Este año la DIADA de Cataluña ha tenido más sabor español que nunca

Dos atrevidos patriotas que se dedican a defender a España en tierras catalanas, y a quitar esos molestos y omnipresentes lazos amarillos que campan por doquier en cualquier lugar de Cataluña, lazos que por cierto pertenecen o pertenecían a otra causa, el cáncer infantil, pero que a estos piratas del siglo XXI, lo que mejor se les da es apropiarse de algo ajeno y hacerlo suyo, llámese Cervantes, Teresa de Jesús, Colón o la paella Valenciana. 

Pues bien, estos dos valientes tuvieron la brillante idea de poner el himno nacional de España  a toda virolla desde una habitación de hotel, en un sitio estratégico. 

Habitación que por cierto habían alquilado y abonado previamente, mientras se celebraba la ofrenda floral a Rafael Casanova, un separatista y antiborbónico muy laureado por los secesionistas.

El desconcierto de los presentes fue mayúsculo, como no había forma humana de parar aquello, decidieron cortar la luz de la habitación del hotel, ayudados por los responsables del mismo, y los mossos d’escuadra que acudieron raudos y veloces a cortar aquella intrusión musical, que impedía que se escuchara su flamante himno de los segadores cantado por cuatro fervientes admiradores del tan cacareado procés.

A estos héroes se les ha criminalizado, expedientado, denunciado y estigmatizado, por poner el himno de España en Cataluña, donde apuñalar, violar, robar, y delinquir sale totalmente gratis, y hasta está bien visto, pero algo que huela o represente a España se penaliza.

De ahora en adelante cuando alguien necesite de la asistencia de la policía autónoma catalana, solo tiene que poner el himno español, e ipsofacto tendrá treinta mossos a su disposición.

Que la DIADA ha perdido fuelle, es más que evidente la gente está cansada de tanto atropello, de tanta inseguridad, y de tantas fantochadas, la última de ellas ver a una fila de personas vestidas de amarillo metidas dentro de una maceta, no sé qué nos  querían transmitir,

¿Que crecen como las setas? ¿Que cada vez hay más? 

Pues no, señores míos, estamos hartos de sus estupideces y de sus mentiras, de sus insultos a España, y de sus salidas de tono. 

Ver a Puigdemont con dos mujeres vestidas de muñecas chochonas bailando una sardana en Bruselas era tan patético como lo son ustedes. 

Dejen de hacer el ridículo, y de aleccionar a menores y a no tan menores con su falsa historia, y respeten a los catalanes que no piensan como ustedes, que son muchos, y además están muy cansados.

Mª José Gómez Busó

Jubilada, apasionada del patchwork, lenguaraz y rematadamente sincera.

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