España descosida

"España está hecha jirones, no es que esté deshilvanada, está rota.  Como proyecto común es una quimera y como unidad de destinos una esperanza lejana".

España entendida como comunidad de destinos se ha convertido en una verdadera tragedia. No es una situación de ahora, el proceso disgregador se inició desde el mismo momento en el que la Constitución reconocía un nuevo modelo de organización territorial del estado español. No soy defensor, en absoluto, del modelo regional o del estado de las autonomías. No lo fui entonces, los soy menos ahora a la luz de los pésimos resultados alcanzados. España está hecha jirones, no es que esté deshilvanada, está rota.  Como proyecto común es una quimera y como unidad de destinos una esperanza lejana. Se ha impuesto la disgregación en reinos taifas en los que cada régulo, virrey al uso, actúa de una manera individualista, cuando no insolidaria y  frentista contra el hermano.

Este modelo inventado pretendía alcanzar todo lo contrario que ha conseguido. A veces me pregunto si realmente lo pretendía. Es decir, huir del modelo unitario centralizado del régimen anterior, sin caer en la excesiva descentralización rupturista  de  una república federal. La idea se vendía muy bien, una España unida en la diversidad; el reconocimiento de las peculiaridades regionales, culturales y lingüísticas; el garantizar la igualdad de oportunidades a los ciudadanos con independencia de su territorio de procedencia; garantizar el equilibrio territorial y la solidaridad entre regiones; una eficiencia a través de la descentralización de las competencias en materias de educación, sanidad, justicia, fiscalidad; salvar la fuerza centrífuga del centro-periferia; dar una oportunidad de equipamientos e infraestructuras a la llamada España de interior, hoy vaciada, envejecida y dispersa; y un larguísimo etcétera de maravillosas bondades y excelencias.

No lo invento, la letra escrita es papel mojado, la verdad es la que describo desde la observación de la vida cotidiana. En caso de duda se puede acudir a los textos de referencia, léanse los textos normativos, es decir, la Constitución y los diferentes Estatutos de Autonomía aprobados y vigentes. Una vez hecha la comprobación de lo articulado y desde ahí, consulten la hemeroteca en la que se expresa, con titulares de diversos medios, la dispersión de esfuerzos; la descoordinación entre administraciones; la diferente situación del ciudadano según el territorio en el que viva en el acceso a los servicios públicos; el desigual nivel de renta y volumen de paro;  y tantísimas cuestiones que señalan que un extremeño, por ejemplo, no tiene la misma situación en su diario acontecer que un vasco, por ejemplo. España está descosida y, según parece, el nuevo traje que se pretende confeccionar, por inspiración del diseño nacionalista, o por exigencias de los republicanos de viejos modos, no parece que responda a un deseo de uniformidad. Todo lo contrario, la deriva a la que se ha llegado cuestiona el futuro de la unidad nacional.

Frente a una izquierda ideologizada fuertemente, sectaria y decidida a descoser esa unidad, no caben discursitos acomplejados, modositos, tímidos o escapistas. El pronunciamiento no debe ser ambiguo, debe ser defendido con claridad en el mensaje. España es nuestra Patria, sí Patria, y hay que defenderla. No hay tintes intermedios.

El estado autonómico es un completo fracaso, causa de una deuda pública generada por un déficit galopante y, hay que decirlo claramente, por el negocio de un sistema partidocrático que se beneficia de sus despropósitos para vivir de los vicios que produce. Diecisiete reinos taifas y dos ciudades autónomas. ¿Cuál ha sido el resultado de la división de fuerzas? ¿Qué problemas ha generado y, por el contrario, que problemas no ha resuelto? La balanza es claramente favorable al desequilibrio en su sentido negativo. Gobiernos regionales, instituciones y fundaciones, parlamentos regionales y un sin fin de gasto corriente es una pesada losa sobre las cuentas públicas. Más de 100.000 millones de gasto –cifra a la muy baja- estrangulan nuestra capacidad económica nacional. Pero es que además, no ha sido eficiente y los resultados presentados nos compensan los grandísimos esfuerzos financieros dilapidados y malgastados. Una elefantiasis que crece hasta alcanzar una obesidad mórbida administrativa. En el fondo y así está siendo, la administración se está convirtiendo en la Oficina de Empleo, el personal que contrata, sea de carrera, o dedazo, gana kilos y el gasto corriente no adelgaza.

España está descosida, me reafirmo en mi opinión. La actualidad lo evidencia, el catálogo de actuaciones ejecutivas autonómicas en la actualidad es, sin lugar a distintas lecturas, muy distinto en un territorio que en otro. En Europa nos contemplan perplejos y atónitos. No entienden tanta legislación y tanta superposición de administraciones. Ningún país de la Unión Europea tiene territorios dentro de sus fronteras con los márgenes de autogobierno que se aprecian en nuestra Patria, ninguno tiene esa carga de poder ejecutivo y legislativo regional tan negativa en la balanza económica y tan poco practica en lo político.

Pero me temo mucho que esto no va a cambiar. Revertir la situación es complejo, aunque no imposible. No hay voluntad entre los grandes partidos beneficiarios del orden establecido. Desde las administraciones regionales, se ha generado en sistema de clientelas que no serán capaces de morder la mano que les da de comer. Estoy firmemente convencido, lo digo en base a las innumerables conversaciones que tengo con personas y colectivos ciudadanos, que es un modelo ruinoso imposible de sostener y alimentar permanentemente. Decir no a un modelo de dudosísima eficacia al servicio del pueblo, no es negar la identidad regional de ningún territorio, esta es una burda manipulación argumental de los que atacan este planteamiento. A nadie se le va a prohibir su lengua y sus particularismos locales con una recentralización de competencias. Es rotundamente falso, lo que defiendo es que los españoles, nos llamemos madrileños, catalanes, vascos o andaluces, tengamos las mismas oportunidades y beneficios en el acceso y calidad a servicios públicos, reconocidos y confirmados, por otra parte, por nuestra Constitución.

Prescindir de las autonomías me parece inteligente, potenciar el municipalismo me parece más interesante. La administración más cercana al ciudadano es la local y la respuesta a muchas necesidades reales pueden darse desde estas administraciones. El estado debe garantizar la construcción de intereses comunes, más fuertes y capaces, más justos y equitativos. No es de recibo que cada comunidad sobreviva sin la complicidad, la solidaridad y un proyecto común llamado España. Soy español, castellano y madrileño, pero soy hermano de todos los demás. España es mi Patria y los españoles mi familia.

José María Nieto Vigil

Profesor. Doctor en Filosofía y Letras. Licenciado en Historia Antigua e Historia Medieval. Diplomado en Magisterio y Teología Fundamental. Estudios Superiores de Egiptología. Conferenciante y colaborador de medios de comunicación. Ex Presidente Provincial de Palencia de FSIE (Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza). Presidente fundador de Vox Palencia.

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