El pensamiento conservador. Síntesis de aspectos relevantes.

El término “conservador” suscita múltiples reacciones y tiene diversos sentidos. En el momento actual, en el que el progresismo intenta monopolizar el debate y censurar al disidente, sólo parecen existir los significados peyorativos, aplicados, cómo no, a la derecha.

Por ejemplo, el de “conservaduros”: aquellos que, a base de privilegios injustos e inmerecidos, tratan a toda costa de torcer la legalidad para seguir disfrutando de ventajas económicas. Sin embargo, un examen atento de la realidad nos indica el rápido ascenso de los miembros de la oligarquía partidista realmente existente (PSOE, PP, PNV, CAT, y ya también UP), que disponen de sueldos de seis cifras, enchufes en chiringuitos, empresas públicas, o cargos diversos en empresas privadas que les premian, y que en ocasiones están implicados en redes clientelares o tramas corruptas. La antigua imagen del señor orondo con chistera y un puro que explotaba a pobres huerfanitos ha devenido en las estampas del político en ejercicio, el cargo de chiringuito, o el expolítico atravesando las puertas giratorias… El término de “conservaduros” ha pasado a identificar a los políticos privilegiados de la izquierda y el centro.

También se habla de “estrategias conservadoras” como de algo sin fuerza, timorato, cobarde, con poca visión de futuro, en cualquier actuación de la vida. Sin embargo, vemos que, en muchos ámbitos, es lo mejor que se puede hacer. Ser conservador de la salud (prevención), de la seguridad laboral (planes de prevención cada vez más restrictivos), de la seguridad vial (límites de velocidad más estrictos y conducción más segura), o del medio natural (conservacionismo), significa adoptar una actitud muy beneficiosa. En estos y en otros muchos casos, una estrategia conservadora significa más seguridad y una vida mejor para las personas o para el medio ambiente.

En este artículo vamos a tratar de una de las principales fuentes doctrinales en la acción política: el pensamiento conservador. Una filosofía política presente a lo largo de la Historia, especialmente en los dos últimos siglos, y que ha inspirado múltiples éxitos políticos.

El pensamiento conservador está basado en una filosofía del respeto a lo sagrado (en su más amplio sentido: la religión, la familia), al apego, a la continuidad histórica de una sociedad, materializada en sus tradiciones y costumbres; se caracteriza por un profundo realismo, defendiendo siempre las libertades concretas de las personas y los grupos sociales, y hace bandera de la excelencia en cultura y en méritos frente a los intentos utópicos de crear desde un Estado hipertrofiado sociedades igualitarias que pretenden arrasar todo lo existente.

En cualquier caso, las ideas básicas del pensamiento conservador deben inspirar las soluciones políticas para el futuro de la sociedad.

Vamos a utilizar para la descripción resumida de las ideas conservadoras un libro muy interesante de Roger Scruton, Cómo ser conservador, Ed. Homo Legens, 2018.

En el libro de Scruton está incluida la Declaración de París, un manifiesto europeo redactado en 2017, y firmado por un buen número de intelectuales, muchos de ellos españoles (https://thetrueeurope.eu/una-europa-en-la-que-podemos-creer/). 

La Declaración de París constituye una magnífica síntesis de criterios y propuestas, que contiene la quintaesencia del pensamiento conservador del siglo XXI.

Describiremos brevemente los principios básicos del pensamiento conservador, en especial los más relevantes, y aquellos que consideramos de aplicación para España. En palabras del autor del prólogo del libro de Scruton, Enrique García-Máiquez, el “máximo común conservador”, en el que muchos se reconocerán, sin duda.

(Para una explicación más detallada y con argumentos más desarrollados, recomendamos acudir al libro de Scruton y a la Declaración de París). 

 

Los principios conservadores:

Cristianismo como inspiración y raíz de nuestra sociedad; defensa de la dignidad humana frente a las visiones materialistas. Hay que restaurar la aspiración común hacia una conducta recta y hacia la excelencia.

Defensa de la Patria, la Nación, como identidad histórica y lealtad sostenida, representada en las actuales Naciones-Estado. El Ejército como exponente del máximo amor a la Patria.

Herencia común. La Patria, la sociedad y el orden político como unión cordial entre las personas fallecidas (nuestros antepasados), las personas vivas (nosotros), y las por venir (nuestros descendientes). Defensa de nuestras costumbres y tradiciones.

Protección de la familia, del matrimonio y de la educación de los hijos. Defensa de las figuras del padre y de la madre como educadores de los hijos, frente a los intentos de monopolizar la educación por el Estado.

La Enseñanza tiene como único objetivo enseñar o transmitir el conocimiento por sus legítimos protagonistas, los padres y profesores, frente a las visiones progresistas que utilizan a la enseñanza como un instrumento más de ingeniería social para adoctrinar y para promover de forma totalitaria el igualitarismo, bajo la dirección de falsos expertos y controlado por el Estado.

Libertad individual, dentro de un marco ordenado de referencia (cristianismo, patriotismo, Estado de Derecho); los gobiernos deben garantizar los derechos a la vida, la integridad y la propiedad; controlar los derechos ilimitados de tipo social que plantean reivindicaciones permanentes frente al Estado; cuestionar las políticas que pretenden regular nuestra vida hasta el más mínimo detalle. Luchar contra los intentos cada vez más frecuentes y agresivos de coartar la libertad de expresión usando la corrección política, lo woke o la cultura de la cancelación, que intentan acallar las opiniones conservadoras o simplemente disidentes.

Defensa de la libertad de las asociaciones civiles, o cuerpos intermedios, frente a la idea de la “sociedad planificada” y el Estado centralizador (principio de subsidiariedad aplicado a la vida social). Ampliación del espacio en el que pueda prosperar la autonomía de la sociedad civil, pero sin dirección estatal ni planes políticos centrales, ni a través de la economía en exclusiva.

Pertenencia a una Europa cristiana y libre, constituida por Estados-Nación; esa es la herencia común, frente a la subordinación de los Estados a organismos supranacionales centralizados y burocráticos constituidos por funcionarios no elegidos democráticamente (principio de subsidiariedad aplicado al orden internacional).

Modelo cultural basado en la excelencia, en el estudio de nuestra historia, de la tradición clásica y de la auténtica belleza, y en la enseñanza de los deberes de las personas y el respeto, frente a las falsas visiones culturales críticas de nuestro pasado, transgresoras, de rechazo o repudio, individualistas, consumistas, tecnocráticas o basadas en fanatismos fundamentalistas, que quieren destruir nuestra civilización. No se debe reducir la sabiduría a mero conocimiento técnico. Nuestra cultura europea, nacional y fundada en el cristianismo es superior a cualquier otra y además es única e integradora, por lo que se rechaza la idea del “multiculturalismo”, que niega las raíces cristianas de Europa y quiere igualar todas las culturas, y contra una de sus consecuencias, la inmigración ilegal que no quiere integrarse. La inmigración sin asimilación dentro de la cultura europea es colonización, y debe ser rechazada.

Profundo espíritu social, en favor de ampliar los beneficios de la pertenencia social a quienes no han conseguido adquirirlos por sí mismos, porque sus propios esfuerzos no les bastan para alcanzarlos. Pero evitando crear multitudes de “eternos dependientes” del Estado que se prolongan por generaciones, contra el despilfarro presupuestario, y contra el uso del Estado como mecanismo de ingeniería social para modelar un igualitarismo confiscatorio exacerbando los resentimientos sociales y creando una inmensa burocracia. Luchar contra la falacia socialista de la plusvalía, que propala la falsa idea de que “el pobre es pobre porque el rico se lo quita”, como si cada éxito de alguien fuera la causa del fracaso de otro (falacia de la suma cero y de la lucha de clases), y por ello el Estado actúa “quitando a los ricos para dárselo a los pobres”.

La propiedad privada y el libre intercambio constituyen la mejor manera de organizar el sistema económico y de producir y distribuir los recursos a través del mecanismo que fija libremente los precios; contra la idea socialista de que el Estado organiza mejor la Economía de forma centralizada o intervenida.

Defensa del trabajo humano, de los emprendedores, los autónomos y de las pequeñas y medianas empresas, y crítica a la Globalización y a los excesos de las corporaciones globales, que no asumen internamente todos sus costes, o los traspasan a las generaciones futuras. El gigantismo de las corporaciones amenaza incluso a la soberanía política; las naciones necesitan cooperar para dominar la falta de mesura de las fuerzas económicas globales. No debe someterse todo a la lógica del mercado, ni transformar la economía de disciplina instrumental en ideología, constituyéndose en un fin en sí misma. También frente al consumismo a ultranza.

Principio de prudencia y de respeto por la realidad. Sin perder el dinamismo en la acción social o política, estudiar cada posible cambio social o nueva medida política a la luz de las experiencias pasadas y de la idiosincrasia de cada país, con lealtad a las propias tradiciones. Como dice Scruton, “las cosas buenas son fáciles de destruir, pero no son fáciles de crear”.

¿Cómo se puede intervenir en el momento actual? La alternativa ya existe. Está organizada en torno a los populismos (conservadores), como la mejor forma de enfrentarse al panorama progresista, a los intentos totalitarios y a las visiones destructivas de nuestra civilización. Citamos: “El llamado “populismo” desafía la dictadura del status quo, el “fanatismo del centro”, y lo hace con razón. Es un signo de que incluso en medio de nuestra degradada y empobrecida cultura política, la voluntad histórica de los pueblos europeos puede renacer.” (Declaración de París, 2017).

Para situarnos, buena parte de los intelectuales españoles firmantes de la Declaración de París en 2017 están en VOX, como parlamentarios o como colaboradores en sus diferentes órganos de difusión.

En el momento actual en España, VOX (miembro del Grupo Europeo de Conservadores y Reformistas en el Parlamento Europeo, ECR Group) es el único partido que defiende en su integridad el pensamiento conservador aquí expuesto.

Para terminar, citamos tres frases que aparecen en el libro de Scruton que nos han gustado especialmente:

«Uno siempre es de derechas en los temas que conoce bien» (Robert Conquest)

«Tenemos que ser modernos para defender el pasado y creativos para defender la tradición». (T.S. Eliot)

«Sólo a un crítico muy superficial le sería imposible ver el eterno rebelde que hay en el corazón del conservador». (Chesterton)

Julio García de Durango

Estudioso desde siempre de temas ambientales, políticos y económicos; dedicado a renovar nuestro ideario, con la intención de crear un proyecto sugestivo para la España del siglo XXI. Ingeniero Civil. Experto en Planificación y Cost Control. La batalla cultural y de las ideas es permanente, y en ella debemos concentrarnos.

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