Ese es tu problema

"Quería pensar que todos saldríamos mejores y que nos apoyaríamos mucho más, pero no, no es verdad..."

         Tras estos meses de zozobra, miedo, incomprensión y sensaciones encontradas, en las que nos obligaron a quedarnos encerrados, viendo cómo morían, en la más absoluta soledad, nuestros mayores, temblábamos por aquellos que estaban ingresados y de los que recibíamos día a día el parte médico siempre imprevisible y duro, pensando que ese podía ser el último;  mientras mirábamos a nuestros hijos y soñábamos su salud y rezábamos por su no infección, imaginando la situación de tener que ingresar a uno de ellos, al que no se puede ni poner una inyección, y menos aún dejar solo, mientras comprobábamos cómo nuestras autoridades nos engañaban, nos manipulaban y hoy nos decían que teníamos que ponernos mascarillas, que no teníamos, y al día siguiente que no eran necesarias, nos robaban y nos  consideraban estúpidos.

       Cuando todo esto pasaba, en esa desazón, criticabas al gobierno y tus amigos del lado siniestro te zaherían llamándote canalla, miserable o deseando que no enfermases pues ellos no te curarían, para cuando pensando que estaban sometidos a igual zozobra que tú, les pedías meditasen un poco lo afirmado, insistían en su posición aumentando sus imprecaciones.

       Con el devenir de los días, comienzas a meditar la situación y pretendes ser lo más comprensivo posible, alcanzando la errónea idea de que saldríamos mejores de tanta angustia, que comprenderíamos que necesitamos la ayuda unos de otros y la colaboración de todos para superar esa situación. Ello no hacía que vieses que la acción política hubiere sido mas correcta o entendible, pero sí buscabas la buena voluntad de todos, de los ciudadanos.

        Quería pensar que todos saldríamos mejores y que nos apoyaríamos mucho más, pero no, no es verdad, nos hemos encasillado en nuestras posiciones, ocultado tras el teletrabajo, escondido en la tecnología y en las órdenes sanitarias de seguridad para imponer posiciones agresivas, inhumanas, ocultar nuestros miedos, nuestras incapacidades, nuestras vagancias y nuestras peores formas de actuar para, cuando alguien pide ayuda, se siente angustiado ante los nuevos modos, escuchar “ese es tu problema”, “búsquese la vida, esto es lo que hay”.

        Llama el trabajador al servicio laboral pues es incapaz de presentar su escrito telemáticamente y en lugar de ayuda “ese es su problema”, llama el enfermo al médico y este le indica unas pautas médicas, para cuando el ciudadano le pide verle, que les atienda personalmente negarse y decirle “esto es lo que hay”, acudes a una extracción de sangre y te encuentras con submarinistas encerrados en una habitación cubierta de plástico, que te sientan en el mismo banco en el que se había sentado el anterior, sin limpiar, te cogen del brazo en la misma mesa en la que lo colocó el anterior, sin limpiar, se niegan a con esa sangre hacerte el análisis de covid19, remitiéndote a un servicio privado, y cuando haces mención a esta situación …”esto es lo que hay”. De ir a un organismo público a acceder a tu expediente, olvídate, y si lo necesitas pues se acaba el plazo, …” ese es tu problema.

       En lugar de comprender los problemas del que tienes enfrente y buscar solucionarlo sin correr riesgos sanitarios, atendiendo al que pide auxilio…”ese es tu problema”.

       La tecnología, el teletrabajo, es un modo de trabajar nuevo, que mejora y agiliza las labores administrativas de las empresas, de la administración; pero, por encima de esos instrumentos, debemos de poner a las personas, la humanidad y las necesidades que estos tienen, la atención personalizada, con todos los cuidados y precauciones oportunas, pero cara a cara, corazón con corazón.

         Si la epidemia del covid19 no nos hace más humanos, no nos hace sentir al próximo como un igual que nos necesita, que sufre y tiene miedo como nosotros, que no somos inmortales ninguno y que por encima de todo estamos las personas, además de retrasarnos económicamente más de 10 años, nos emponzoñará el alma y regresar a la Edad Media en lo humano por más que estemos en el siglo XXI en lo tecnológico.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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