El show de Pedro Sánchez

El día siete de septiembre de dos mil veinte pasará a la Historia de España como el día del “Show de Pedro Sánchez”. En una comparecencia que, en su formato fue propia de un show televisivo y, que en su contenido estaba preñada de eufemismos. Nuestro presidente –mal que me pese-, presentó el “Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia de la Economía”. De principio a fin, la puesta en escena se caracterizó por una teatralización de un guión verdaderamente lamentable. A uno se le desencaja la mandíbula, por lo alucinante, al escuchar y ver el teatrillo montado siguiendo las pautas marcadas por el director de escena, Iván Redondo Bacaicoa, Jefe del Gabinete del presidente.

La entrada y la salida a la palestra vinieron acompañadas por los acordes al piano del Himno de la Alegría, interpretados por James Rhodes. Estaba claro, la comedia estaba dedicada a nuestros socios de la Unión Europea, a los que tanto vamos a deber. La sinfonía número 9 en re menor, op. 125, de Beethoven, también conocida como la “Coral”, compuesta entre 1822 y 1824, en su movimiento final tiene una coral que se ha convertido en himno de la libertad. Se trata de la última sinfonía completa del genial compositor alemán. Desde 1972, con la adaptación del magistral director de orquesta, Herbert von Karajan, se ha convertido en el himno de la Unión Europea. Posteriormente, en 2001, se incluyó en el registro de la memoria del Mundo de la UNESCO, como herencia espiritual de la humanidad. Ya ven que la representación tenía un claro destinatario, nuestros prestamistas comunitarios. Lo que no parece adecuado es que, en los momentos que estamos viviendo, nos vengan con actuaciones musicales con partituras tan poco apropiadas. Hubiera sido mejor un silencio respetuoso en memoria de las víctimas de la pandemia. La Misa de Réquiem en re menor, K. 626, de Mozart hubiera sido lo más apropiado, puestos a querer hacer interpretaciones solemnes.

El acto, según notas de prensa publicadas, se celebró en el “complejo” de la Moncloa –otro eufemismo más-, y al que fueron invitadas más de doscientas personas. Fueron convocados todos los ministros del Gobierno; los embajadores acreditados en Madrid de la Unión Europea; representantes de los agentes sociales, es decir, presidentes de empresas señeras y altos ejecutivos del mundo de las finanzas; directivos de los medios de comunicación; y representantes de diversos sectores de la sociedad civil. El formato escogido, para demostrar poderío tecnológico y digital, fue la videoconferencia. Al finalizar el monólogo, no hubo preguntas, por si acaso.

El contenido de la comparecencia intentó asentarse en importantes documentos de referencia: la Agenda de Cambio; Agenda 2010; y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Se buscaba dar bagaje a un discurso, que de principio a fin, hacía aguas por todas partes. Un auténtico brindis al Sol en el que se entonaban cánticos de sirenas sobre una reconstrucción cuando, de manera evidente, se está produciendo una auténtica destrucción. El descaro, la demagogia y las promesas de éxitos imposibles se declaraban, con tono sereno y conciliador, y con un lenguaje no verbal menos convincente que las canciones del “el chiquilicuatre” defendiendo a España en Eurovisión.
Qué showman se ha perdido el Club de la Comedia, qué actor de cabaret se ha malogrado para la noche madrileña. Las declaraciones de este comediante no me inspiran una mínima credibilidad y ninguna confianza. Charlatán de feria e intérprete de sainete me parece. Jamás un presidente se ha presentado ante el respetable con tal desparpajo e insolencia. Es un auténtico maestro de la falsificación de la realidad y un pregonero de la mentira. ¡Qué desgracia, por Dios!

Sigamos con los eufemismos. Anuncia diez políticas tractoras. ¡Coño! –Perdónenme la interjección- qué artista el galán. Me las he leído todas y les aseguro que tengo la sensación de que China y Estados Unidos se echarán a temblar, aunque no sé si las convulsiones provocadas por las carcajadas. Su plan, asesorado por una legión de botarates, habla de miles de millones por aquí, miles de millones por allá, que curiosamente todavía no tenemos. Un 37% de inversión verde, un 33% de digitalización y otras políticas grandilocuentes completan el destino de los fondos comunitarios. ¡Qué técnica suena la melodía! Pero aún la apoteosis y la embriaguez no habían llegado a su clímax. El gacho se atrevió a prometer, como hiciera su maestro, José Luis Rodríguez Zapatero –ilustre y eminente autoridad de referencia económica a nivel planetario-, la creación de 800.000 puestos de trabajo en tres años. Hay que tenerlos cuadrados para despacharse de tal modo, sin anestesia. Me parece que este caballero, o no sabe leer, o no entiende lo que lee; o le engañan como a “pichote”, que según el dicho popular no era muy aventajado, más bien era un poco menguado.

Miren ustedes, la verdad es la relación directa que hay entre lo que se dice y, lo que ocurre. España no está para serenatas, ni actuaciones carnavalescas, menos aún para comedias burlescas. Las cifras no ofrecen dudas: tenemos una tasa de paro del 16,2%, junto con Grecia, la más alta de la Unión Europea, en la que en su zona euro se sitúa en el 8,1%; tenemos un déficit in crescendo , en el segundo trimestre del año de -72.136 millones de euros, es decir, un -6,15% del PIB; nuestra deuda acumulada es del 110,1% del PIB, o lo que es lo mismo, 1.290.657 millones de euros; los ERTES son un parche temporal que tienen difícil tramitación, complicado cobro y oscuro futuro; miles de empresas y negocios han echado el cierre, y más lo harán antes de finales de año; las cifras oficiales de muertos por la pandemia son escandalosamente falseadas; las colas del hambre se incrementan en millones de familias que apenas pueden subsistir, de no ser por la ayuda de organizaciones y asociaciones civiles; sufrimos una descapitalización de recursos humanos a consecuencia de la emigración de muchos compatriotas a otros países; la Sanidad Pública está en unos niveles de saturación y estrés imposibles de soportar; y así podría seguir enumerando hasta el infinito. ¿Cómo se puede ser tan caradura para mentir a los españoles?

Se nos cuentan milongas sobre las reformas estructurales y, sin ninguna convicción, medidas orientadas a reorganizar la mastodóntica administración que sostenemos. Mientras se sermonea de esta forma lenguaraz, insolente, cínica y desenfadada, sin pudor, ni comedimiento alguno, se contratan asesores con sueldos millonarios, a dedazo se ficha a amiguetes de años mozos y, con arrogancia, falta de humildad y ninguna solidaridad, son incapaces de dar ejemplo de austeridad salarial. No estaría nada mal, y no es ninguna broma, que se rebajaran lo sueldos en un 30% en todos los conceptos percibidos. Esto lo hago extensivo a la masa de políticos a jornada completa que superpueblan las instituciones y administraciones. Esta sería una excelente forma de comenzar un discurso sobre la Reconstrucción Nacional, lo demás son chistes sin gracia.

José María Nieto Vigil

Profesor. Doctor en Filosofía y Letras. Licenciado en Historia Antigua e Historia Medieval. Diplomado en Magisterio y Teología Fundamental. Estudios Superiores de Egiptología. Conferenciante y colaborador de medios de comunicación. Ex Presidente Provincial de Palencia de FSIE (Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza). Presidente fundador de Vox Palencia.

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