El verdadero juego de la izquierda y el centro derecha

Los pactos políticos, más bien logísticos y cortoplacistas de los que estamos siendo sabedores o conocedores en los últimos días, son los que en lógica consecuencia se tienen que dar, debido al intenso clima polarizado y radical que hizo revivir el impresentable y nefasto gobierno socialista de Rodríguez Zapatero y del que ha tomado buena nota al recoger ese testigo guerra civilista el megalómano y ególatra Sánchez.

Personalmente no veo sorpresa, contradicción o paradoja en los pactos que se dan en un panorama político, con una única pretensión, la de asegurar su  personal y particular futuro así como el de los suyos. Recurriendo para ello, a los medios más rastreros y radicales como son las políticas totalitarias y revolucionarias de la izquierda y ese centro derecha.  Argumentada por los primeros, en esa campaña de odio y violencia que persiste desde el comienzo de nuestra guerra civil, en octubre de 1934, y por los segundos con una sumisa aquiescencia a esas falsas y nocivas políticas, en mi modesta opinión, simples y meras invenciones, mitos y leyendas acuñadas por la izquierda para demonizar y descalificar a las derechas.

Para que se de una legítima investidura del bolchevique y revolucionario Sánchez, humilde y modestamente creo que tendrá que volver a recurrir a ese gobierno que nos recuerda al Frente Popular de 1936. Un gobierno salido de unos pactos muy parecidos por el carácter y perfil de sus componentes, del todo legítimo pero de ningún modo o manera legal o democrático.

Con un centro derecha sumiso y un espíritu de aquiescencia y no beligerante o antagónico. Otorgando una legitimidad moral a una izquierda revolucionaria, totalitaria y sobre todo inconstitucional y antidemocrática, convirtiéndose en meros cómplices y colaboradores de la fragmentación y posterior destrucción de España. Comparándose así con vulgares alimañas como son los buitres esperando poder comerse alguno de esos fragmentos o pedazos.

La prueba de esto que digo nos la dan los pactos, cuanto menos paradójicos y surrealistas que se han dado en algún municipio o comunidad, como es el repartirse su gobierno en periodos de tiempo iguales. Como si de la custodia de los hijos, en un convenio regulador de divorcio se tratase. Cosa esta, en mi opinión, incomparable o sin parangón posible. De donde se deduce que, lo único que es susceptible de cambio real son los políticos y no las políticas. Es decir, tenemos un panorama político corrupto al extremo en todas y cada una de las definiciones, en que se puede dividir esa célebre y nociva palabra por su real y verdadero significado. «CORRUPCIÓN».

Por estos y otros, si queréis pequeños detalles, la historia al igual que la naturaleza, la biología, la ciencia, la lógica, la razón, en fin, el sentido común, nos vuelve a enseñar y sobre todo, reflejar con hechos demostrables, con argumentos sostenibles y del todo creíbles. Los que dan a sus políticas carácter de igualitarias, justas, libres y sobre todo viables. Que es la derecha, que es VOX el legítimo y legal representante progresista y de verdadero cambio. No esa radical y extrema izquierda, con su campaña de propaganda, manipuladora debido a su justificación argumentada solamente con embustes y descalificaciones acuñadas hacia una democrática derecha por un lado, y sus nocivas, obsoletas y totalitarias políticas, por su carácter imperativo o de imposición. Lo que las hacen del todo utópicas e irrealizables e inviables.

Estas pasadas elecciones tanto generales como europeas, autonómicas y municipales nos han dejado una moraleja en sus a todas luces nocivos resultados. Y es que, si queremos de verdad, que haya un verdadero cambio, hay que cambiar los hábitos, usos o costumbres.

En el caso concreto que nos ocupa, la ideología y en lógica consecuencia a quienes otorgamos o regalamos nuestro voto o sufragio. Porque con la elección actual, lo único que se ha cambiado es la cara, nombre y en ocasiones las siglas de los corruptos. Es decir, se han buscado culpables, no se han buscado soluciones a los reales y verdaderos problemas. Se han creado más problemas, pues además de los ya existentes, tenemos cabezas de turco que, si no ahora, en un corto plazo de tiempo serán otro gran y verdadero problema.

Hay que cambiar las políticas, no los políticos. La única formación firme en sus ideas y creencias, la única que, ha demostrado trabajar para España y los españoles, no con fines personales, sino de una forma o manera verdaderamente generalizada, altruista y solidaria. Por lo tanto, real y verdadero cambio es VOX.

A día de hoy, gran parte de la sociedad tiene lo que se merece y la otra parte tendremos que seguir sufriendo, no sólo un yugo o cadena impuesta, sino en un plazo no muy lejano los lamentos de los primeros por esa cobardía justificada, por su gran ignorancia y poca o ninguna cultura política.

Es decir, por simples ignorantes sociales y tontos machadianos, cuanto menos unos cobardes sin parangón.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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