El voto prestado es meterse un gol en propia puerta

Dice Pío Moa: «El votante del PP es especialmente fanático y necio. Ha comprobado año tras año, decenio tras decenio, que sus contenidos políticos son los del PSOE y los separatismos. Pero no le importa, le sigue votando. Como quien apoya al Barsa o al Real Madrid».
 
¿Qué es «prestar» el voto a Isabel Díaz Ayuso? ¿Acaso quiere decir que el «votante» de VOX  «presta» lo único que puede ofrecer a un partido, mientras proclama con orgullo que es el suyo, y con el que supuestamente se identifica? Prestar el voto es traicionar el único compromiso que un votante adquiere con su partido, el de votarlo. 
 
Compartiendo absolutamente la opinión de Pío Moa, añado que la necedad de un votante del PP sólo es superada por la del votante de VOX que vuelve a votar al partido del que salió decepcionado, tras comprobar una y otra vez que allanaba el camino a las políticas del PSOE. 
 
El votante de VOX se comporta como un ex-creyente. Se tira toda la vida renegando de su fe, pero cuando se siente en peligro de muerte, reza compulsivamente, recita mentalmente aquellas oraciones que le salen del inconsciente sin darles ningún sentido, tan sólo son una respuesta al miedo. Cuando la situación de peligro pasa, se olvidan y vuelven a declararse ateos. Algo así les ocurre a los ex del PP que los lleva al voto recurrente. «Del PP también se sale» dijo Iván Espinosa de los Monteros. Con terapia, añado yo.
 
Casado les tiene cogida la medida. No habían pasado ni veinticuatro horas de estas convulsas elecciones a la Comunidad de Madrid, y el líder del PP ya ha iniciado la campaña de las Generales mintiendo con el voto útil, el del miedo.
 
Hay un tipo de votantes que se declaran de VOX porque de verdad creen en el proyecto patriótico de este partido que se identifica como un gran Movimiento, al que con el tiempo se irán uniendo más españoles que quieran recuperar España. Estos votantes «según y cómo», levantan con orgullo la bandera de España, algo que sólo ha conseguido VOX, pero no llegan a profundizar ni a entender las políticas que de verdad lo hacen diferente, por las que sus fieles se arriesgan a recibir pedradas en sus mítines, por las que jamás «prestarían» el voto al resto de partidos a los que VOX ha quitado la careta. 
 
ANALICEMOS ALGO DE ESTAS ELECCIONES
 
El eslogan que ha hecho  ganar a Isabel D. Ayuso no ha sido el genial  «Vivir a la Madrileña» sino el magnífico «Ayuso no es PP». Un genio quien lo haya diseñado. Lo ha movido entre los votantes de VOX haciéndoles sentir estrategas, como si de su propia creación se tratara. En realidad han sido utilizados.
 
Isabel D. Ayuso y Rocío Monasterio me han recordado esas dos hijas de Madrid con caracteres totalmente diferentes, una débil y la otra fuerte. Hay una tendencia natural de los padres a proteger a la que ellos consideran más débil, la fuerte «no lo necesita».
 
Muchos madrileños han sentido que Ayuso era de las dos, la que necesitaba esa protección frente a los ataques de la izquierda, más que crueles, patéticos. Ni siquiera ha contado con el apoyo de su líder, es más, lo ha tenido en contra. Todos temíamos que la Presidente de la Comunidad iba a correr la misma suerte de Cayetana Álvarez de Toledo en los momentos más dramáticos de la pandemia, en los que el Gobierno aprovechaba para atacar Madrid con el silencio cómplice de Casado. Cuando CS, su socio desleal, compartía las decisiones de un «Comité de expertos» fantasma que intentaba asfixiar Madrid, ahí estaba VOX dando todo su apoyo a Isabel, remando contra esa corriente de boicots para destrozar la recuperación de Madrid. 
 
A Rocío Monasterio le han pasado adoquines a un palmo de la sien, ha tenido que ir a sus mítines protegida por un cordón policial. Sus simpatizantes y afiliados, incluso algún niño, han sido agredidos. VOX ha sido víctima de la campaña más salvaje, desprotegidos por el indigno Ministro Marlaska y demonizados en las TVs. Una demonización de la que los partidos tibios, PP y CS,  han sacado rentabilidad, poniéndose de perfil para adquirir esa peleada posición de centro, con una ofensiva equidistancia. No siempre el centro es lo justo y adecuado. 
 
La candidata de VOX se ha enfrentado a entrevistas de una hostilidad sin precedentes, sólo superadas, tal vez, por las que han hecho a Santiago Abascal.  Con ellas han intentado no dejarla hablar, a modo de mordaza, sin conseguirlo. En contraposición, Isabel aparecía en entrevistas en las que podía exponer de forma muy cómoda sus logros y proyectos. Recordemos que el PP y el PSOE se repartieron los cargos de RTVE.
 
Quizás los del voto «prestado» han considerado que Rocío Monasterio tenía a su lado lado al líder más fuerte, Santiago Abascal,  frente a la «soledad de Isabel», como ha titulado la prensa alguno de sus artículos, abandonada por el suyo durante el tiempo que duró la primera parte de su mandato. Un Casado desaparecido y escondido se presentó en Génova. El de la «España garrotazos» se marcó un «balcón a codazos».  Luchó a brazo partido  para salir en la foto, buscando de forma casi grotesca el cuello de Isabel. Lo que verdaderamente transmitió fue un efecto rémora. Ayuso era la verdadera ganadora. También estaba en el balcón el Alcalde de Madrid, Almeida ¿Se volverá a repetir de nuevo el episodio  «Almeida no es PP»?. 
 
Otra frase que se ha escuchado mucho durante esta campaña ha sido: «Quiero que gane Ayuso, pero que VOX esté en el Gobierno para que no dependa de Casado». Esto demuestra mi teoría de que se ha considerado la debilidad de Isabel como valor ¿Alguien imagina esta frase al contrario?: «Quiero que gane Monasterio pero que Gobierne con Ayuso para que no dependa de Santiago Abascal» ¿Verdad que no? Que Santiago Abascal esté de apoyo siempre es un un aval, nunca un riesgo. 
 
Isabel Ayuso ofrecía un paraíso, «Vivir a la madrileña». VOX exponía las políticas incómodas, las que nos impiden vivir «a la española». El Movimiento de Santiago Abascal ofrece exactamente el mismo proyecto para toda España.
 
Cuando no hemos terminado de salir del trauma que nos ha ocasionado esta pandemia, el ciudadano no quiere oir ni hablar de los problemas que Madrid-España tiene que resolver,  ocasionados por políticas llevadas a cabo con el voto favorable del PP. Ayuso, esconde al PP y toda la basura que hasta ahora ha salido con su apoyo, facilitando las políticas globalistas propuestas por la izquierda radical, entre la que ya se sitúa el PSOE, que destruyen la paz y la convivencia de los españoles. Isabel Ayuso ofrece su paraíso madrileño, mucho más votable.
 
Ese voto «prestado» ha situado a VOX por detrás de Más Madrid y del PSOE, ha sido como meterse un gol en propia puerta.

Norma Vega

No soy informadora, soy analista. Estamos en la era de la desinformación, de la performance política, así que al leer una noticia me pregunto: quién la emite, a quién beneficia y a quién perjudica, como si de un presunto delito se tratara, al fin y al cabo, una información falsa debería serlo.

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2 comentarios

  1. Efectivamente, los voxeros exPP que se dejaron robar la cartera con el rollo del «voto útil» (que era inútil por ser Madrid una única circunscripción), traicionaron al que dicen que es su partido, quieran reconocerlo o no votaron en contra de él. No son fiables, la próxima vez les puede dar por hacer cualquier cosa que les sugiera el trilero de turno.
    En cuanto a Ayuso, tiene mucho mérito por haberse mantenido incólume a las piedras en el zapato que le puso su propio partido y a los tiros en el pie que Casado (Bilderberg Boy del año) se da cada vez que abre esa bocaza.
    El primer párrafo (la cita de Pío Moa) es una realidad palpable, el votante del PP, más que un votante es un hooligan.
    Buen análisis, Norma.

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