Ellos decidieron que ya no debía vivir

Veintitrés años después del asesintato de Miguel Ángel Blanco, los integrantes y herederos de la banda asesina, se sientan en el Congreso y tienen con sus miserables cinco votos, la llave para decidir el futuro tan negro como incierto de España.

Tenía solo 29 años y su único delito fue ser concejal del PP en Ermua. Era un joven economista de puntualidad británica, que ese 10 de julio no se presentó en la empresa donde trabajaba a las 15,30 para asistir a su cita con un cliente; eso extrañó a sus compañeros, pensaron que algo había ocurrido, y no se equivocaban, una llamada al periódico Egin informó de su secuestro.

Las  exigencias para no ejecutarlo fue que todos los presos de ETA deberían ser acercados a cárceles vascas. Si esto no ocurría en un plazo de 48 horas lo matarían, el gobierno no cedió y el 27 de julio de 1997, Miguel Ángel Blanco apareció asesinado con dos tiros en la nuca, la forma más deleznable de asesinar por la espalda y estando maniatado, típico de cobardes.

Toda esta macabra operación, fue llevada a cabo por el comando Donostia, y el asesino de este inocente fue Txapote.

Esa fue la gota que colmó el vaso, y España entera salió a la calle con las manos pintadas de blanco al grito de «basta ya».

Jamás se había visto algo parecido en España, la gente se había cansado de soportar a asesinos a sueldo, sueldo que obtenían de secuestros y de extorsiones, y que reivindicaban en nombre de no se qué libertades, porque ni ellos mismos lo sabían, pero le habían tomado el gusto a tener amedrentados a los españoles, y a vivir matando.

Veintitrés años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, los integrantes y herederos de la banda asesina, se sientan en el Congreso y tienen con sus miserables cinco votos, la llave para decidir el futuro tan negro como incierto de España.

Otegi, el abanderado de estos asesinos, un odiador resentido hasta límites insospechados, y perteneciente a la banda terrorista, ha llegado a afirmar que nunca se ha conseguido tanto sin «desperdiciar» una sola bala.

Otra de sus últimas perlas ha sido sentenciar que para conseguir una España, roja, republicana y laica, primero hay que romperla.

Para colmo de males nuestro flamante Ministro del Interior -¡el más grande!-, ahora le da un caramelo al asesino de Miguel Ángel y lo saca de su incomunicación, en nada estará en su casa disfrutando de la libertad, que él, le arrancó de dos tiros a Miguel Ángel.

El precio de los cinco votos de mierda, para aprobar los presupuestos de Sánchez, ya los estamos pagando.

De aquella gota que colmó el vaso, ya no se acuerda nadie, ni queda nada, estos asesinos ahora son arte y parte de un gobierno impensable.

Me importa una mierda que sea por la maldita ley D’hondt, o porque sean votados por descerebrados, Bildu su marca blanca, no se debió legalizar en ningún momento.

ETA siempre será ETA, y sus seguidores siempre han estado ahí, sin entregar armas, ni nada que se le parezca, solo estaban quietos, sin hacer ruido, pero estaban, silenciosos, aleccionando cachorros para el futuro, cachorros que no han vivido ni el terror, ni el miedo, y que seguirán reivindicando su maldita libertad, con más de 900 muertos a las espaldas de sus adoctrinadores.

Mª José Gómez Busó

Jubilada, apasionada del patchwork, lenguaraz y rematadamente sincera.

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