España es muy diferente

No diferente, sino muy diferente, porque les desafío a todos ustedes a que me digan en que otro país del globo terráqueo suceden todos estos disparates y despropósitos:

El Gobierno actual alcanzó el poder mediante una moción de censura por la corrupción del gobierno anterior, y ahora trata de indultar a sus propios dirigentes, sentenciados por el mayor caso de corrupción en España.

La inflación alcanza en septiembre el 10,5 %, y mientras los ciudadanos se aterrorizan con la subida de la cesta de la compra, el Estado (Hacienda) se pone las botas (22.000 millones más que el anterior ejercicio).

En un tercio de España, algo inaudito, una familia no puede educar a sus hijos en la lengua oficial, el español.

Los delincuentes, como son los okupas, tienen más protección que sus honradas y desamparadas víctimas.

Con la Ley de Igualdad, incomprensiblemente, para un mismo delito, la pena es diferente para el hombre que para la mujer.

El Parlamento de la nación está casi de adorno, pues el Gobierno reiteradamente recurre a los Decreto ley, habida cuenta de que todo son circunstancias de urgente necesidad.

Se indulta a golpistas, que sin arrepentirse, persisten y reiteran que volverán a intentarlo.

Se subvenciona a entidades afines a partidos independentistas, que atentan contra la unidad nacional.

Se homenajea, impunemente, a los asesinos de policías y militares, y se ríen de los familiares de las víctimas.

El Senado de la nación se gasta una millonada de euros en traductores, teniendo todos una lengua común.

La derecha regala los más importantes medios de comunicación a sus adversarios, sin nada a cambio.

En una parte del país, Cataluña, la ley no se cumple y el Gobierno mira para otro lado y no se atreve a imponerla.

Cualquier ciudadano, sin preparación alguna, puede llegar a ser ministro, y ni tan siquiera el de Cultura tiene una carrera universitaria.

Una ministra del Gobierno promueve que los niños, si a ellos les gusta, puedan tener relaciones sexuales con adultos, abonando el terreno a los pederastas.

El presidente de la nación, en un acto de suprema gallardía, nos comunica que para ahorrar energía ha decidido quitarse la corbata, y naturalmente se queda tan “fresco”.

Realmente, España es muy diferente.

 

Pablo D. Vela Boullosa

Ingeniero Industrial. Experiencia profesional de 36 años en el sector gasista (GLP y Gas natural), en las áreas de Seguridad, Comercial y Marketing, en España, Perú y Argentina.

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