El presidente valiente

“Aunque valiente haya llamado Iván Redondo a su jefe, mucho nos tememos que esa palabra no sería utilizada por cualquier persona que razonase siquiera un poco.”

No suelo leer o escuchar al jefe del gabinete de presidencia del gobierno, un tal Iván, nunca me han gustado los personajes que intrigan, siniestros muñidores de artimañas para otros. Tampoco sé si se prodiga mucho en los medios de comunicación, pero parece que ayer dijo algo que a mí se me pasó. Un amable lector (que los tengo, parece mentira) reparó y me hizo la correspondiente señal, con aviesas intenciones, claro está.

Así que vamos al asunto. El tal Iván dijo algo parecido a que tenemos un presidente valiente. Ya sé que no es literal, pero a ver si yo no puedo manipular un poco sus palabras a conveniencia, más o menos como él y sus dirigidos hacen habitualmente. La cosa debía venir al cuento ese de que indultar a unos presos catalanes es algo que debemos tragar sin rechistar, como todo lo demás, y encima alegrarnos de que se demuestre valentía para resolver problemas enquistados desde tiempos inmemoriales.

Es lo que nos faltaba, que nos redefinan la valentía.

Pues antes de que eso suceda, le voy a explicar lo que significa esa palabra en mi pueblo (y en el suyo, Iván, y en el suyo). O mejor aún, le voy a explicar lo que no es ser valiente.

En mi pueblo, no es valiente el que miente, y menos aún el que miente habitualmente. Lo más normal es que se le llame mentiroso, pero nunca, nunca, valiente.

Al que cambia de opinión, al que dice una vez una cosa y otra la contraria y no se ruboriza siquiera, tampoco se le denomina valiente. A veces se le dice bobo, otras se dice que no sabe qué quiere, algunas veleta, pero nunca, nunca, valiente.

Tampoco es valiente el que llega al poder ofreciendo lo que no es suyo a unos amigotes mafiosos que hacen del chantaje y la extorsión su modo de vida. Si esos amigotes son los herederos (confesos y orgullosos de serlo) de los comunistas criminales que asesinaban por la espalda o poniendo una bomba en el coche a españoles sólo por ser españoles o que daban (y dan) golpes de estado para secuestrar una parte de nuestro país, se le puede llamar irresponsable, temerario, imprudente, que juega con fuego, pero no valiente.

Si encima les da a esos simpáticos amigotes lo que les ha ofrecido, se le llama vendido, traidor o cosas peores, pero valiente, lo que se dice valiente, no se le llama.

¿Es valiente el que dirigido, apoyado, arropado y protegido por las élites internacionales diseña planes para llevar a su nación al desastre económico, al desastre vital, desplegando políticas (con el engaño de proteger un planeta que no está en riesgo) que no son más que trabas al desarrollo de sus gentes, trabas para que éstas no puedan tener un futuro próspero? Pues me da que no, que valiente no es en mi pueblo.

Veamos si es valiente el que esconde la cabeza debajo de la tierra ante la invasión dirigida por la potencia extranjera más amenazante que tenemos desde hace tiempo, el que finge que no hay un problema en la frontera sur, el que se arruga y no cumple con el mandato de proteger a su país y a sus gentes, el que ofrece dinero y prebendas al extranjero que nos asalta, al extranjero que nos insulta o nos agrede o nos amenaza, dinero que no es suyo sino nuestro, el que renuncia a defendernos. O peor aún, al que está de acuerdo, teórica y prácticamente con que nuestra población sea sustituida, nuestra cultura desaparecida, con tal de tener el riñón  forrado por haber sido el mamporrero de los que pretenden diseñar el mundo.

Pues no, me chivan que valiente no se le llama, pero que se guardan los calificativos porque los insultos en un medio serio como es este, no son bienvenidos, aunque en la barra de cualquier bar, con un par de cervezas por medio, se le pueden decir sin temor alguno.

Iba a seguir intentando atisbar la valentía del personaje escudriñando asuntos como sus actuaciones con los medios de comunicación, con los artistas, con los sanitarios, con el secuestro de su población cuando vino una enfermedad y la inacción que llevó a nuestros mayores y a nuestra economía al desastre, con la casi criminal sangría impositiva a la que lleva a sus ciudadanos, con las subvenciones a los lobies desquiciados que pululan por nuestro BOE, con el despilfarro y la ostentación que destila, por citar algunos temas más, pero se me hace tarde.

Y además, ya intuyo que no son cuestiones en las que haya demostrado valentía precisamente.

Por cierto, y para que nadie se me venga arriba. Casi todo lo dicho, casi todo, vale para el que se dice líder del partido ese que se autodenomina alternativa de poder y que viste de azul. Sobradas muestras ha dado ya, al igual que sus predecesores. Así que luego no me vengan llorando si sustituimos a uno por el otro y nos pasa lo de siempre.

Francisco Fernández Bernal

Católico, español, autodidacta de la libertad, eterno polemista.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 + 15 =

Botón volver arriba
bitcoin blender, bitcoin mixer, cryptomixer