El Vaticano se alía al satánico globalismo genocida. Por Luys Coleto

El 6 de mayo comienza en el Estado Vaticano, regalito de Mussolini, una Conferencia, la quinta ya, intitulada Explorando mente, cuerpo y alma, organizado con el Consejo Pontificio de la Cultura, que preside Gianfranco Ravasi, el cardenal modernista, híper-modernista, muy identificado con el depravado Estado profundo y sus poderosísimos ramales dentro la Iglesia Católica. Un príncipe de la Iglesia que se dirigió a los masones como “queridos hermanos” en 2016. Con anterioridad, un “desliz” – negó explícitamente la resurrección – casi le cuesta su promoción como obispo. El humo de Satanás, como todo gas, expandido sin remedio. Y asistimos, terminando el día 8, a una operación psicológica en toda regla: psy-op en toda regla.

Cartel y logo: inquietantes

Cartel anunciador. Recordaría a la célebre representación de Miguel Ángel, La Creación de Adán, pero ya sin la presencia de Dios. Cientifismo puro y duro, del que tan brillantemente escribe José Antonio Bielsa en su portentoso libro Agenda 2030, las trampas de la Nueva Normalidad.

¿Y el logotipo de la conferencia? Un puto corro de las patatas comeremos ensalada, agarraditos de la mano, teñido con los colores de la bandera del arco iris, tan hippy y elegetebeí, y colocado junto a las llaves cruzadas y la tiara papal del Sumo Pontífice. Estupefaciente asunto.

Nueva Era bajo ropaje «religioso»: quién es quién…

Asistirán a esta cumbre solo 2 clérigos que se dicen católicos. Al menos, cuota católica. Entre los 112 invitados, abortistas, antinatalistas y pro LGBGTIQ y lo que quieran incluir en esta totalitaria y liberticida sopa de letras.

Los oradores incluyen nombres destacados y diversos como los directores ejecutivos de Pfizer y Moderna, el primero de los cuales produce píldoras abortivas y, ambos, los actuales y letales matarratas transgénicos; el Director del Instituto Nacional de Salud (NIH) Francis Collins, quien aboga por el uso de tejido fetal en proyectos de investigación; el director de Google Health, David Feinberg; y, por supuesto, el infausto Anthony Fauci del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Usa, cuyas exigencias a los funcionarios gubernamentales desempeñaron un papel importante en el cierre de iglesias estadounidenses el año pasado. Libertad de conciencia, religiosa y de culto, trituradas.

En la conferencia vaticana participa el jefazo de Salesforce, Marc Benioff, quien se ha alineado firmemente con la élite globalista al prohibir los correos electrónicos de los republicanos. Benioff tiene un historial de promoción de la agenda elegetebeí. En ese sentido, Time lo describe como uno de los ejecutivos más “abiertos” en asuntos elegetebeí.

También hablarán en la conferencia la representante y conservacionista de las Naciones Unidas, Jane Goodall, quien apoya el control de la población; el paradigmático activista de la new-age  Deepak Chopra; el guitarrista de rock Joe Perry;  el líder mormón William K. Jackson; el presidente ejecutivo de la Junta Británica de Académicos e Imanes, Shaykh Dr. Asim Yusuf; la modelo pro-abortista Cindy Crawford y, desde luego, Chelsea Clinton, férvida y ferviente abortista y sospechada y sospechosa satanista. Ya saben, mola mucho en ciertos ambientes elitistas la sangre de bebés sacrificados en diabólicos rituales. Ains, el adrenocromo…

El humo de Satanás lo impregna (casi) todo

Y pongamos una fecha, aunque el humo de Satanás ya estaba colándose con fuerza desde el XIX. Memento año 1963, ceremonia secreta, misa negra, en la que Satanás fue entronizado en la Capilla Paulina. Lo denunció Malachi Marti en su excelente novela-testimonio El último Papa.  Nunca desmentido. Cincuenta y ocho años después llega este jipiesco happening que no busca otra cosa que volver a enaltecer a Satanás. Hace tres años, el secretario de estado vaticano, Parolin, estrella invitada del Club Bilderberg. Otro mojón en desvariado y errático camino.

Y la Pachamana. Y las Cartas de la Tierra. Y la masonería eclesiástica. Y recordemos la lista que publicó en 1976 el gran Mino Pecorelli (asesinado por el capo mafioso y presidente italiano, Giulio Andreotti). Se trata de un exhaustivo inventario de 116 masones ocupando altísimos cargos en el Vaticano en aquel aciago Concilio Vaticano II (1962-1965). Y ahora este delirio globalista new age, la nueva “religión” que nos proponen/imponen para esta nueva subnormalidad post-plandemia…

¿Será vampirizado Viganò?

…Y la pregunta del millón, ¿qué pinta en este lunático y siniestro  y patético aquelarre Carlo María Viganò? ¿Será vampirizado? Esperemos que solo metafóricamente. Juas. Y escribe lo anterior perpleja y trémula pluma de absoluto descreído. Increyente, precisión. En fin.

Luys Coleto

Luys Coleto, prófugo de la existencia, desidentificado y desubicado, batallando contra todo. Y contra todos. Y, por la libertad y el buen periodismo, felicísimo, en tales y belicosos trances. En fin.

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