El odio en la enseñanza, «causa de la guerra de Cuba»

A veces, repetir los errores históricos trae consecuencias muy graves. En 1871 el Gobernador de Cuba era el general D. Blas Villate, conde de Valmaseda (la localidad vasca donde había nacido). Fue un prestigioso militar, famoso por sus eficaces operaciones contra la guerrilla cubana. En 1868 había empezado el devastador conflicto armado conocido como Guerra de los Diez Años.

También como gobernante extrajo conclusiones acertadas. A mediados de 1871 envió una larga exposición a Madrid al ministro de Instrucción Pública (hoy diríamos de Educación), señor Ayala. Tras un detenido estudio sobre el tema le explicaba lo que era un secreto a voces en la isla: el haber dejado durante 20 años la educación en Cuba a profesores cubanos y no controlar el plan de estudios era una de las causas principales de la guerra. Se había sembrado impunemente el odio a España en las escuelas y ahora se pagaban las consecuencias.

La enseñanza primaria y elemental ha sido durante muchos años la semilla revolucionaria que ahora ha fructificado para causarnos tantos males. Apenas si los niños tenían noticia de cuál era su patria. No había ningún colegio donde estuviera presente un mapa de España. En cambio, aprendían las teorías separatistas y la geografía de las repúblicas vecinas.”

El general estableció una serie de disposiciones para cambiar esta escandalosa situación pero ya era tarde. El daño estaba hecho. Uno de los colaboradores de confianza del general, D Ramon María de Aráiztegui envió otra larga carta a Madrid pidiendo una nueva ley de Educación para Cuba y el necesario envío de un buen número de profesores desde España para enderezar este asunto.

“El vigente plan de estudios ha sido la causa de la revolución de Yara ( la ciudad cubana donde empezó la guerra en 1868). Es necesario moralizar y españolizar a las generaciones venideras si queremos asegurar la dominación de España en Cuba. Esta poderosa palanca de organización social (la enseñanza), la debe manejar el Gobierno como móvil de sentimientos patrióticos y no abandonarla en manos de quienes pretenden destruir la integridad nacional. Es necesario proveer con maestros españoles las muchas vacantes dejadas por quienes, después de sembrar en el corazón de los niños el odio a España, se han dirigido a empuñar las armas contra la generosa nación que les honró con su confianza”.

Actualmente es una evidencia que España ha cometido el mismo error en Cataluña que el cometido en Cuba a mediados del XIX al dejar la enseñanza sin ningún tipo de control en manos de los separatistas. Olvidar las lecciones de la historia suele resultar funesto. Cuba, de hecho no poseía ningún régimen de autonomía administrativa ni política. En teoría, la Educación era competencia del Estado, pero se la había dejado sin control en manos de maestros cubanos. Es decir, que de nada serviría recuperar esta competencia para el Estado en Cataluña, si se dejara al mismo tiempo en su lugar a los profesores catalanes que se han dedicado a sembrar el odio.

En Cuba,desde luego, fue demasiado tarde cuando se quiso reaccionar .El plan de enviar maestros españoles no se realizó y apenas tuvieron efectividad la nuevas leyes educativas. La Guerra de los Diez Años terminó con la capitulación de los rebeldes por el llamado Convenio del Zanjón, en 1878. Pero en 1895 estalló una nueva guerra de Cuba, tan devastadora como la anterior. En 1898  España perdió Cuba, tras la intervención de Estados Unidos en la guerra.

 

Fuente: Historia contemporánea. Anales desde 1843 hasta la muerte de D. Alfonso XII. Tomo V. La Guerra de Cuba. Antonio Pirala. Madrid 1894

 

Rafael Maria Molina

Historiador y articulista. Ha colaborado en Somatemps, Adelante la Fe, Agnus Dei prod, Fundación Nacional Francisco Franco, Ahora información, carlistas.com y NSE radio.

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