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El obrero de hoy es de derechas

Hace algunos días, el Papa Bergoglio dijo algo un poco chocante, y cuanto menos sorprendente:  «La causa del terrorismo está en la pobreza». Esto no es más que un absurdo, cualquiera que conozca como se desarrolla el terrorismo en la sociedad, y el terrorismo islámico, por ejemplo que es sufragado o financiado por países como Arabia Saudí, que, no es que sea precisamente un país pobre, pues se da cuenta de que esto no es así.

Pero aquí es donde entra esa manía obsesiva, ese tópico de cliché que se ha metido en la cabeza de mucha gente y que no son capaces de salir de ahí. Sin duda, esto viene del marxismo, en definitiva. Máxime cuando los terroristas no proceden de la pobreza o miseria.

Sin duda, esto es un mecanismo mental, completamente falso, porque además va acompañado de otra idea y, es la de que, la riqueza cae del cielo. Pero hay unos cuantos sinvergüenzas, como es lógico y de suponer que, se la apropian para si. Es decir, la riqueza no es creada con ideas, empresas, etc, es que sencillamente cae del cielo, pero algunos se la apropian, sencillamente, quitándosela a los demás. Es una idea muy simple, pero que, incluso en medios intelectuales bastante desarrollados tiene un efecto y termina calando.

Por poner un ejemplo, en Cuba, antes de la revolución, es de todos sabido que Cuba era un país bastante rico, uno de los de mayor renta de toda Hispanoamérica, seguramente; el segundo o tercero, y con un analfabetismo escaso, de entorno a un 20%. Había alguna parte de la población, los guajiros, es decir, los campesinos pobres, que real y efectivamente eran pobres. Pero no dejaban de ser una pequeña minoría. Pues recordaremos la llegada de estos revolucionarios, apoyándose, hablando de pobreza y analfabetismo, precisamente apoyándose en estos aspectos que, eran secundarios o residuales y han conseguido crear un país que vive del racionamiento 50 años después.

En España, la causa de la guerra civil no fue la pobreza, sino la agitación de unos partidos que, culpaban de ello a los partidos contrarios, que prometían una rápida prosperidad mediante el socialismo, la anarquía y otros medios.

La causa de la polarización social, por lo tanto, no fue la miseria de algunos sectores sociales, sino el modo como los partidos la ha enfocado. Básicamente, la demagogia. Además, lo que realmente calentó al máximo el horno de los odios, fue la agitación organizada por las izquierdas no en torno a la pobreza, sino en torno a supuestas matanzas y torturas derechistas en Asturias en 1934.

Según los historiadores, historiadores llamémosles rojos, de esa tendencia en la España de los años 30, encontraríamos un movimiento obrero, unos partidos proletarios, populares o progresistas y otros representantes de la oligarquía financiera y terrateniente. Pero claro, nunca aclararán, porque la CEDA, supuesta representante de esta brutal oligarquía, llegó a cosechar más votos populares que ningún otro partido. Entonces se sugiere que sus votantes estarían engañados por la propaganda. Pero entonces no acaba de entenderse como podían dejarse engañar, cuando se daba por hecho que sufrían a diario una feroz explotación y tenían a la vista además la misiva y clarificadora propaganda de los partidos obreros y progresistas. Es decir, este problema ni tan siquiera asoma en los análisis corrientes.

Y lo que, tampoco está claro en esta interpretación es el ¿por qué en lugar de existir un partido y un movimiento obrero, compitieron por el título, al menos cuatro de ellos?

La CNT, el PCE, el POUM y el PSOE, este último,junto con su UGT.

Con divisiones en el PSOE que, estuvieron a punto de provocar  la escisión en 1936, de hecho, la provocaron durante la guerra. Es decir, que aquellos partidos, presuntamente proletarios, llevaban sus querellas, hasta el intento de aniquilarse internamente. Masacrándose en dos guerras civiles internas, dentro de la guerra, digamos general. Claro, ¿por qué sería esto?, nuevamente nos encontramos con los historiadores rojos, los cuales, siempre eluden la espinosa cuestión y lamentan, «El lamentable fenómeno que, tanto ayudó a la victoria fascista o reaccionaria». Añádase que, los lideres de los partidos socialistas solían tener muy poco de obreros, básica y evidentemente, lo mismo que en la actualidad.
Por supuesto el marxismo nace de intelectuales burgueses y, es dirigido casi siempre por intelectuales burgueses: Marx, Engels, Lenin, Bakunin, Mao, Pop Pot, Fidel Castro, etc. En España, la mayoría de sus dirigentes también, eran y son de origen burgués, lo que se llama burgués. Y pese a concentrar su propaganda sobre el proletariado o bien sobre una masa considerable del proletariado, este, el proletariado, siempre rehusó seguir a los partidos que aseguraban representarlo.

Cabe recordar que, en la misma guerra, los carteles llamando a obreros y campesinos a producir por la causa del FRENTE POPULAR, o lo que es lo mismo, por la cara. Por mero y simple altruismo, sin duda, demostraba el escaso entusiasmo de la mayoría de los trabajadores por esa causa. Cosa que es incontestable, y queda del todo demostrada por la caída que sufrió la producción industrial y agrícola, del FRENTE POPULAR, que causó un fuerte racionamiento y una enorme hambruna.

Azaña, Zugazagoitia y otros han dejado testimonio de ese escaso entusiasmo por parte de muchos proletarios, por amasar la victoria con el sudor de su frente. No hay, por tanto, partidos obreros, sino obreristas, es decir, que centran su propaganda en los obreros, es su forma de conseguir o ganar el poder.

Ni parecen existir clases sociales, en ese sentido totalmente imaginado o imaginario de los marxistas, con intereses históricos propios, de cada una, y agnósticos con respecto a alguna otra. Es decir, intereses históricos, por un lado, y conocimientos divinos que son inaccesibles al entendimiento humano, por lo tanto, se fundan en la fe, en esos para los que no tienen una explicacion lógica, es decir, entendible. Aunque haya roces, entre obreros y empleados que, los hay, y empleadores, en fin, a todos les conviene que las empresas marchen bien.

No lo pienses más, no lo dudes ni un sólo momento, desecha las modas, estereotipos, en fin, desecha todos tus complejos, sobre todo ese «del que dirán». Se autónomo de pensamiento, es decir, el ser libre y no sólo un preso ideólógico.

Porque frases como esa que, reza; «Qué triste es ser obrero y ser de derechas», son simplemente frases hechas, frases que sin duda, a día de hoy, se han quedado obsoletas.

Pues no hay duda, de que, el verdadero obrero, el decente, honrado, el real trabajador, es de derechas, es de Vox.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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