El que esté limpio de pecado…

Si miras un poco atrás ves a González organizando los GAL, manchando las manos de sangre al PSOE, mientras en la política se robaba con las manos y los pies.

Votamos a Aznar no para salvarnos de la crisis económica, sino para regenerar la política (¿te suena?) y no sólo no hizo nada, sino que metieron la mano en la saca.

Apareció Zapatero y nos acercó a Venezuela de donde él está sacando pingües beneficios sin pudor, ni vergüenza, oprimiendo a un pueblo hermano que se hunde en l miseria.

Emergió con fuerza Rajoy que tenía la Administración en la cabeza para reformarla y hacerla austera, ágil, eficaz y cercana al ciudadano, nos hundimos en la miseria, nos apretó el cinturón que ellos no se aplicaron y salimos, a pesar de ellos, de la crisis.

Resurgió Sánchez de las cenizas, tras pillarle metiendo votos en una urna y manipulando el resultado, pero como tiene un suegro con posibles, le dio la pasta para recorrer España y obtuvo final feliz, con la ayudita de una Sentencia en la que un juececito amigo introdujo la morcilla que este necesitaba. Entre tanto, el PSOE no sólo metía la mano en los bolsillos de las empresas, como hizo el PP, sino que, como le parecía poco, se dedicó a llevarse a “puñaos” el dinero de los parados, que para eso son proletarios y coleguitas de cañas.

Surgieron las “nuevas políticas”, pero venían con el bolsillo cubierto y con el pañal manchadito, pues de “nuevas”, en sus formas de hacer y actuar nada de nada… Vamos, que el que no se lo llevaba era porque no podía o no era amigo o concubina del jefe.

El Rey Juan Carlos ha prestado grandes servicios a España y a los españoles, el primero no sólo traer la democracia, sino sostenerla y defenderla dentro y fuera de nuestro territorio. El pueblo votó que nuestra Jefatura del Estado estuviese en manos de profesionales, apolíticos, sin poderes, pero con predicamento en las relaciones exteriores y por eso quisimos la monarquía parlamentaria, nos dio miedo que el Jefe de Estado pudiera ser un cualquiera, e hicimos bien.

Que el Rey Juan Carlos ha recibido fondos de otras monarquías, o de grandes instituciones, era algo conocido y sabido por todos, admitiendo que en su labor “comercial” de España sus amigos se lo agradecieran pues, por más que no era muy decente, al final la beneficiada era siempre España.

Ahora, una “putita” de las que jugaban con él, al perderlo y exigirle él le devolviera algún regalito, (craso error, majestad, no es de caballeros) le monta, junto con un policía corrupto máximo exponente de la lealtad y la limpieza moral, la del pulpo. ¡Pero coño, majestad! la costumbre hace que la barragana abandonada ascienda a la corte con algún título o le sea asignada una suma para vivir tranquila, no se la deja en el barro, con las ratas, para preparar la traición.

Es evidente que el monarca emérito hurgó donde no debía, por eso dejó la Jefatura del Estado, porque todos lo sabían y, ahora, que la ponzoña purulenta y mal comida pretende utilizar esto para acabar con la monarquía, es indignante, pues que quien en 4 años tiene más mancebas, obtenidas de las aulas, de las asesorías, de… sea el que con las manos manchadas de barro por meterlas en las ponzoñosas aguas del terrorismo, de los países del islam más radical, homófobo y machista, con las alforjas chorreando sangre de homosexuales colgados en las plazas y opositores baleados en las calles, sea el que, cual querubín y adalid de la moral y la limpieza, sin mirarse al espejo, pida cuentas al emérito.

La monarquía ha traído mucho bien y fondos a este país, si acabamos con ella porque al emérito, ya fuera de la casa, se le dio alguna dádiva u obtuvo alguna gracia, primero demostrémoslo y luego devolvamos antes todo lo que él consiguió, pues si era dinero sucio, será tan sucio como el que disfrutamos los españoles, de forma que él lo devuelva, pero nosotros también, si queremos ser puros y, por supuesto, todo aquel que tire la primera piedra que traiga la túnica blanca y se someta al escrutinio público, pagando con el mismo varal con el que mide.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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