En busca de la memoria perdida

Los titulares de los últimos días evidencian la deriva hacia una democracia espectral, ficticia y figurativa. Tenemos mucho camino recorrido, aunque como los cangrejos, hacia atrás en lo que se refiere a verdadera democracia o democracia plena.

Manifestaciones haciendo apología del delito y de los delincuentes, véase el caso actual de Pablo Hasel. Por otro lado, se prejuzga y exige la dimisión de la oposición sin tener en cuenta ese derecho de todas las personas que es la presunción de inocencia, véase el caso Cifuentes, en fin… muestras evidentes por su gran elocuencia de la situación anómala referente a la plenitud democrática que vive este país desde que nos gobiernan los socialcomunistas.

A esto hay que sumarle el escándalo de las palabras de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Ejecutivo actual, que dicen lo obvio poniendo de manifiesto su verdadero y único anhelo y objetivo, que no es otro que crear una crisálida de metamorfosis completa dando lugar a una nueva situación. Creada ad hoc, de facto y no de iure a poder ser sine die o sin fecha de caducidad, sine qua non sería imposible cambiar una historia por memorias banales y subjetivas que quieren imponer lo que anhelan y no lo que verdaderamente tienen o es.

Si por plenitud democrática entendemos ir a votar y aceptar los resultados que emanan de las urnas no hay demasiado debate. El gobierno de la España contemporánea no es ni legítimo ni democrático, pues el presidente sale de un pronunciamiento o golpe de Estado encubierto con el nombre de Moción de censura y los restantes 23 golpistas son una vulgar turba de incapaces impuestos por el dedo de la partidocracia en pago de su apoyo al primero.

Lo hasta aquí expuesto se puede resumir o recapitular de una forma sucinta con un simple oxímoron, por un lado la prevaricación del gobierno de coalición y por otro lado la complicidad y sumisa o servil aquiescencia de una parte de la oposición mansa y cobarde manteniendo esa máxima que es delatora de tu silencio y confirma o ratifica los hechos del despótico e impuesto antagonismo del primero. Como digo, hacen real el oxímoron referido en las primeras líneas de este párrafo: silencio atronador.

Un silencio atronador que sólo rompen los medios de comunicación hoy vulgares lysenkos del periodismo Lacambra y la desinformación siempre en la nómina y al servicio de sus amos marxistas dando pábulo y haciendo campaña de un proselitismo maximalista y visceral contra sus disensos. Donde la noticia no es la corrupción comunista, la prevaricación socialista, la apología al odio y violencia contra el partido que de forma legal y electa ha triunfado en las catalanas al más puro estilo del reciente asalto al Capitolio de EEUU, sino la autorización de una manifestación legal con todos sus permisos de los que definen como fascistas y neonazis.

Cuando la realidad es otra y es que esa espectral y ficticia amenaza fascista desde la génesis de los tiempos sólo vista por el maximalismo progre y sus turbias conciencias, la cual justifican con el argumento de que 《el judío es el culpable, el enemigo es siempre el mismo. Sólo es real cuando la aplican ellos con un pequeño matiz en esa frase hecha: el español es el culpable, el enemigo es siempre el mismo.

Todo esto es debido a la personalidad, carácter y espíritu de una izquierda que nunca podrá ganar, porque no sabe perder, pero lo aciago es que pudiendo aprender, nunca aprende. Así como en el 33 no admitió su derrota ni reconoció el triunfo de la derecha, esta cualidad o característica es algo inherente en los genomas rojos del ADN nocivo del marxismo. No creen en la libertad, pues cuando no se cree ni se respeta la opinión del que más desprecias, pierdes credibilidad y no tienes ninguna autoridad moral para que crean en la tuya.

Por otro lado el caso Cifuentes y la hoy fallada sentencia favorable hacia esta, deja en evidencia o pinta la cara al socialcomunismo en general pero en concreto a ese master del hoy nuestro presidente, cuyo primer decreto ley ha sido el suprimir, erradicar, borrar todo vestigio de la palabra DIMISIÓN de nuestro lenguaje, imponiendo ese neolenguaje y a un despótico dictador cuyo apodo o heterónimo podría definirse como aquel famoso gran hermano de la obra maestra de Orwell.

Por lo que sólo nos resta apelar al sentido común de una sociedad cada vez más despierta, aunque nos queda mucho camino por andar y gran parte es un pleonasmo creado por el socialcomunismo en su obsesión de revisionismo regresionista y revanchista para que la sociedad decente y honrada, la autónoma de pensamiento y no las proles y masas ignaras a día de hoy todavía presos ideológicos y genuflexos de unos falsos dioses, hagan resurgir de sus cenizas como Ave Fénix a la agónica y casi extinta democracia, debida a los reiterados y continuos atropellos de los antidemocráticos, hoy compuesto por el actual Ejecutivo y sus socios.

Desde la posguerra o franquismo, los supuestos antifranquistas hoy nuevos ricos por el primero, vulgares propagandistas, siempre han defendido la tesis de que el antifranquismo fue una lucha de demócratas vs franquistas o fascistas (antidemócratas). Esta reflexión progre y de izquierda hace que me pregunte: ¿Los únicos demócratas en España han sido los comunistas y los terroristas? Ahí lo dejo…

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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