El Supremo confirma 9 meses de prisión al rapero Pablo Hasel

El Tribunal Supremo confirma la condena por enaltecimiento del terrorismo y de injurias y calumnias a la monarquía y fuerzas y cuerpos de seguridad del estado por difusión de mensajes atentatorios en redes sociales.

El Tribunal Supremo ha desestimado los recursos interpuestos contra la sentencia dictada por la Sala de apelación de la Audiencia Nacional que condenó al recurrente como autor responsable de un delito ya definido, de: Enaltecimiento del terrorismo, Injurias y calumnias contra la Corona y utilización de la imagen del Rey, e Injurias y calumnias contra las Instituciones del Estado.

La Sala de lo penal le impuso la pena de DOS AÑOS Y UN DÍA DE PRISIÓN que fue rebajada por la Sala de apelación.

Hasel fue condenado por incluir en su perfil en redes sociales comentarios en forma de tuits donde se incorporaban vídeos que incitaban a la violencia, comentarios que se consideran enaltecedores del terrorismo, y vejatorios para la Corona y otras Instituciones del Estado como las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

El perfil de Twitter del autor tenía en el momento de publicarse los mensajes (Tweets) más de 54.000 seguidores y se han podido encontrar 1.915 Tweets en los que aparecen los términos GRAPO, MONARQUÍA, REY, ETA, TERRORISMO, BILBO, BOMBA, BORBÓN, POLICÍA y GUARDIA CIVIL.

El Tribunal Supremo ante el alegato de que los mensajes se amparaban en la libertad de expresión y de opinión señala que: “El ejercicio de la libertad de expresión y opinión cuenta con algunas barreras. (…) Entre ellos desempeñan un papel no desdeñable el respeto al otro (humillación víctimas) y la prohibición de conductas de alabanza de actividades terroristas que alimente un clima favorable a su reproducción o se constituya en germen, remoto pero real, de  nuevas acciones de esa naturaleza, acciones que cuartean los pilares del Estado de derecho”.

Se recoge por el TS que “no puede existir amparo en la libertad de expresión cuando los hechos probados recogen pluralidad de mensajes publicados en Internet, con acceso abierto por el acusado al público, reincidente en actos semejantes realizados por él en el pasado, y que tienen un indudable carácter laudatorio de las organizaciones terroristas (GRAPO, insurreccionalismo GAC…) y miembros activos de ellas”.

“Esta conducta va más allá de la expresión de coincidencia con objetivos políticos, o camaradería nacida de vínculos ideológicos, simpatía o de la mera crítica social, (…) y contienen una incitación a su reiteración que genera un elevado riesgo real de que alguno de los múltiples seguidores en las redes sociales del acusado los intente repetir”.

El Supremo constata “que se enalteció la trayectoria delictiva de varias personas exclusivamente en razón a su involucración en execrables delitos terroristas”.

La libertad de expresión no puede utilizarse como “paraguas” o “cheque en blanco” para ensalzar autores relacionados con el terrorismo fomentando sus actividades y ensalzándolas. No se trata de ataques a gestores públicos o crítica ideológica.

“No puede entenderse que alentar, jalear, aplaudir estos actos pueden tener amparo en la “libertad de expresión”, salvo que queramos abrir la puerta de este término a actos como los probados en donde se enaltecen actos terroristas”.

“La libertad de expresión no es, en suma, un derecho fundamental absoluto e ilimitado, sino que tiene lógicamente, como todos los demás, sus límites, de manera que cualquier expresión no merece, por el simple hecho de serlo, protección constitucional”.

El discurso del odio no es “libertad de expresión”

Respecto a la condena por Injurias y calumnias contra la Corona y utilización de la imagen del Rey, el Supremo afirma que “En modo alguno puede admitirse que formar parte de la monarquía suponga una servidumbre de carga que obliga a aceptar la emisión pública de injurias y calumnias vertidas con publicidad con un amplio público que pueda visualizarlas como queda probado en cuanto a la difusión y publicidad que hace el propio recurrente con sus mensajes”.

Las expresiones exceden del derecho a la “libertad de expresión” u opinión, y exceden y traspasan la línea divisoria en el marco de expresiones que puedan “herir” o importunar”, en palabras del TEDH a las instituciones, o sus representantes, para entrar en el ámbito del ilícito penal.

“El hecho probado descrito en las expresiones citadas incluye estas expresiones que no pueden consentirse en una sociedad donde el respeto deba ser la forma de actuar correcta y sus excesos en la medida declarada probada no puede ser admitido bajo ningún amparo. No hay crítica o queja a la monarquía o sus miembros, o incluso a su línea de actuación. Hay frases injuriosas y calumniosas que no pueden tener amparo en la opinión personal del que les expone en red social de amplia difusión”.

“No puede haber libertad de expresión cuando “se supera la barrera del límite de la mera crítica”, y en este caso se supera con creces”.

En cuanto a la condena por injurias a las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se añade que “supone ataques injuriosos y calumniosos al desempeño de su función como representantes del Estado. Porque los agentes de policía en modo alguno tienen una menor protección que cualquier ciudadano. Y por pertenecer al Estado no pueden ser objeto de hechos delictivos de carácter injurioso calumnioso como coste de los hechos probados”.

“De la literalidad de los tuits, (…) se puede advertir que aparecen como medio idóneo para suscitar reacciones violentas, minar la confianza en las instituciones democráticas, avivar el sentimiento de desprecio y odio contra esas instituciones y menoscabar la dignidad de las personas. No es libertad de expresión. Es odio y ataques al honor”.

Reacciones del rapero Pablo Hasel

Tras hacerse pública la sentencia, Hasel ha publicado los siguientes mensajes en su perfil de Twitter:

«Vuelvo a enterarme por los medios (esta vez no habían avisado al abogado ni que se reunían en el Supremo para decidir) que han hecho firme mi condena de la Audiencia Nazi-onal por la canción del Borbón y tuits denunciando abusos policiales o solidarios con presos políticos».

«Queda por ver si lo suman a mis antecedentes de 2 años por hacer canciones y solicitan el ingreso en prisión inmediato. La otra condena es de hace años y quizá ya no puedan sumarlo, es lo que anda viendo mi abogado. Una vez más se demuestra que aquí no hay libertad de expresión».

«Aquí no existen ni las libertades más fundamentales. Se pasan la defensa por el forro en juicios-farsa donde dicen que podemos defendernos pero aunque lo probemos, de nada sirve. Esto es el fascismo encubierto, prisión hasta por contar hechos probados».

«No me arrepiento de absolutamente nada de por lo que he sido condenado. Lo hice, lo hago y lo volveré a hacer. Como dice la canción: a mi no me callan la boca semejantes canallas».

Redacción

Digital de Información y Opinión de derecha

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