El verdadero virus es este gobierno guerracivilista

La similitud de la España contemporánea y los aires de regresión guerracivilistas que respiramos a diario, debido a las ínfulas ególatras y megalómanas, además de las ansias de poder, de los mesías que nos gobiernan, con la rebelión de Asturias de 1934 es algo muy «ad hoc», es una anacronía y tema para cualquier reflexión de beligerancia cultural, pero sobre todo es una ignominia imperdonable.

En lo que respecta a esa masa de ignaros, que componen sus potenciales votantes, por cierto, cada día menos, se debe totalmente a la carencia de personalidad y carácter de los mismos, personas que, como digo, carecen de cultura social, política… personas presas de sus muchos complejos y los estereotipos del momento. Lo que conocemos como sumisos genuflexos de pseudodioses y falsos mesías o profetas, muy dados a dejarse adoctrinar en la teoría o especulación, por no ser más que una turba de presos ideológicos. Una masa de ignaros, que se deja comprar por el clientelismo, más rastrero y descarado, con el que llenar sus estómagos agradecidos, como son unos subsidios estatales, muy por encima de los que se merece una economía sana.

Este gobierno socialcomunista, no es más que un gobierno, postulando su programa político, en la utopía, la ideología y la teoría o especulación, nunca en la praxis, por lo que su compromiso es con los grandes cambios sociales, surrealistas, absurdos e inviables, a los que definen como el paraíso o reino de los cielos y conocemos con el acrónimo de «progreso», el cual prometen a los ignaros o presos ideológicos, que sin darse cuenta, o sí, se convierten en cómplices colaboracionistas de estos vulgares fragmentarios y destructores. Este gobierno tiene ideales incompatibles con la democracia liberal, pero mientras la táctica evolutiva es un dogma para el PP y VOX, más concretamente para el último, no lo es para los socialistas. Los últimos, acusan a los primeros de ser fascistas, mientras Sánchez e Iglesias amenazan con usar la violencia, sea verbal o física, Casado y Abascal no lo hacen, respetando así la legalidad democrática. Son los socialcomunistas y sus socios de gobierno quienes están dando la espalda al sistema democrático con sus políticas regresionistas, revanchistas y guerracivilistas, sin hacer una autocrítica objetiva y veraz de las mismas y dando muestras reiteradas de un fascismo, metafísico y puro.

Personalmente, creo que la analogía de 1934 con 2020 es una realidad, no con las mismas formas que entonces, ahora más sofisticadas y de menos violencia física, pero más nocivas, si cabe, y con los mismos fondos u objetivos, implantar sus políticas socialcomunistas, totalitarias y esclavistas, con el peligro inminente de un conflicto civil, que aunque menos violento, más aciago y cruel.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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