En defensa de Conchi

Conchi nació dos días antes de su onomástica, fruto de un amor inmenso entre su padre facha y su madre roja. Era preciosa y tenía parecido con ambos, pero había quienes querían matarla y así, unos hombres la quisieron secuestrar, pero se lo impidieron, y mamá consiguió hacerse con el timón de la casa.
Mamá, González,  comenzó quitándole sus primeras ropas, eliminó el control parental previo, metió la mano en sus vestidos y los transformó en ropas usadas y manchadas por el barro del camino, la juntó con borrachos, drogadictos y violadores que babeaban en torno a Conchi buscando el momento.
Papá, Chema, consiguió hacerse con el volante de la casa con la idea de revestir a Conchi, pero se dedicó a otras cosas del día a día y dejó a la chica desvalida y sin ropa.
Llegó la tía Pepa Luisa y, para contentar a las putas y violadores, les dejó entrar en casa, ellos dejaban de violar, no pedían perdón, no restituirán a las violadas, pero… entraban en casa y mandaban en sus habitaciones como nunca habían hecho.
Cuando la situación era insostenible, el tío Mariano expulsó a la tía Pepa Luisa, pero otro que dejó a Conchi tirada en un camastro, sin ropa, ni cuidado para, cuando algún violador se acercó a ella, lo dejó escapar, le dio dinero, hizo un poco de ruido pero ayudó a los truhanes a seguir peleando por violar y matar a Conchi.
Finalmente, tía Petra se hizo con la casa, engañó a Conchi, despreció a sus amigos, persiguió la verdad y, finalmente, sin pudor, sin vergüenza, contra todo y contra todos, para seguir con las manos en las palancas de la máquina, abrió las puertas a los violadores y les dejó a Conchi. Sus hermanos y primos gritaron que no se podía permitir la violación, y la propia Conchi lloró clamando por su virginidad, pero Petra se negó a parar el proceso y les acusó de mentirosos, utilizó la fuerza contra ellos y esposó a los jueces, fiscales, letrados, etc para que los violadores disfrutasen de su delito plácida y tranquilamente.
Petra decía que no se haría nada sin el consentimiento y voluntad de Conchi, que “no es no”; pero, mientras calentaba la cama, mullía el colchón, desnudaba a la chica y facilitaba el disfrute a los profanadores con el regocijo, griterío, berrea de los hijos de Petra que, con sus cámaras, disfrutaban del momento y grababan el dislate.
Tras ese tiempo, llegarán los policías que queden sin detener e intentarán evitar que los hechos continúen en el tiempo, incluso podrán lograrlo, pero Conchi ya nunca será la misma, ya nunca recuperará su verdad y nunca volverá a ser virgen, el daño, la barbarie ya esta cumplida.
         Jamás en democracia se habían puesto de acuerdo TODOS los sectores jurídicos (jueces, fiscales, letrados de la administración de Justicia, abogados, letrados de Estado, etc) en que el acuerdo entre el PSOE con los golpistas criminales y los asesinos de ETA es un ataque frontal a la Constitución y al Estado de Derecho.
         No es un acuerdo, es una imposición alcanzada con el chantaje y la extorsión en la que, sin renunciar a nada, obligo al contrario a asumirlo todo, a vender España, la dignidad de su Partido, la propia nunca la tuvo, el futuro de nuestra democracia concediendo lo que quisieron manchándose las manos de sangre unos, y de violencia los otros, por un puñado de votos.
         Judas, personaje repudiado por religiosos y ateos, vendió a nuestro Señor Jesucristo por 30 monedas de plata, y Pedro está vendiendo España y su partido por 7 votos manchados de sangre y violencia. En el caso de Judas puso fin a su vida colgado de un árbol, pero Pedro antes acabará con España, con su partido, con la democracia y con el Estado de Derecho que cejar en sus objetivos personales.
         Los “perritos sin alma” sólo podemos manifestarnos pacíficamente, portar TODOS un lazo blanco en la solapa que signifique la limpieza, la pureza, la acción apartidista pero seria y constante, contra el fin de la democracia,  generando una marea blanca que expulse la generada en amarillo en la región catalana, poner una bandera en los balcones, portar una pulsera rojigualda, que la visión de oposición a la violación sea real, firme, constante, silente pero solvente.
         Cada vez que se produzca una manifestación se debe de autogenerar un servicio de orden que impida al violento hacerse con una acción de protesta para convertirla en una misión de perroflautas que se igualan con los desgarramantas de la izquierda radical.
         Todos juntos, sin parar, dentro de la ley, con métodos y formas pacíficas, tenemos que buscar el modo de que Petra ponga en la cama de la violación grupal, brutal, canallesca e indecente a Conchi, que es la única que tenemos y nos ha guardado de estos facinerosos durante más de 40 años.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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