Es tu momento, exige

Nunca entendí, y nunca entenderé, la causa o motivo por el que la derecha democrática española tiene que pedir perdón porque hace 50 años vivimos un totalitarismo de Franco, mientras la izquierda de hoy, la que se dice democrática, se dedica a desmontar los controles democráticos, infecta las agencias independientes, destroza los modelos informales de relaciones parlamentarias, se apoya en terroristas, perdona a golpistas, defienden las dictaduras Venezolanas, Rusa, etc., y fueron condenados por terrorismo en España, pero se permiten dar lecciones de ética, moral y dignidad con los bolsillos rebosantes de los fondos de los parados.

Este país necesita y merece progresar en dignidad, democracia, valores y económicamente; pero, para ello, debe de ser consciente de que la farfulla de la izquierda no deja de ser mera falacia para lucrar su bolsillo y los golpes de pecho de la derecha no sirven a su objetivo, pues cuando tocan pelo se vuelven de la izquierda y actúan de modo similar.

Llegan las elecciones, las primeras las locales y ya, en ellas, debemos los ciudadanos comenzar nuestra exigencia y no dejarnos guiar por colores, eslóganes, modelos o presencias, sino que debemos escudriñar, saber quién es el candidato, valorar su modo de vida, comprobar cuál ha sido su modo de actuar, qué pasado profesional tiene, evaluar su valores, maneras de desarrollarse y, con todos los datos en la balanza, comenzar a evaluar el partido por el que se presente hasta equilibar el fiel.

Es importante lo que te digan, y sí debemos de evaluar su coherencia, su consistencia personal, cuál será el que más cumplirá lo prometido o cuál de ellos considera que nuestro voto es un cotrato social que debe, que tiene la obligación de cumplir o desistir, el si tendrá los “membríscalos” precisos para decirnos la verdad, cumplir y renunciar e irse a casa si no lo hace o no le dejan hacerlo.

Es utópico que la gente que se presenta tenga un nivel de autoexigenica tan elevado y mucho más que puedan convertirse en libres dentro de un partido que no acepta, no permite, los versos sueltos, que en ejercicio de su liderazgo sea capaz de hablar, decir, expresar la verdad y sus sentimientos.

Entre el alto grado de lealtad y honor que se debe de exigir a un líder y el que acaparan nuestros representantes se observan 180 grados, pues tenemos un presidente que no dormiría tranquilo con Pablo Iglesias y se amarteló en el tálamo; que nunca pactaría con Bildu por ser herederos de ETA y, ahora, dice que son un partido legal y buen compañero de viaje; que defendería España y, en plena crisis energética, se enfrenta con Argelia que era nuestro primer suministrador de Gas por contentar a Rabat a cambio de no se sabe qué.

La culpa de este nivel no es de esta patulea infecta de inconsistentes intelectuales, y más aún morales, que se han arribado a los niveles dirigentes de la política, es nuestra, es tuya, es de él, es mía, por no dar un golpe en la mesa y exigir que nos presenten líderes de verdad, personas que su palabra sea su bandera, que sirvan por haber servido y no acudir a servirse, que sean honrados por haberlo demostrado, que sean firmes por haberlo sido y sean conscientes de que las decisiones suponen enfrentamientos entre los que les gusta y los que no, que no sean más altos, más jóvenes, más guapos, sino que sean verdaderamente honrados, trabajadores y preparados por haberlo acreditado en su vida.

 

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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