son extremadamente penosas; pan negro, carestía de huevos, de leche, de pescado…; en una palabra: una situación de la que no hay ninguna idea, y que no aceptarían jamás los obreros de la Europa occidental”.

Este es, obrero español, el PARAÍSO que te preparan.

(Fin del artículo)

Tengan en cuenta la gran cantidad de fuentes documentales y datos concretos a los que se hace referencia en el texto. Esta es la principal diferencia con los artículos de tendencia contraria.

Comentario personal:

Por lo visto, la sovietización del país era clara e inminente para los periodistas. Dos meses después, empezó la Guerra Civil Española.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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