El progresismo que viene

Hoy triunfa en España la demagogia e ideología, nada que ver con la razón y la realidad, entramos en una etapa totalitaria donde las leyes o normas son adaptadas a la ideología de forma arbitraria. Entramos en la década del pensamiento único.

Una etapa de progreso dicen, el progreso es avanzar, ir hacia adelante y lo que yo creo es que entramos en una etapa de regresión, es decir, de retroceder o ir hacia atrás.

Entramos en una etapa de reinos de taifas o de puro feudalismo, no explicaré lo que significa pues sería caer en una perogrullada. Como digo, entramos en una etapa de feudalismo volviendo o retrocediendo con ello hasta la edad media de una forma totalitaria, mediante pactos absolutistas y que están por encima de la ley.

Los instigadores y propiciadores de llevarnos a esa época con un discurso populista y demagogo, justificado mediante el sofisma, con un alto y descarado porcentaje o índice de falsedad y propaganda, por su alto contenido en soflamas y falacias, no son sino una vulgar turba de ilustrados, elitistas y oligarcas caciquiles, cuyos razias tienen como objetivo administrar la moral social y todas sus rentas.

Los señores Sánchez e Iglesias con todas sus huestes, acompañados por esas hordas de mercenarios que son los nacionalismos periféricos y secesionistas, se han lanzado con todo a una batalla final, en la que no importan las formas, sino los fines, las cuales legitiman con esa cualidad de los impostores, esa superioridad moral que creen tener sobre su disidencia ideológica, esa pseudoverdad que les hace injustos poseedores de la verdad absoluta en todo momento, esa creencia de ser los buenos, la cual legitima sus tramposas, rastreras y totalitarias formas si estas sirven para conseguir sus fines u objetivos.

Gente sin alma ni conciencia, ansiando una hegemonía, un poder por el que venderían hasta a su propia madre. La prueba más clara es la España contemporánea,  la cual está ofertada en una venta fragmentada para su total y efectiva destrucción.

Pues sólo pueden pujar los enemigos de la nación, los cuales comprarán sus respectivos trozos a precio de saldo, dejando a los verdaderos propietarios y patriotas abandonados a su suerte y a un triste y cruel desahucio.

Espero y deseo que sólo sea un mal sueño, una pesadilla de la que le pido a Dios que despertemos pronto, pues en toda la historia de España no se ha conocido un gobierno tan nocivo ni lesivo ni con esta nueva y falsa definición del progreso.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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